Divisas

El euro rompe amarras y entra en otra dimensión

La fragilidad económica de EE UU y la brecha abierta en los tipos de interés conduce a la moneda a una apreciación del 16,4% en un año y a otro máximo histórico: 1,545 dólares

Nunca el euro había estado tan caro. El tipo de cambio de la moneda europea marcó este viernes un nuevo récord histórico, al llegar a superar los 1,545 dólares por unidad, aunque luego descendió hacia 1,53 dólares. La divisa de los Quince avanza a toda velocidad en su tercer año consecutivo alcista y no encuentra techo. Los expertos apuntan a 1,6 dólares como nuevo objetivo de la moneda, pero se trata de una meta a corto plazo y no de una barrera definitiva.

En un plazo de 12 meses, el euro se ha revalorizado un 16,4%. La divisa, que participa en casi un 40% de las operaciones monetarias que se realizan en el mundo, también ha avanzado frente a otras rivales, como el yen japonés (-3%) o la libra británica (-10,5%), pero al mismo tiempo retrocede en sus cruces contra monedas como el real brasileño (7,5%) y el franco suizo (2%).

'Sigue tratándose de un caso de debilidad del dólar, que se encuentra en sus mínimos históricos frente a buena parte de sus socios comerciales', explica Fernando Hernández, responsable de gestión de Inversis Banco. Entre marzo de 2007 y hoy, el dólar sólo ha conseguido apreciarse frente a dos de las divisas que tienen alguna relevancia en el escenario internacional: el won surcoreano (-1%) y el rand de Sudáfrica (-7,1%). Frente a todas las demás, números rojos y más números rojos. '¿Porqué ocurre esto? Por una razón: Economía, economía y economía', remacha el experto de Inversis. Desde que la crisis hipotecaria y deriva crediticia estallaron en julio del año pasado, la economía americana está en el alero. Los últimos datos de empleo, publicados este viernes pasado, añaden más evidencias. El mes de febrero se saldó con la destrucción de 63.000 puestos de trabajo, la cifra mensual más abultada en cinco años.

El BCE duda de que el IPC regrese a la cota del 2% antes de dos años, lo que dificulta un recorte del precio del dinero

EE UU sigue siendo la Meca mundial del consumo. El gasto de los ciudadanos equivale a dos tercios del PIB. La Fed, el banco central estadounidense, ha actuado rápidamente, con un recorte de tipos del 5,25% de septiembre pasado al 3% vigente... más lo que está por venir. 'A la Fed aún le queda trabajo por hacer, los mercados de futuros están descontando tipos cercanos al 1,65% para octubre próximo', apunta Antonio Villarroya, jefe global de estrategia de tipos de Merrill Lynch.

En contraste, el BCE se ha limitado a interrumpir su ciclo de política monetaria restrictiva -que no es poco-, pero sostiene contra viento y marea políticos los tipos en el 4%. En la reunión del jueves pasado, la autoridad monetaria europea recordó al mercado que su 'máxima prioridad' sigue siendo vigilar la estabilidad de precios.

El IPC subyacente

El germen fundacional del BCE radica en el Bundesbank alemán, cuyo desafío histórico fue la hiperinflación de los años veinte. Aquella crisis tumbó la economía nacional, provocando un estado general de caos que, por cierto, favoreció el ascenso del nazismo. Ahora, el mandato del BCE es acercar la inflación al 2%. El último dato armonizado, el de enero, arrojó un saldo del 3,2%. La autoridad monetaria ya ha anticipado que no cree que el IPC regrese a la cota de estabilidad ni este año, ni el que viene. Pero algunos expertos critican duramente que el banco focalice su acción en el IPC general y no en el subyacente, que excluye elementos volátiles como la energía y los alimentos frescos.

'Con una debilidad del consumo patente y una exportación masiva de manufacturas baratas desde regiones como Asia, la escalada de las materias primas encuentra muchas dificultades para trasladarse a la inflación subyacente', subraya José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney. 'Es un problema del diseño institucional del BCE. Debería relajarse y mirar el IPC subyacente, como hace la Fed. La economía ya tiene abiertas dos líneas de tensión: los mercados de crédito y el ajuste bursátil. Si ahora se le añade la tensión de las divisas, la situación se vuelve muy peligrosa. La apreciación del euro ya está superando el punto de dolor para la economía europea', advierte este experto, que clama por una intervención rápida de la entidad. En la eurozona, la inflación subyacente se encuentra en un 1,7% en tasa interanual.

El euro empezó a funcionar en 1999, tras un arranque duro, la moneda supera al dólar desde 2002. El viaje de 0,89 a 1,54 dólares implica una revalorización del 70%, con las consecuencias que ello tiene. El problema para el BCE es administrar las políticas de 15 economías que circulan a velocidades muy diferentes: Alemania, Austria, Bélgica, Chipre, Eslovenia, España, Finlandia, Francia, Grecia, Holanda, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Malta y Portugal.

La opinión de los analistas

Antonio Villaroya. Merrill Lynch.

'Sorprende la poca intervención del BCE respecto a la apreciación del tipo de cambio y su influencia en detrimento del crecimiento futuro. Estamos hablando de un incremento del tipo de cambio efectivo la cotización ponderada del euro contra los principales socios comerciales del 7% en los últimos 12 meses. Eso equivale a un incremento de los tipos de interés de 100 puntos básicos. Es decir, aunque el BCE no haya subido el precio del dinero, las condiciones del mercado crediticio se están endureciendo'.

José Carlos Díez. Intermoney.

'No tiene techo. El euro está en subida libre y no sería extraño que llegase a 1,7 dólares. Si desborda el nivel de 1,55 entraremos en un mundo nuevo, con unos niveles de tensión máximos para el crecimiento. Es un problema de debilidad del dólar y el euro se ha quedado solo, absorbiendo toda esa fragilidad. Es necesario acoplar el ciclo de tipos con EE UU. Para eso, el BCE tiene que dejar de una vez de fijarse en la inflación general y centrarse en la subyacente, que le da margen para bajar los tipos'.

Fernando Hernández. Inversis.

'Teóricamente, lo que va a ocurrir en los próximos seis u ocho meses es que EE UU va a ir de menos a más. Esperamos un par de trimestres negativos y los dos últimos, de recuperación. Eso debería repercutir favorablemente en el dólar. Pero el mercado no está interesado en lo que va a pasar en los próximos meses, está cotizando la mala situación actual y el diferencial de tipos. Eso es lo que está determinando los flujos monetarios y en esas condiciones es muy difícil ponerle un suelo al euro a corto plazo'.

Las claves

1. ¿Por qué está subiendo tanto y tan rápidamente la cotización del euro?

La fuerte desaceleración de EE UU está limando los flujos de fondos hacia activos en dólares. Al mismo tiempo, los diferenciales de tipos favorecen al euro.

2. ¿Hacia dónde puede evolucionar ahora el tipo de cambio?

Tras apreciarse contra el dólar un 16,6% en 12 meses, el euro no tiene ahora una resistencia sólida y los expertos ven ahora el próximo objetivo en 1,6 dólares.

3. ¿Cómo repercute la apreciación de la moneda en la economía?

Aunque abarata la compra de materias primas en dólares, daña la competitividad de las exportaciones y la producción en un contexto de desaceleración mundial.