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Una tierra de soñadores

Lübeck fue cuna de la Liga Hanseática que dominó el Báltico, pero también hogar de escritores como Thomas Mann o Günther Grass

Apenas fundada Lübeck en el siglo XII, unos comerciantes avispados se asociaron para extender su actividad a todas las riberas boreales. Firmaron un pacto con Hamburgo y luego se les fueron sumando otras ciudades, hasta llegar a unas noventa. La llamada Liga Hanseática o Hansa teutónica fue un mercado común avant la lettre que monopolizó el Báltico durante la Edad Media, y que sólo tras el descubrimiento de América (y el auge de voraces monarquías) se fue debilitando; en 1669 la Liga se redujo de nuevo a las urbes fundadoras, Lübeck y Hamburgo, más la vecina Bremen.

En la Schiffergesellschaft, o sociedad de marineros de Lübeck, siguen reuniéndose capitanes y tripulaciones, separados por lengua o bandera, y también los turistas que puedan pagarse un suculento Panfisch (tres tipos de pescado con salsa de mostaza). Junto a la entrada, en la plaza de Santiago, hay un Gotteskeller (sótano de Dios), que es uno de los muchos comedores de caridad que poseía la ciudad. Enfrente, el Hospital del Espíritu Santo, sin alterar sus muros y pinturas medievales, ha seguido acogiendo indigentes desde 1227 hasta 1970. Casi todo en Lübeck es ladrillo gótico. La ciudad es patrimonio de la humanidad y conserva el cinto de murallas, foso y varias puertas; entre ellas la Holstentor, su emblema, en cuyas tripas se aloja un museo sobre el mundo del Hansa. Desde la torre de San Pedro se tiene a Lübeck de felpudo, y se cierne el secreto entramado de patios y pasadizos que entrelazan a algunas de las mayores y más hermosas iglesias medievales de ladrillo en Europa.

Cine y literatura

Paisaje, historia y cultura se unen en una ciudad de marinos y comerciantes con mucho encanto

La Casa Buddenbrooks es, en cambio, barroca; una mansión familiar cuyos bajos servían de tienda, según la costumbre. Allí vivieron su infancia los hermanos Heinrich y Thomas Mann, ambos escritores, aunque sólo al segundo le dieron el Nobel. Su primera novela, Los Buddenbrooks (1901), es un fresco monumental cuyo escenario son rincones de Lübeck que ahora se recorren en paseos literarios orquestados desde la casa. Los seis hijos de Thomas tenían talento literario (sobre todo Klaus, el mayor), y el cine ha sacado tajada tanto de Heinrich (El ángel azul) como de Thomas (Muerte en Venecia, adaptaciones de La montaña mágica y varias versiones de Los Buddenbrooks; la última, de Heinrich Breloer, todavía sin estrenar).

También Günter Grass recibió el Nobel y, como Mann, unió su fama literaria a un cierto compromiso moral frente al nazismo; solo que Grass ocultaba en el armario cadáveres juveniles, que ha tenido el coraje de airear. Grass, nacido en Dantzig (actual Gdansk), tiene su hogar a las afueras de Lübeck, y su atelier en la Casa Günter Grass, cerca del Hospital del Espíritu Santo. A veces se le ve subir desde la librería del piso bajo a la muestra de dibujos, aguafuertes, litografías, terracotas y bronces suyos del segundo piso. En vista del éxito de estas casas de autor, le han abierto otra al paisano y político socialista Willy Brand, enfrente casi de la de Grass.

La salida al mar de Lübeck es Travemünde, un estuario despejado con playa y paseo kilométricos, un pueblo de pescadores, un casino y balneario que frecuentaban en el siglo XIX aristócratas rusos, y un rascacielos solitario de los años sesenta; desde la cafetería del piso 36 se tiene la mejor vista de Travemünde, porque se ve todo... menos el propio mamotreto. Cruceros gigantescos pasan rozando a los bañistas y jinetes que galopan por la playa. Entre los veleros está anclado el Passat (alisio en alemán), un flyer que cubrió la ruta comercial con América entre 1911 y 1954; ahora es una especie de museo y se puede dormir en sus camarotes por 45 euros la noche. Hay que ser pragmáticos: tal vez sea ése, en realidad, el talismán de los soñadores.

Guía del viajero

Cómo ir

Ryanair (www.ryanair.com) tiene un vuelo directo a Lübeck desde Gerona.

Lufthansa (www.lufthansa.es) tiene un vuelo directo diario desde Madrid o Barcelona a Hamburgo, y varios haciendo escala en Múnich o Fráncfort; a partir de 99 euros.

Dormir y comer

Hotel Scandic (Travemünder Allee 3, www.scandic-hotels.com), moderno, a un paso del recinto amurallado y la Burgtor.

Para dormir (o celebrar una boda) en el barco Passat, de Travemünde: +49 451 1225202.

Alte Schiffergesellschaft (Breite Strasse 2, www.schiffergessellschaft .com), toda una institución de siglos, delicioso Panfisch. Ratskeller (Markt 13, www.ratskeller-zu-luebeck.de), sótanos del Ayuntamiento con ambiente medieval, cocina regional. En Travemünde: Weinwirtschaft mit Enoteca (Aussenallee 10, www.a-rosa.de), cocina mediterránea en el spa A-Rosa, frente al mar.

Más información

www.luebeck-tourismus.de

Oficina de Turismo de Alemania: 91 429 35 51, San Agustín 12, Madrid.