Elecciones 2008

Zapatero gana el 9-M y gobernará con más comodidad

Los socialistas revalidan la victoria con 169 escaños, cinco más que en 2004, mientras que el PP califica de 'magnífico' el resultado de 154 diputados, tras sumar seis más

José Luis Rodríguez Zapatero
José Luis Rodríguez Zapatero

El Partido Socialista revalidó ayer su mayoría parlamentaria al conseguir 169 escaños frente a los 154 obtenidos por el PP en una de las elecciones más reñidas de la democracia. Son 15 diputados de diferencia entre los dos grandes partidos, uno menos que el margen de hace cuatro años, y tres puntos de ventaja, frente a los casi cinco de 2004. A partir de estos datos, José Luis Rodríguez Zapatero estará en condiciones de gobernar con una mayoría algo más amplia y sin tantas estrecheces como en los últimos cuatro años. Podrá eludir a ERC y recurrir a los apoyos estables del nacionalismo catalán y vasco, de parte del Grupo Mixto (BNG se mantiene en dos escaños, Coalición Canaria pierde uno y Nafarroa retiene su diputado) o bien de alianzas puntuales como en la pasada legislatura. IU sufre un serio castigo electoral, con sólo dos diputados, y la pérdida del grupo parlamentario y de su coordinador general, Gaspar Llamazares, que abandona. Rosa Díez consigue su escaño por Madrid, llevándose votos de los socialistas.

El presidente del Gobierno prometió anoche gobernar 'con mano firme y tendida', guiado por el diálogo político y social, para satisfacer las aspiraciones 'de las mujeres, los jóvenes y los mayores, pensando en los que no tienen de todo'. 'Se abre una nueva etapa sin crispación', sentenció.

El fracaso cosechado nuevamente por el PP en las elecciones de ayer domingo, pese a su ganancia de seis escaños, demuestra la equivocación de la apuesta permanente de Mariano Rajoy por la crispación, después de las dificultades que encontró desde el principio para digerir su derrota de 2004. El recordatorio episódico de los trágicos atentados del 11 de marzo, la explotación irresponsable del diálogo del Gobierno con ETA y las incoherencias demostradas en sus denuncias sobre las reformas territoriales, tomando a Cataluña como rehén de su estrategia, han terminado pasando factura a un político secuestrado por el pasado de su propio partido. Rajoy advirtió anoche de forma ambigua que el PP 'estará a la altura de las circunstancias', dejando abiertos todos los escenarios.

Zapatero promete gobernar 'con mano firme y tendida', a partir del diálogo social y político

IU y ERC se desploman, Llamazares anuncia su dimisión y Rosa Díez logra un escaño en Madrid a costa, sobre todo, del voto socialista

Todavía es pronto para medir los efectos de la convulsión interna que ha provocado en el PP este nuevo fracaso, aunque el más grave de los errores consistiría, quizás, en clasificarla dentro de lo que el vocabulario de Alfonso Guerra tildó de derrota dulce, un escenario que alentaría la continuidad del mismo equipo de personas que han llevado a la derecha al páramo de la desolación. Las palabras de anoche de Rajoy no descartan en ningún modo esta hipótesis.

Por comunidades autónomas, las que más han contribuido a cimentar la mayoría socialista han sido esta vez, de nuevo Andalucía, donde el PSOE logra una distancia de casi 15 puntos, el País Vasco, donde el PSE se convierte en primera fuerza política, y Cataluña, donde el PSC araña cuatro escaños más. En Aragón, los socialistas sacan también nueve puntos a los populares. El PP ha obtenido los mejores resultados en Murcia, con una distancia de casi 30 puntos sobre el PSOE, Madrid, donde la distancia es de casi diez puntos y la Comunidad Valenciana, donde la diferencia con los socialistas supera los 11 puntos porcentuales. Es significativo también el resultado del PP en Castilla-La Mancha, donde logra cinco puntos de ventaja sobre el PSOE devaluando el efecto Bono.

