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La carrera para ser capital cultural

Catorce ciudades españolas, entre ellas seis declaradas Patrimonio de la Humanidad, aspiran a ser referente en Europa en 2016.

La carrera por ser capital de la cultura europea
La carrera por ser capital de la cultura europea

Atenas, cuna de la civilización, se convirtió en 1985 en la primera Ciudad de la Cultura Europea. Después de ella, 33 ciudades del continente han exhibido sus logros culturales, entre ellas Madrid en 1992, Santiago de Compostela en 2000 -compartió el título con otros ocho lugares- y Salamanca en 2002 -junto con Brujas (Bélgica)-. La idea nació en 1983 de la mano de Melina Mercouri, ministra griega de Cultura. Los europeos pretendían resaltar la riqueza, diversidad y características comunes de su cultura y poner de relieve la importancia de este patrimonio en el desarrollo de las ciudades. Este año, se comprometen con la cultura la ciudad inglesa de Liverpool y la noruega Stavanger y el próximo, serán la austriaca Linz y la lituana Vilna. Según el calendario, en 2016 España será de nuevo referente cultural en Europa. La carrera entre las ciudades ha comenzado.

Alcalá de Henares, Cáceres, Córdoba (la primera que lo anunció), Cuenca, Segovia, Tarragona -todas son Patrimonio de la Humanidad-, Burgos, Málaga, Pamplona, Tenerife, Las Palmas, Valencia, San Sebastián y Zaragoza aspiran a ser Capital Europea de la Cultura (a partir de 1999, la iniciativa pasó a llamarse capital en lugar de ciudad). A ellas, podría sumarse Murcia. Catorce candidatas, de momento, para una iniciativa que tiene una excelente acogida entre los ciudadanos europeos y un creciente impacto cultural y socioeconómico gracias al gran número de visitantes que atrae. El balance de Salamanca 2002, la última ciudad española que fue designada, da una pista: casi dos millones de asistentes, que se dejaron 241 millones de euros.

'Ser Capital Europea de la Cultura supone que tu ciudad sea mucho más visible internacionalmente y se convierta en referente cultural europeo, con lo que eso significa de potencialidad de desarrollo económico y social. Además, supone una excusa para realizar inversiones que perdurarán en el tiempo. Y, cómo no, significa apostar por un modelo de ciudad abierto y cosmopolita', explica Francisco Javier Pulido, presidente del Grupo de Ciudades Patrimonio y alcalde de Cuenca. Para una ciudad como la suya, la designación conlleva 'una transformación radical y definitiva'.

La ciudad elegida tendrá cuatro años para poner en marcha su proyecto

'La convocatoria es muy atrayente', confirma la alcaldesa de Cáceres, Carmen Heras. La ciudad extremeña es una de las primeras que hizo público su interés en ser capital de la cultura, hace ya más de cuatro años; ha visto como crecía la competencia y entiende que otros regidores quieran poner sobre la mesa la oferta cultural de sus municipios, porque 'es un campo con el que disfruta todo el mundo'.

Para Nuria Preciado, directora gerente de Segovia 2016, la existencia de 14 candidaturas en España se puede interpretar como un éxito. 'Hay 14 ciudades apostando por la cultura como motor de desarrollo', observa.

Estar en el punto de mira de ciudadanos de todo el mundo es muy interesante, pero también el impulso que cobran las candidatas. 'Tan importante es el camino como la meta', señala Carmen Heras. En la carrera, las ciudades planean infraestructuras y equipamientos que acompañan el proyecto cultural.

Un estudio del Ayuntamiento de Cuenca cifra la inversión necesaria en infraestructuras cercana a los 40 millones de euros, además de otros 4 millones anuales para el trabajo en programación cultural y difusión de la candidatura. La ciudad necesita un Palacio de Congresos y Exposiciones, un Centro de Arte Polivalente Contemporáneo, además de la rehabilitación de varios edificios para dedicarlos a actividades culturales, según el alcalde de la ciudad.

Segovia, por su parte, ya ha dado luz verde a un nuevo teatro, de nombre Cervantes, que incrementará en 700 plazas el aforo de espacios escénico actual. La ciudad del acueducto, la primera de las españolas que presentó sus credenciales en Bruselas, en 2006, ha puesto en marcha el Círculo de las Artes y la Tecnología (CAT), una ambiciosa iniciativa para acercar la cultura, la ciencia y la tecnología a la sociedad. El ayuntamiento de Pedro Arahuetes proyecta también crear un espacio estable para Titirimundi, el Festival Internacional de Teatro de Títeres que arrancó el pasado 8 de mayo, así como un nuevo auditorio para el que actualmente busca financiación.

'La implicación de las empresas es en estos momentos lógicamente muy tímida', reconoce Nuria Preciado. La Oficina Segovia 2016 estudia la fórmula para que el capital privado acompañe al proyecto desde el principio. Para la directora gerente, lo fundamental es que los empresarios entiendan cuál es el retorno que van a obtener. La ciudad toma como referente la ciudad francesa de Lille, Capital Europea de la Cultura en 2004.

