'Telecos'
César Alierta, presidente de Telefónica
César Alierta, presidente de Telefónica

Telefónica frenará la inversión en fibra si no cambia la regulación

Telefónica está preparada para lanzar en la segunda mitad del año sus primeras ofertas de fibra. Pero la última decisión normativa de la CMT lo hace imposible, según fuentes cercanas a la operadora. Por eso, pide un cambio técnico en la regulación. Si no, tendrá que frenar el despliegue de fibra a partir de julio.

El presupuesto contempla 1.000 millones de inversión en el despliegue de la red de nueva generación, la que llevará con fibra óptica velocidades de 100 megas en internet y televisión de alta definición a los hogares. El desembolso está previsto entre 2007 y 2010, y por ahora se está cumpliendo al pie de la letra. 'Telefónica está desplegando fibra por todos lados', aseguran fuentes cercanas a la operadora. Pero puede haber una ralentización, un retraso en los desembolsos.

Telefónica basa todos sus planes en el lanzamiento de las primeras ofertas comerciales de fibra en la segunda mitad del año. Sería un paquete con voz, acceso a internet a 30 megas e Imagenio. La previsión, sin embargo, se vio alterada el pasado día 8. Esa jornada, la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) aprobó unas medidas cautelares para regular el acceso de los rivales a la nueva red de fibra de Telefónica que durarán hasta que la legislación definitiva esté terminada, lo que se prevé para noviembre.

Una de las obligaciones impone al ex monopolio las condiciones para abrir sus canalizaciones de obra civil y otra le exige tener listo en cuatro meses un producto mayorista sobre fibra que permita a sus rivales replicar las ofertas y que incluya el servicio de televisión.

La operadora confía en la voluntad del regulador para poner fin al conflicto

TELEFÓNICA 8,02 1,15%

Es este último punto el que ha disparado las alarmas de Telefónica. Según fuentes próximas a la operadora, no existe en ningún país del mundo un servicio mayorista parecido, así que la compañía tendría que idearlo desde cero. Además, se trata de un producto de gran complejidad técnica, que debería crearse sin ninguna seguridad de que algún operador alternativo vaya a demandarlo y todo ello para un periodo muy corto, ya que la regulación definitiva podría no considerarlo obligatorio.

El problema al que se enfrenta Telefónica es que no está claro que se pueda dar una solución técnica factible a lo que pide la CMT y que, en cualquier caso, se necesitaría más de un año para hacerlo. Por eso, estas fuentes consideran imposible tener listas las obligaciones del regulador para septiembre, pero dar el servicio mayorista demandado a sus rivales es condición imprescindible para que Telefónica pueda lanzar sus ofertas de fibra, así que tendría que retrasarlas.

Menor ritmo inversor

Ahí es donde entra en juego el despliegue y la inversión en la red de fibra. Si la operadora tiene que retrasar el lanzamiento comercial, pierde sentido mantener el mismo ritmo que hasta ahora, así que se plantea un enfriamiento de los desembolsos, según las mismas fuentes.

La decisión no está tomada y supondría un coste para Telefónica, porque implica también a fabricantes y proveedores, pero están dispuestos a hacerlo.

Pese a esta determinación, Telefónica confía en que no sea necesario. En el plazo de un mes desde la aprobación de las medidas cautelares, la compañía puede presentar un recurso de reposición en que el plantear la necesidad de cambios técnicos en las obligaciones impuestas, y así lo va a pedir. Se trataría de una modificación que haga factibles las peticiones de la CMT, y Telefónica considera que es posible, porque la voluntad de todos es que España esté cuanto antes entre los países que ya disponen de fibra.

La decisión de la CMT se conocerá a mediados de julio. Si contiene cambios que hagan viable el escenario, Telefónica mantendrá su inversión; si no, será cuando se plantee el retraso.

Los cuellos de botella y la oportunidad del momento

La situación de la economía mundial y española quizá no convierta el momento actual en el más idóneo para lanzar al mercado un producto nuevo como es la fibra y, por imperativo, más caro que los que se venden ahora. Sin embargo, existen estudios que aseguran que hay demanda entre determinado tipo de usuarios, incluso en una desaceleración.

Pero es que, además de la demanda, hay otros aspectos a favor de lanzar cuanto antes las ofertas de fibra. Todo producto nuevo necesita lo que se llama una curva de aprendizaje, para ir solucionando sobre el terreno los problemas o matices que no se han visto en las pruebas piloto. Cuando antes se empiece, mejor.

Eso sí, las ofertas que se basen en la tecnología de fibra tienen requerimientos que van más allá de la regulación. Para empezar, se necesitan servicios, porque 30 o 100 megas sólo para navegar no se justifican. Tendría que sumarse una oferta de vídeo y de alta definición, para un hogar que disponga de varios ordenadores y televisores.

Otro cuello de botella que se puede poner de manifiesto con las nuevas redes son los routers Wifi, que pierden estabilidad cuando se dan altas velocidades de internet o incluso el procesador de los ordenadores. Las operadoras están ensayando con sistemas de PLC, mediante la red eléctrica, pero todo apunta a que para conseguir la mejor calidad será necesario cablear el interior del hogar.