La participación fue, probablemente, uno de los elementos decisivos para que Zapatero revalidara ayer su mayoría en las urnas. Acudió a votar el 75% del censo, cifra similar a la de hace cuatro años, circunstancia en la que pudo haber influido la potente polarización del voto, dato que pudo constatarse después de los dos debates televisados entre los principales líderes, y también el rechazo ciudadano al terrorismo de ETA después de que la organización irrumpiera al final de la campaña con el atentado de Mondragón en un nuevo intento de desestabilización política. Los dos principales partidos y el propio Zapatero recordaron anoche el asesinato del ex concejal de Mondragón Isaías Carrasco en sus discursos. La llamada a la participación fue una constante en la campaña del PSOE, un ingrediente que faltó en la del PP, después de que Mariano Rajoy concluyera que le favorecía una movilización baja de la izquierda. El resultado de ayer demuestra que esta movilización fue notable entre los votantes de los dos grandes partidos.

El nacionalismo pierde escaños, pero no tantos como aventuraban algunas encuestas. CiU obtuvo ayer 10 escaños, los mismos que en 2004, a pesar de las divergencias internas entre Convergència y Unió, mal disimuladas durante la campaña y perfectamente visibles después del grave contratiempo de salud sufrido por Josep Antoni Durán i Lleida hace unas semanas. La coalición nacionalista tendrá que decidir ahora si respalda o no a Zapatero en el debate de investidura, a sabiendas de que la decisión que tome puede ampliar o estrechar el margen de maniobra del que dispone para hacer oposición en Cataluña. El socialismo catalán está desde ayer más fuerte, pues el PSC aportará al nuevo Parlamento 25 escaños frente a los 21 de la pasada legislatura. Este avance contrasta con el desplome de uno de sus socios en la Generalitat, ERC, que pierde cinco diputados y, con ello, las menguadas posibilidades que ya tenía para convertirse nuevamente en aliado del PSOE en Madrid en los próximos años.

El PNV sufre la pérdida de un escaño con respecto a las últimas legislativas, con seis diputados y EA, el otro partidos vasco nacionalista, se queda sin representante, castigo que explica el fuerte avance del PSE, aunque éste sólo se traduce en la ganancia de un escaño. El desafío que mantiene latente el lendakari, Juan José Ibarretxe, con su referéndum de octubre es un serio obstáculo para que el PSOE elija al PNV como muleta parlamentaria estable, al menos en la primera etapa de la legislatura, aunque habrá que ver cuales son los movimientos del Gobierno vasco en las próximas semanas y meses y cómo evolucionan sus relaciones con el Gobierno central.

IU, con dos diputados, tres menos que los que consiguió en las pasadas legislativas, y sin Llamazares al frente, 'víctima del tsunami bipartidista', tiene ante sí el reto de frenar una sangría que ya se prolonga a lo largo de ocho años, desde que en 2004 empezara a funcionar con fuerza la llamada de los socialistas al voto útil. Los estudios poselectorales ayudarán a analizar en detalle este trasvase de votos desde IU al PSOE y también el comportamiento del voto joven.

En el Senado, la suma del PSOE y de la Entesa catalana supera a la del PP: 101 senadores frente a 100. De esta forma, los populares ven reducida también la ventaja de 2004.

Nuevo Gobierno para el mes de mayo

Si bien no está perfectamente prefijado, sí se pueden hacer cálculos bastante aproximados sobre el calendario que resta a partir de hoy para la formación del nuevo Gobierno que saldrá de las urnas. El próximo 1 de abril deberán formarse las mesas de las dos Cámaras y elegirse a sus respectivos presidentes. Si, finalmente, es José Bono el sustituto de Manuel Marín al frente del Congreso de los Diputados, será quien se entreviste con el Rey Juan Carlos para informarle de su designación y permitir que inicie consultas para proponer al futuro presidente del Gobierno. Hacia el 15 de abril, aproximadamente, podría cerrarse este trámite, con el fin de que el candidato a la presidencia del Ejecutivo se someta a la sesión de investidura en el Congreso hacia primeros del mes de mayo. Después, llegará la formación del nuevo Gabinete, la sesión constitutiva de ambas Cámaras y, hacia mediados de mayo, la inauguración solemne de la nueva legislatura por los Reyes.