Lunes de los fondos

La meca de las 'commodities'

Frente a la debilidad generalizada de la Bolsa, los índices del sector suben un 7% en el año.

Los últimos años han conocido una verdadera eclosión en los precios de las materias primas. Quizá para el público más profano el dato más conocido sea el del petróleo, que recientemente superó con amplitud la barrera de los cien dólares y que entre otras cosas esta pasando factura a los sufridos bolsillos de consumidores y profesionales del transporte o el sector primario. Sin embargo, son todas las materias primas en general, incluyendo las agrícolas, las que vienen disfrutando de una inflación de precios desconocida en décadas.

Metales básicos como el cobre se encuentran al rojo vivo, metales preciosos, ampliamente usados en la industria también como el platino, no paran de subir y los cereales y otras materias primas agrícolas se encuentran a la cabeza de las alzas en el último año. Al calor de esta tendencia se han incrementado la profusión de índices y opciones de inversión que intentan beneficiarse de estas fuertes subidas.

Los índices de materias primas, calculados fundamentalmente sobre contratos de futuros sobre las mismas, son uno de los mejores exponentes de las plusvalías que se han venido obteniendo en los últimos años. Los más conocidos son los generales, es decir aquellos que agrupan a un conjunto diverso y amplio de materias primas con diferentes pesos para cada una de ellas. Las diferencias son importantes ya que existen algunos como el Goldman Sachs Commodity Index con un elevado y mayoritario peso en petróleo y otros donde el crudo apenas supera el 30% sobre el total. Con ello vienen también diferencias en rentabilidad.

Índices como el Reuters/Jeffereis CRB se sitúan más bien en un nivel intermedio y pueden servir de muestra sobre las alzas experimentadas por las materias primas en general. Así, este índice se revalorizó algo más de un 28% en el último año y aproximadamente un 7% en lo transcurrido de año, en contraste con las caídas en los mercados de renta variable. Tomando en consideración los últimos cinco años la rentabilidad es de alrededor del 90% pero en otros índices las plusvalías superan ampliamente el 100%. De hecho, la competencia entre los índices es encarnizada ya que también determinadas técnicas metodológicas pueden tener un efecto decisivo en las rentabilidades obtenidas.

Precisamente una de las propiedades que se suelen aducir a favor de la inversión en materias primas es su descorrelación con los principales tipos de activos como son acciones y bonos. El análisis de periodos largos efectivamente pone de manifiesto como el comportamiento de estos índices de materias primas es sensiblemente diferente al de la renta variable y al de la renta fija. La ventaja teórica de esta propiedad es su idoneidad para proporcionar diversificación a una cartera de inversión, además de permitir ganar dinero si se acierta con el momento de la inversión cuando los principales tipos de activo pasan por dificultades.

La inversión colectiva permite la exposición a las materias primas de diferentes maneras, que pasan por los fondos de inversión que invierten en acciones de compañías que operan en el sector, pasando por los ETF (Exchange Traded Funds) o fondos cotizados y más recientemente para el inversor español, los fondos que invierten en los comentados índices de materias primas.

Tradicionalmente, el inversor nacional ha dirigido sus inversiones hacia fondos sectoriales de renta variable. Los más populares en estos últimos años han sido los del sector energético que han obtenido excelentes retornos. Sin embargo, estos fondos no disfrutan de tan baja correlación como los índices de materias primas ya que al invertir en acciones de compañías se ven influenciados parcialmente por el comportamiento de los mercados bursátiles. En un entorno precisamente como el actual, donde la volatilidad de las bolsas se ha disparado y donde las perspectivas siguen siendo muy poco claras, este punto adquiere si cabe mayor dimensión.

Afortunadamente para el inversor español, la tendencia de creciente innovación y acceso a nuevos productos de inversión, se ha traducido recientemente en el registro de un buen número de fondos que replican o simplemente invierten en diferentes índices de materias primas. A la ventaja de menor correlación con otros tipos de activos se une la de que por otro lado estos índices suelen tener una elevada correlación con el precio de contado de las materias primas, ya que suelen estar compuestos de futuros que precisamente disfrutan de esa elevada relación con el precio real de las mismas.

Por ello, si somos de la partida de aquellos que apuestan por una continuación de las subidas de precios de las materias primas debido a factores estructurales que se sobrepondrían sobre la cada vez más cierta desaceleración de la economía global, debería ser una opción a considerar muy seriamente. Sólo un último e importante apunte: la intensa caída del dólar, que ha afectado negativamente a las rentabilidades en euros de los índices, se apunta como otro factor clave en la subida de los precios, al amortiguar la escalada, por lo que habrá que estar atentos a su evolución futura.

Análisis: El filón del negocio agrícola

¦bull; Existen amenazas para la evolución futura de los precios de las materias primas como la desaceleración económica, que afecta negativamente a su demanda, y la depreciación de la divisa verde.

¦bull; Estas amenazas parecen bastante reales en el caso del petróleo pero algunos analistas apuntan que materias primas agrícolas como los cereales por ejemplo estarían a salvo de las mismas debido a factores estructurales como tendencias alimentarias o las energías renovables.

¦bull; No un analista, sino un verdadero gurú de las materias primas a tener muy en cuenta como Jim Rogers se expresa en este sentido.