Astilleros

Navantia eleva su cartera de pedidos un 75% en los tres últimos años

Navantia tiene ahora una cartera de pedidos histórica de 6.325 millones de euros, que ha crecido un 75% desde la constitución del grupo, hace tres años. Los astilleros, además, han alcanzado el equilibrio presupuestario.

El balance de los astilleros públicos españoles no puede ser más positivo desde que se refundaron en Navantia. De estar al borde de la desaparición en 2004, debido a la decisión de la Comisión Europea de obligar a la entonces Izar a devolver más de 1.200 millones de euros de ayudas recibidas de manera ilegal en la etapa de Gobierno del PP, han pasado a convertirse en un grupo saneado y con serias expectativas de futuro bajo la marca Navantia.

El grupo público ha logrado situar la cartera de pedidos que heredó de Izar en marzo de 2005, cuando se constituyó como Navantia, en una cifra récord de 6.325 millones de euros, con nuevos contratos por valor de 2.725 millones, lo que ha supuesto un avance del 75%.

La evolución del grupo está en línea con los objetivos que se marcó la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) en diciembre de 2004 cuando segregó la actividad militar de Izar para evitar que las exigencias de Bruselas supusieran la liquidación del grupo al completo. La estrategia ha dado sus frutos. El holding público tuvo que vender las plantas de Gijón, Sevilla y Sestao (Vizcaya) a empresas privadas y cerrar la fábrica de motores de Manises (Valencia), pero ha logrado que los astilleros gallegos de la ría de Ferrol, los andaluces de San Fernando y Puerto Real y el centro de Cartagena (Murcia) salgan de pérdidas.

A falta de que Navantia cierre sus cuentas de 2007 forma oficial, los primeros números apuntan a que el grupo ya ha alcanzado el equilibrio presupuestario y que, incluso, puede tener un ligero beneficio, avanzaron en fuentes conocedoras del balance.

Futuro prometedor

Esta evolución ha sido posible gracias a una intensa política comercial en el exterior, que ha cuajado importantes contratos para el grupo. El más significativo, los 1.089 millones de euros que supondrá la construcción de dos buques anfibios LHD y el diseño de tres fragatas para la Armada de Australia.

La buena imagen que tiene Navantia en el plano internacional le va a abrir las puertas a más encargos a corto plazo. El desembarco en Australia hace que el grupo confíe en poder vender en el país lanchas de desembarco como las fabricadas para la Armada española, así como en tener alguna opción en la futura renovación de la flotilla de submarinos, con la oferta del nuevo S-80. Este sumergible también ha despertado el interés de la India, que baraja hacerse con media docena de grandes submarinos.

A estas opciones hay que añadir un posible contrato en Turquía por seis submarinos; otro en Malasia por tres buques de asalto anfibio LPD; y uno más en Sudáfrica por dos LPD, así como un posible LHD.

En todo caso, los futuros encargos que haga el Gobierno en España también seguirán siendo vitales para Navantia. Los planes de la Armada pasan por contratar la sexta Fragata F-100, solicitar seis buques de acción marítima (BAM) más y por impulsar la renovación de los buques hidrográficos, de salvamento de submarinos, de inteligencia, de transporte y los remolcadores.

La facturación se acelerará un 60%

El intenso ritmo de contratación experimentado por los astilleros públicos de Navantia y la previsible consecución de nuevos encargos hace que el grupo espere acelerar su facturación anual de forma significativa, con un crecimiento medio del 60% respecto a los niveles de 2006. El nuevo Plan estratégico de la compañía contempla que la cifra de negocio totalice 9.000 millones entre 2007 y 2011, a razón de 1.800 millones de euros facturados al año. En 2006, último ejercicio completo del que hay datos oficiales, las ventas de Navantia fueron de 1.134 millones. A 30 de septiembre del año pasado, el grupo ya había materializado ventas por valor de 837,6 millones. Por su parte, los niveles de ocupación previstos también se situarán en unas cifras muy significativas. Así, frente a una ocupación media de las factorías del grupo del 84% en 2005, del 83% en 2006 y del 94% en 2007, las estimaciones para el próximo trienio contemplan tasas que superarán el 96% de forma creciente.