Fondos

Los riesgos de China

El ritmo de crecimiento del país contrasta con la falta de reformas en lo político.

Sin lugar a dudas, una de las temáticas más de moda y en continuo crecimiento en oferta de fondos de los últimos años es la de la Bolsa china. El gran país asiático se ha convertido en el símbolo de la revolución de las economías emergentes en la última década y una inmensa mayoría de analistas está de acuerdo en que China esta llamada a ser la otra gran potencia que dispute el liderato a los Estados Unidos, la mayor economía mundial del momento.

Cuando el producto interior bruto (PIB) chino se encuentra en camino de superar al alemán en términos nominales para colocarse como tercera economía mundial, sólo tras Japón y Estados Unidos, han comenzado a crecer las dudas sobre un aspecto que muchos analistas parece que no han venido proporcionando la importancia que merece, el político.

Las revueltas del Tíbet con sus efectos colaterales en la inminente celebración de los juegos olímpicos, las informaciones sobre los intolerables niveles de contaminación en determinados ríos, lagos y regiones del país y los elevados niveles de corrupción denunciados por variados organismos internacionales se han juntado en los últimos meses para recordarnos que, si bien la revolución económica sigue a plena marcha y se antoja un proceso irreversible en el medio y largo plazo, la revolución política todavía sigue pendiente.

Una cosa es cierta, a esa revolución política pendiente tendrá que enfrentarse la sociedad china más pronto que tarde. Como siempre sucede desde el punto de la inversión financiera, acertar con el momento o timing de la misma será un asunto clave. Cabe la posibilidad incluso de que el actual sistema político nos sorprenda y sea capaz de adaptarse y perpetuarse durante mucho más tiempo del esperado, pero desde luego parece altamente improbable teniendo en cuenta el nivel de desarrollo que está alcanzando la sociedad del gigante asiático y su elevado y creciente grado de internacionalización.

Aquellos con la mejor información interna de lo que acontece en el país y la habilidad para detectar los signos y hechos que anuncien el comienzo de dicha crisis serán obviamente los mejor situados. Parece razonable deducir que el inicio, o en su peor caso, estallido de una crisis política, tendría un efecto negativo muy fuerte en las valoraciones de los activos bursátiles de aquel país.

Esto es especialmente evidente si tenemos en cuenta que sólo noticias referentes a tensiones inflacionistas que puedan indicar sobrecalentamiento de la economía o datos filtrados sobre la poca solidez del sistema bancario chino son capaces de mandar los índices bursátiles chinos un 15% o un 20% abajo en cuestión de unas pocas semanas.

Desde el punto de vista de la inversión colectiva, el crecimiento de la oferta de fondos de inversión en renta variable china ha sido muy destacado en los últimos cinco años. Lipper registra en la actualidad unos 20 fondos de Renta Variable China y otros 30 fondos de lo que se ha dado en llamar Renta Variable Gran China (China, Hong Kong y Taiwán), autorizados a la venta en España sin contar las diferentes clases. No existe ningún otro tipo de categoría de fondos de Bolsa que haya crecido tanto, incluyendo cualquiera de las otras regiones y países emergentes.

La evolución de estos fondos queda reflejada en los datos proporcionados por los índices Lipper de ambas categorías en el gráfico central y que mostramos en relación al índice de renta variable global de países desarrollados.

Las rentabilidades en euros alcanzan y superan el 200% en los últimos cinco años, mientras que los fondos de Bolsa global apenas superan el 50%. La diferencia acumulada es por tanto brutal pero también la diferencia es enorme en términos de volatilidad. La desviación típica anualizada, aunque tiene claras limitaciones, es la medida más ampliamente usada en la industria para medir el riesgo de una inversión, que se asocia a la volatilidad. Pues bien, la volatilidad anualizada de los dos índices en estos últimos años supera el 20% mientras que el de Bolsa global apenas alcanza el 10%.

Sin embargo, un dato interesante es que, tomando en consideración el último año, la volatilidad de los índices de fondos chinos se dispara al 34% para el caso Gran China y hasta el 39% para el caso de la Renta Variable China. Mientras tanto el índice de Bolsa global sufre el lógico aumento de volatilidad ante el nuevo escenario de los mercados pero apenas rebasa el 15%. Este dato se manifiesta al inversor en la alternancia relativamente frecuente de rentabilidades mensuales positivas y negativas de dos dígitos.

Con la vista puesta en el largo plazo existen numerosos factores y datos, como los fuertes y sostenidos crecimientos de productividad, que favorecen la hipótesis de que China está llamada a continuar con su elevado ritmo de crecimiento y su muy probable reflejo en los índices bursátiles. Sin embargo, en ese camino podemos ser testigos de aquello que estadísticamente se conoce como 'caídas máximas en un periodo' ampliamente superiores al 50%, algo no visto en la última y prodigiosa década.

Juan Manuel Vicente Casadevall. Director de análisis de Lipper

ANÁLISIS. La economía inmune

La teoría del decoupling o desligamiento entre el crecimiento de las economías desarrolladas y emergentes a favor de estas últimas tiene su principal valedor en China.

Un crecimiento del producto interior bruto del 10,6% en el primer trimestre del año es testigo de ello.

Algunos analistas se han aventurado a pensar que la economía china saldrá inmune de una supuesta recesión en EE UU.

Un análisis histórico de las recesiones americanas y su efecto sobre el resto de la economía mundial apuntaría que este supuesto es altamente improbable.