Lealtad, 1

Distorsiones en el petróleo

Warren Buffett dice que no invierte en materias primas; nunca ha ganado dinero con ello. Antes habló de forma similar de las empresas de internet y de los derivados de crédito. Parece tener un especial radar para rehuir los mecanismos de hacer dinero rápido y colapsar el mundo un poco menos rápido que están en boga de unos años a esta parte.

Mucho se habla del papel de la demanda de petróleo por parte de las economías emergentes. Hay millones de personas que, como los españolitos de Cuéntame, se compran su primer vehículo en ignotas ciudades chinas con millones de habitantes, y el llenado de un depósito tras otro lleva al crudo a los 130 dólares. Un razonamiento lógico pero en el que se echan de menos algunos detalles.

El primero es la proporción. Es cierto que la demanda ha subido. Pero, ¿es proporcional la subida de la demanda a la subida del precio? De 2005 a 2008 la demanda de petróleo ha crecido en tres millones de barriles diarios, un 3,6%. La tercera parte corresponde sólo a China. El precio ha subido el 150%.

El segundo punto es si el aumento de la demanda (un 18% en China en esos tres años) es real. Morgan Stanley citaba en su último informe que el 22% de la gasolina que se consume en el mundo está subvencionada. Volviendo a China, allí el litro de gasolina cuesta 64 céntimos de dólar, frente a un dólar en EE UU. Las subvenciones evitan que los altos precios del crudo reduzcan la demanda y generen inflación en estas economías, trasladando este doble efecto de menor consumo de combustible y menor inflación a países desarrollados.

El tercero es la especulación. Soros, que sabe de lo que habla, dice que el petróleo tiene todo el aspecto de ser una burbuja especulativa. Y, ciertamente, resultaría difícil de creer que la especulación se mostrase tímida a la hora de entrar en un mercado tan goloso y que ha proporcionado tanto dinero como el del petróleo.