CincoSentidos

Una bodega de alquiler, a a golpe de ratón

Pinkleton & Wine.com alquila cavas a particulares con la posibilidad de administrarlas a través de internet.

Una bodega privada a golpe de ratón
Una bodega privada a golpe de ratón

Años en barrica y otro tiempo en botella, que puede ser en casa, 'para que evolucione en positivo', como recomiendan los expertos. Llega el feliz día del descorche, la ocasión especial para la que manda reservar algún caldo adquirido a precio de oro (líquido, se entiende). Y... fatal desenlace: no hay quien se beba hoy aquello que antes fue un vino. 'Avimé' (estropeado), advertirá ese invitado atento a desaciertos.

Amantes de las celebraciones caseras, aficionados al vino y expertos bebedores -'no tanto por formación, sino por consumo'-, Leopoldo Roncero y Mar Bullón padecieron el drama enológico arriba descrito en más de una ocasión. Este joven matrimonio, de 40 y 33 años respectivamente, sabe de las dificultades para montar una enoteca casera. Bien entendida, claro está. 'Mínimo hay que disponer de un sótano aclimatado artificialmente, con un 85% exacto de humedad y una temperatura inalterable, entre 12 y 14 grados', explican. Por las dificultades para reproducir esas condiciones de conservación en el hogar, esta pareja es desde diciembre Pinkleton-wine.com, la primera bodega online, a tamaño doméstico, de España. Desde ese mundo virtual custodian 700 botellas pertenecientes a 30 clientes que les han confiado su conservación para evitar desatinos.

Esta despensa enológica, ubicada en el madrileño paseo de la Florida, dispone de capacidad para cien clientes, a una media de 24 botellas por cada cuenta Silver, 50 por cada una de las Gold y 120 en el caso de las Platinum. Además de distintos volúmenes de almacenamiento, cada categoría disfruta de un número fijo de entregas al mes -Silver (20), Gold (36) y Platinum (48)- y de plazos diferentes para solicitarlas (los silver 72 horas de antelación, los gold con 48 y los platinum 24 horas antes), en función de la cuota mensual que abonen. Los clientes Silver pagan 30 euros mensuales, los Gold, 50 y los Platinum, 100.

Pinkleton & Wine funciona como una red de socios. Los vinos puede aportarlos el propio cliente o delegar esa tarea en la cava matter, con una dimensión de 40 metros cuadrados y previsiones de ampliarla. A través de la web, a la que ingresa mediante una clave de acceso, el socio administra su bodega virtual, lleva un libro de registro que asegura la trazabilidad del producto (cada unidad está marcada por un código alfanumérico) y tramita pedidos. La dirección de entrega no tiene por qué ser la propia del cliente. Con la posibilidad de contratar un servicio exprés, pagando un plus ajustado a las tarifas de mensajería urgente. 'Es común', explica Mar Bullón, 'enviar las botellas a la cena o a donde el cliente acuerde'.

Para trasladarlas emplean una maleta Peli, al estilo de las utilizadas por los fotógrafos profesionales, que mitigan los tambaleos en su interior. 'Las fluctuaciones de temperatura y las vibraciones son los peores enemigos del vino', observa Mar Bullón.

El vino se presenta envasado al vacío en una bolsa plateada de 122 micras. El embalaje actúa como de 'super barrera' contra el CO2, el vapor y los rayos ultravioletas, y 'agrega valor al producto', resalta. Lo que en un principio fue ideado para dar servicio a particulares sin posibilidad de disfrutar de una bodega doméstica ha cautivado a otro tipo de clientes. 'Por ese concepto regalo del envoltorio', apunta Mar Bulló. La pasada Navidad, varias empresas encargaron a Pinkleton & Wine la elaboración de una pequeña cava para regalar en las fiestas.

Un obsequio elevado a la categoría de bula en el preceptivo mundo de la viticultura. Echar a perder un vino por someterlo a altas temperaturas está considerado nada menos que a la altura de pecado capital por los grandes enólogos Para resguardar el caldo ajeno de los sofocos madrileños, Leopoldo Roncero y Mar Bullón aislaron la estancia recubriéndola de poliuretano extruido. Al tiempo, un climatizador recrea las condiciones de las bodegas naturales.

Su versión online, con etiquetado Pinkleton, proporciona servicios añadidos a la simple conservación, como un catálogo que clasifica las diez últimas añadas de 76 denominaciones de origen españolas. También facilita una cronología de comidas y cenas ofrecidas por el cliente, para evitar que, como anfitrión, repita caldos. El dietario online dispone de casillas para registrar el nombre de los comensales, los platos servidos, el vino o vinos que los regaron y un espacio para comentarios.'Detalles que ayudan', se sonríe ufana Mar Bullón.

Una 'cartera' de guarda y grandes reservas

Antonio Jesús Gutiérrez, Premio Nariz de Oro 2007, que reconoce al mejor summiller del año en España, es categórico en cuanto a sus recomendaciones para dotarse de una bodega doméstica. El enólogo malagueño se lamenta de que la tendencia actual del mercado, con predilección por los productos jóvenes, haya dado al traste con el concepto de vino de guarda. Ese tipo de caldo es el que confiere sentido a las cavas particulares, compuestas en su gran parte por reservas y grandes reservas, de larga evolución en botella. Es decir, los que mejoran con el reposo y los años. Así, recomienda los caldos de grandes crianzas para armar una buena cartera vitivinícola. En ella no puede faltar el rey de reyes. 'Un Vega Sicilia æscaron;nico', precisa. El gran reserva recibe ese calificativo por ser el 'único vino del mundo que abandona la bodega con un mínimo de 10 años de envejecimiento', explica. Junto a este Ribera, los Riojas Marqués de Riscal y Castillo de Igai son imprescindibles. En cuanto a los blancos, Gutiérrez aconseja un Torres Milmanda.