Análisis

Al menos, se ha ganado algo de tiempo

El final de la campaña electoral ayudará, sin duda, a calibrar con más claridad la magnitud de la desaceleración de la economía española. O, al menos, a poder ver una cifra económica sin anteojeras políticas. El debate político es constructivo, pero la charla de bar no. Y la forma repentina mediante la que la economía irrumpió en el garrotazo político estatal no ha sido positiva. Ha generado ruido y ha agravado la incertidumbre, independientemente de las posturas de cada cual. Menos mal que la campaña dura 15 días y no un año, como en Estados Unidos. La próxima semana, pues, se podrá decir que no hay crisis sin tener que explicar que no se trata de una opinión política. De momento, se puede hablar de deterioro económico, aún leve, y de un deterioro más agudo de las expectativas. 2008 va a se un año peor que 2007 como 2007 fue peor que 2006. La cuestión es cuánto peor y de qué depende.

En este sentido, la crisis crediticia ha sido muy negativa; de lo contrario la burbuja inmobiliaria se habría podido seguir desinflando como lo llevaba haciendo desde principios de año. Pero ahora los bancos cierran el grifo del crédito complicando la refinanciación de las empresas, principalmente del ladrillo, con situación financiera más delicada. Y por esa vía se puede destruir empleo a un ritmo mayor de lo deseable. La construcción es una actividad intensiva en empleo, y es del todo inevitable que la corrección del sector implique destrucción de puestos de trabajo. El número de viviendas tiene que caer por debajo de la demanda para compensar el exceso de stock, y porque los procesos económicos siempre se equilibran de forma paulatina.

Por eso es tan relevante la crisis crediticia: el aterrizaje es la parte más complicada del vuelo, y las rachas de viento a ras de suelo no son nada buenas. En todo caso, todo eso está por llegar, y haber cerrado el año pasado con un crecimiento del 3,8% significa que, al menos, se ha ganado tiempo, y el tiempo puede ser de importancia capital si la tormenta financiera toca fondo y la situación en el mercado bancario se normaliza. Pero todo eso son sólo especulaciones. De momento el panorama está nublado. Y, aunque a lo largo de las últimas seis u ocho semanas los políticos y muchos medios de comunicación han querido pintar un panorama blanco o negro, aún es gris.

Nuño Rodrigo Redactor jefe