Valores a examen

¿Dónde están los retornos reales?

Una de las características que definen al ser humano es su optimismo. Mostramos un inevitable sesgo a pensar que lo que el futuro nos deparará será mejor que lo vivido hasta la fecha. Esta actitud quizás sea una de las claves que explique nuestro éxito como especie sobre el planeta -sería difícil enfrentarse a la supervivencia sin una actitud positiva sobre el porvenir- y se manifiesta de forma particularmente intensa en el mundo financiero.

Los fondos de pensiones buscan generar retornos reales -descontada la inflación- a muy largo plazo. La consecuencia, para quienes se dedican a gestionar estos vehículos, es que obliga a imaginar cuáles serán las fuentes generadoras de dichos retornos, y aquí se cuestiona uno de los efectos del optimismo: la falsa sensación de seguridad de que en el largo plazo todo terminará solucionándose.

El fenómeno económico más importante de la última década ha sido la incorporación al mercado de países que actuaban bajo economías centralizadas. La contención de las presiones inflacionistas para los países desarrollados derivada de esa nueva fuerza laboral es uno de sus efectos. Sin embargo, cuando un país avanza de 'emergente' a 'emergido', su capacidad deflacionista sobre un mundo global vía menores costes laborales desaparece progresivamente.

Las consecuencias de un entorno que ya no es deflacionario, para activos de rentabilidad nominal a largo plazo ligeramente superior al 4% como son los bonos europeos gubernamentales a diez años, son importantes. Si añadimos que el crecimiento de beneficios de las grandes compañías ha completado uno de sus ciclos expansivos más largo y pronunciado de los últimos cincuenta años y que normalmente las correcciones 'pico a valle' en beneficios son del entorno del 35%, los vehículos de inversión a largo plazo deberán apostar por carteras donde la asignación táctica de activos sea más imaginativa si quieren ser capaces de generar los retornos reales que sus partícipes demandan. Si lo consiguen el futuro será sin duda mejor, pero sus inversiones serán distintas de las presentes.

Luis Peña Káiser. Consejero delegado de Fonditel pensiones.