Las cajas de ahorros extremeñas son un importante apoyo a la candidatura de Cáceres, afirma orgullosa la alcaldesa. Caja de Extremadura, así como la Cámara de Comercio de la ciudad, están presentes en el Consorcio Cáceres 2016 que este año manejará 8,5 millones.

Las candidatas a Capital Europea de la Cultura no se duermen en los laureles. El proceso de selección establece que antes de que finalice 2009 España debe publicar una convocatoria de presentación de solicitudes. A partir de ese momento, las ciudades contarán con un periodo de diez meses para presentar su proyecto cultural. Para entonces, cabe pensar que el número de solicitudes que España notifique a la Comisión se haya reducido, igual que ha ocurrido en Francia, inmersa en la selección de la Capital Cultural de 2013, con cuatro ciudades compitiendo por ser el escaparate cultural de Europa.

Un comité de trece miembros, siete nombrados por las instituciones europeas y seis por el Estado miembro, previa consulta a la Comisión (personalidades independientes), evaluará las solicitudes y recomendará una lista restringida de ciudades candidatas. æpermil;stas deberán completar sus programas a más tardar en octubre de 2011, que serán evaluados por el Comité de Selección. La Comisión y el resto de las instituciones europeas tomarán la decisión antes del inicio de 2012, permitiendo al ganador un periodo de preparación de cuatro años. Un comité de seguimiento, compuesto por siete miembros de las instituciones europeas: dos del Parlamento, dos del Consejo, dos de la Comisión y uno del Comité de las Regiones velará por el cumplimiento de los contenidos y desarrollo del programa hasta que la manifestación tenga lugar.

'En la normativa europea queda claro que se designa Capital Europea de la Cultura a una ciudad por el programa de acontecimientos culturales especiales que se ha propuesto organizar durante el año, que ha de ser excepcional. Se trata de sacar provecho de la especificidad de cada ciudad y de demostrar creatividad. Además, se valorará muy fuertemente que el proyecto sea reflejo de la diversidad europea y un espacio de diálogo y encuentro de los ciudadanos de Europa', precisa Francisco Javier Pulido.

Las ciudades defienden su candidatura con las especificidades que las diferencian de las otras y las hacen únicas. De los proyectos se espera, sobre todo, que favorezcan la cooperación cultural dentro de la Unión Europea. El patrimonio histórico y la arquitectura urbana, así como la calidad de vida en la ciudad también puntúa. Así como, el hilo argumental de las propuestas y el legado que todo un año de actos dejará en la ciudad.

Candidatas. El interés de las aspirantes nacionales

Entre las ciudades aspirantes a ser Capital Europea de la Cultura hay seis declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco (Alcalá de Henares, Cuenca, Córdoba, Segovia, Cáceres y Tarragona).

Todas ellas, excepto Alcalá de Henares, ya han puesto en marcha su página web de la candidatura. La última en presentarla ha sido Cáceres, el pasado viernes.

El Grupo de Ciudades Patrimonio ha expresado en una declaración institucional su deseo de que todas sus ciudades candidatas jueguen en igualdad de oportunidades.

Córdoba apostó por la capitalidad cultural en 2002. Es también una de las ciudades que más apoyos públicos ha recibido, entre ellos el de Miguel Ángel Moratinos, ministro de Asuntos Exteriores, eso sí, lo hizo como diputado por Córdoba.

La última ciudad que se ha presentado como candidata es San Sebastián, según anunció su alcalde, Odón Elorza, el pasado mes de marzo. Entonces, el edil retiró su adhesión a la candidatura de Córdoba.

La lista de candidatas podría aumentar con la incorporación de Murcia. El Ayuntamiento de la ciudad estudia sus posibilidades para obtener este reconocimiento.

Algunas de las candidatas ya optaron al título de capital cultural antes. Valencia lo intentó en 2000, pero lo consiguió Santiago de Compostela.

España compartirá la capitalidad cultural con Polonia. El país ha presentado la candidatura de Lublin. En 2000, Cracovia, cuna de Juan Pablo II, fue una de las capitales culturales.

Cultura para transformar una ciudad

Liverpool es el último ejemplo en la lista de capitales europeas de la cultura de lo que una buena oferta de museos y galerías de arte, música y deporte puede hacer en el resurgir de una ciudad. La ciudad de los Beatles comparte título con la ciudad noruega de Stavanger, también portuaria y marinera, aunque cinco veces más pequeña que Liverpool. Esta ciudad bendecida con el oro negro ofrecerá un programa de actos más pequeño y con un carácter más local.

Las futuras capitales europeas de la cultura serán Linz (Austria) y Vilnius (Lituania), en 2009; Essen (Alemania), Pécs (Hungría) y Estambul (Turquía) en 2010, y Turku (Finlandia) y Tallín (Estonia) en 2011. El siguiente año compartirán el encargo una ciudad de Portugal (Guimarães, ciudad Patrimonio, próxima a Oporto) y otra de Eslovenia. Antes de que llegue el turno de España y Polonia, la atención estará puesta en Francia y Eslovaquia (2013), Suecia y Letonia (2014) y Bélgica y República Checa (2015).

Y después, en Dinamarca y Chipre (2017), Países Bajos y Malta (2018) e Italia (2019). Europa apuesta por la cultura como motor de desarrollo económico y urbano.