Mercados

La prima de riesgo española se instala en máximos de siete años

La incertidumbre sobre la economía española ha disparado la prima de riesgo que los inversores exigen a los bonos nacionales respecto a los alemanes hasta rozar los 30 puntos básicos, la cota más alta en siete años. Se trata del diferencial más elevado, junto al de Italia, de los principales países de la zona del euro.

Los inversores parecen haber dado la espalda a España y, en momentos de creciente incertidumbre como el actual, buscan como refugio otros mercados más seguros como el alemán, cuya economía puede presumir ahora de ser una de las que mejor está capeando el temporal. Con una subida de tipos en el horizonte -el Banco Central Europeo ha declarado que no descarta endurecer su política monetaria el próximo mes de julio- y el pinchazo del sector inmobiliario, España aparece en todas las quinielas como uno de los países que peor va a salvar este bache. 'Van a necesitar gastar el superávit fiscal acumulado en los últimos años (2007 se cerró con un remanente del 2,2% del PIB). Además, se tendrá más necesidad de financiación y, por tanto, de emitir bonos', explica Antonio Villarroya, jefe global de estrategia de tipos de Merrill Lynch.

Esta desconfianza ha metido a España en el mismo saco de los países denominados periféricos de la zona del euro que, como Italia, Grecia o Portugal, cuentan con una calificación crediticia inferior. España tiene triple A, el máximo escalón concedido por una agencia de rating.

'Existen tensiones adicionales en los países periféricos, en particular aquellos que afrontan unos ajustes económicos más significativos como España', asegura Deutsche Bank en un reciente informe. Esta firma considera que los riesgos permanecen sesgados hacia una mayor brecha del diferencial o spread entre España y Alemania.

Ayer, esta prima volvió a rozar los 30 puntos básicos en el plazo de diez años, la cota más alta desde 2001. Una situación atípica, ya que el diferencial entre la deuda española y alemana se había reducido en 2003, poco después de la implantación de la moneda única y gracias a la entrada de España en el club de los emisores más solventes del Viejo Continente.

'En el contexto de los últimos meses, con unos mercados temerosos y mayor percepción del riesgo, se ha producido una huida hacia la calidad. Y en el caso de la deuda europea es la alemana', señala Antonio Zamora, director de análisis de Banco Urquijo. Este experto añade que en las últimas semanas han convivido en el mercado dos tensiones contrapuestas: las expectativas de una subida del precio del dinero, derivadas de los riesgos de inflación, y el mayor atractivo de la deuda por la seguridad que conlleva este tipo de activos.

David Cano, socio-director de Analistas Financieros Internacionales (AFI), explica que al margen de la mayor percepción de riesgo de crédito del resto de países frente a Alemania también han influido aspectos técnicos. 'La referencia alemana ofrece mayor liquidez (un inversor puede comprar y vender con mayor facilidad, un atributo muy atractivo en periodos de volatilidad en los mercados) y el hecho de ser la única que cuenta con futuro (el bund)', asegura. Añade que, cuando disminuyan los temores acerca de la evolución del ciclo económico europeo y descienda la volatilidad, volveremos a tener unos diferenciales más acordes con la situación macroeconómica y la calidad crediticia. En el caso español, esta referencia, según David Cano, se sitúa entre los 5 y los 10 puntos básicos, niveles previos al estallido de la crisis.

Los inversores extranjeros huyen del sur de Europa

Los temores a que el ajuste del sector de la construcción, uno de los principales pilares del crecimiento económico vivido por España en los últimos años, sea más brusco de lo esperado ha situado al mercado nacional en cuarentena para los inversores extranjeros. Mientras que a países como Francia los ahorradores reclaman una prima a su deuda soberana de 17 puntos básicos sobre el bono de referencia alemán o a Holanda de 18 puntos básicos, en el caso español este diferencial de riesgo de crédito se ha duplicado en las últimas semanas hasta los 30 puntos básicos. Aún así, esta cota no refleja los peores momentos, cuando el spread del bono a diez años español y el alemán tocó los 46 puntos básicos a mediados de marzo, coincidiendo con el rescate de Bear Stearns por JPMorgan y la Reserva Federal estadounidense.

Sólo los títulos italianos, que no cuentan con calificación triple A, son percibidos con mayor riesgo por el mercado. Su diferencial se sitúa ahora por encima de los 50 puntos básicos.

Los expertos insisten en que la evolución de los spread a medio plazo dependerán de si finalmente el BCE cumple su palabra y eleva los tipos en julio. El consenso apunta a una subida de un cuarto de punto, lo que situaría el precio del dinero en el 4,25%. Pero, sobre todo, influirá la política que implante el Gobierno español para combatir la actual crisis. 'Al mercado le gustaría ver que el superávit no se gasta rápidamente o se empieza a caer en déficit excesivos durante los próximos años', apunta Antonio Villarroya. En el último caso, los mercados temen que España vuelva a estar en el punto de mira de las agencias de rating y pierda la triple AAA.