Proyecto Disonancias

Cómo desarrollar entornos creativos para el trabajo

Leonardo da Vinci fue pintor, ingeniero y escultor al mismo tiempo. También inventor y arquitecto. Así era como se concebía el arte y la ciencia en el Renacimiento. Todo junto, en una misma persona y bajo un mismo techo. 'Ahora no se utiliza el concepto de arte y ciencia como se hacía en el Renacimiento y por eso surgen los problemas', dice Roberto Gómez de la Iglesia, director del proyecto Disonancias que está implantado en el País Vasco.

Creado por la empresa Xabide (una de las primeras gestoras culturales que nacieron en España hace más de 30 años), Disonancias se concibe como una plataforma de mediación e impulso de las relaciones entre empresas, centros de investigación y artistas, para estimular la innovación 'en todas sus vertientes' y transmitir a la sociedad la importancia de desarrollar entornos creativos en los que trabajar. Así, el artista (conceptual en todo caso) se integra en la empresa para romperle los esquemas de pensamiento y buscar formas de innovar en el campo de la tecnología, el medio ambiente y el entorno social.

En total cada año se financian 10 proyectos que 'deben aspirar ir más allá de su éxito en el mercado o su aceptación por parte del público para contribuir a la construcción de una sociedad orientada hacia valores de diversidad, equilibrio, sostenibilidad y espíritu de riesgo' comenta su director que tiene bien aprendida la esencia del plan.

Dirigido sobre todo a medianas empresas, ahora que el proyecto cumple tres años se empieza a ver los frutos de alguna de las ideas iniciales. Pero se pide paciencia. Mucha paciencia. 'Es algo que normalmente los empresarios no tienen porque esperan siempre el beneficio inmediato'. Pero una persona de fuera de su ámbito, un artista, les confunde, les choca y les hace pensar de forma diferente. Y eso es exactamente lo que ofrece Disonancias.

Es una de las cosas que les hizo pensar en una Responsabilidad Social Corporativa alternativa. 'Parece que está solamente centrada en medidas medioambientales y en el mecenazgo de antes. Nosotros invitamos a pensar diferente'; que un nuevo concepto de arte entre en las empresas y que además se puedan aprovechar de él. Por ello, la labor de Disonancias ha sido reconocida por la Asociación Española para el Desarrollo del Mecenazgo (Aedme) que en su última edición ha premiado al proyecto por su labor de innovación en la cultura y el entorno empresarial.

La inversión con la que cuentan es baja y lo saben. 'Creemos que es algo más de interiorizar conceptos que de gastar o invertir dinero'. Por eso, a pesar de la baja inversión (30.000 euros), en el proyecto participan empresas importantes como Kaiku, Eitb o el Correo Vasco.

El plan, centrado sólo en el País Vasco, comienza su apertura al exterior. El Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, a través de su centro de Investigación y Desarrollo, ya ha comenzado tímidos contactos con ellos para ver si se puede hacer un programa similar. Además, posiblemente el próximo año se amplíe el proyecto a Cataluña, con quien las conversaciones van más avanzadas. Andalucía y Galicia son otras de las comunidades autónomas que también se han interesado en participar.

Claves del proyecto

¦bull; Prioriza la participación de entidades comprometidas con la RSC.

¦bull; Busca la colaboración de artistas que compartan este compromiso y que salgan del ámbito artístico.

¦bull; Entiende la innovación como forma de cambiar la forma de actuar.

Competidores que cooperan y VPO sostenibles

El grupo Sakis Lagunketa de Álava lleva 25 años promoviendo actividades de consultoría, construcción y explotación de inmuebles. Pero necesitaban algo nuevo, y más desde la crisis en el sector inmobiliario. Apostaron por las Viviendas de Protección Oficial y además se juntaron con la artista alemana Daniela Bershan para que su proyecto fuera sostenible. El resultado será soluciones constructivas de arquitectura medioambiental (casas ecológicas) con soluciones de bajo coste, es decir, VPO sostenibles, toda una innovación.

Mariano Maturana es artista. Crea junto a la catalana Consol Rodríguez videoinstalaciones, animaciones interactivas y proyectos de internet. Pero desde hace unos meses se dedica a pensar cómo crear nuevos servicios que apoyen la conexión, la colaboración y el desarrollo entre empresas prácticamente competidoras. Lo serán porque todas estarán asentadas en unos años en el Centro de I + D de Polo Garaia en Mondragón. 'Y lo que se pretende es que cooperen entre ellas, no que vayan a la gresca', dice Mariano. Además quieren crear el mismo ambiente dentro de cada una de las empresas que estén en el Polo Garaia. 'Como Google', pero con una filosofía más europea. Creando espacios de trabajo para que 'las ideas puedan fluir' y los directivos sean más transparentes con sus empleados.

Como estos dos casos en tres años se han sucedido 30, 'con un 70% de éxito que para la I+D es mucho'. Kaiku, fundación Ikertia o Tecnalia son algunas de las que buscan la responsabilidad a través de la innovación.