Diario de a bordo

El enemigo es la inflación

La crisis actual no es comparable con la anterior.

En la Edad Media acudían a La Mancha propietarios de tabernas y posadas de muchos otros lugares para comprar partidas de buen vino. Cuentan que algunos vendedores de la zona eran muy pícaros y, cuando tenían una partida que no era tan buena y que nadie quería comprar, recurrían al siguiente truco: antes de que el comprador probara el vino, le daban a degustar un poco de queso manchego curado, excelente y de sabor fuerte, sumergido en aceite de oliva.

El queso desde luego estaba buenísimo, pero provocaba que el paladar del comprador no fuera capaz de distinguir a continuación si el vino era bueno o no. En realidad, lo que hacían estos pícaros, sin saberlo, era provocar que la proteína del queso precipitara el tanino e hiciera el vino más agradable en el paladar, aunque seguía siendo igual de malo, pero así conseguían vender muchas partidas invendibles por las buenas. Esta pícara costumbre dio origen, o al menos eso dicen, a la famosa frase de 'dársela a uno con queso', que actualmente quiere decir que a uno le engañan con un señuelo o algo así.

Algunos días de esta semana, aunque no en los días finales, los mercados se mostraron resistentes a la pertinaz lluvia de datos macro malos, por la esperanza de que las bajadas de tipos de la Fed salven los muebles. Pero, a la vista de los gráficos de arriba, ¿no podría darse el caso de que, al igual que el queso de La Mancha que despistaba al paladar del tabernero, las bajadas de tipos nos estén llevando a engaño? ¿Es posible que al inversor se la estén dando con queso?

La Fed apuesta por recortes de tipos, pero los productos básicos han subido

La Fed apuesta por estos movimientos para solucionar el problema del crecimiento. Pero observen la diferencia entre el precio del trigo en la anterior recesión, de finales del 2000, y el actual. Ahora está literalmente disparado. Es sólo un mero ejemplo de un producto de primera necesidad cuyo precio tiende al alza. Igualmente, observen la enorme diferencia entre el precio del petróleo en aquella ocasión y ahora. Entonces funcionaron las bajadas de tipos, pero ahora es una circunstancia muy diferente. Es posible que, sin querer, la Fed, y valga la metáfora, se la estuviera dando a sí misma con queso...

La inflación es el verdadero enemigo de los mercados. El número uno. Mucho más que el bajo crecimiento. Si miramos datos de varios decenios, Wall Street sube de media el 9,8% en años en que la inflación está por debajo del 3,5 %; y tan sólo algo más del 3% cuando la inflación está por encima del 3,5%. En cambio, y es curioso, sube de media el 3,9% con el crecimiento de los beneficios empresariales por encima del 6%; y el 8,1% por debajo del 6%. Parece un dato incongruente este último, pero así son las cifras. Es decir, los propios beneficios a veces no son clave para el mercado, por extraño que parezca, pero con la inflación no hay duda, ése es su enemigo.

En cualquier caso no olvidemos que la tendencia de medio plazo sigue siendo bajista, sin mayor novedad, y no es una buena idea entrar en el mercado contra la tendencia.

Cárpatos