Valor a examen

CAF se protege para no salirse de la buena vía empresarial

El fabricante de material ferroviario, con los movimientos accionariales bajo control y un capital blindado, ha demostrado su solvencia internacional

En tiempos de crisis, no hacer mudanzas'. El aforismo que se le adjudica a San Ignacio Loyola lo han aplicado a rajatabla los accionistas de CAF, el fabricante de material ferroviario con sede en Guipúzcoa, territorio donde nació el fundador de los jesuitas. La empresa, sin lugar a dudas, no está en crisis y es una de las referencias a nivel mundial en lo que se refiere a la construcción de material ferroviario, pero las últimas turbulencias bursátiles han servido para apuntalar un accionariado que pretende evitar descarrilamientos. Las operaciones recientes, la última de ellas realizada a mediados del pasado mes de enero, han colocado al mando de la máquina tractora a Cartera Social, una instrumental que sirve de vehículo de participación de los trabajadores en el capital de CAF, y a la Kutxa, primera entidad financiera guipuzcoana, como interventor principal. De apoyo al revisor la Vital Kutxa, la caja de ahorros alavesa, con un 3%. En total controlan más de un 40% del capital. Si a esta participación se suma el 10% en manos de Bestinver, el fondo gestionado por Acciona, se ha blindado a la compañía ante operaciones hostiles. Así que el que quiera subir al tren del accionariado de CAF deberá pedir permiso.

Enero se ha saldado con una caída del 8,86% (-3,96% en los que va de año) para la acción de la compañía. Pero CAF alcanzó el pasado 30 de noviembre máximo histórico a la altura de 305 euros y acumula una subida del 598% en los últimos cinco años. El dividendo, además, ha ido aumentando con los años. En junio de 2007 pagó un dividendo único de 3,2 euros brutos por acción, un 92% más que los 1,6 euros de 2006.

La evolución del fabricante de material ferroviario ha sido exponencial en los últimos 15 años y coincide con la creación de un núcleo estable de accionistas, la mayoría de los cuales siguen en su capital. A principios de 1991, en una operación conjunta, las tres cajas vascas (BBK, Kutxa y Vital) tomaron posiciones en el fabricante de material ferroviario. De ser una compañía expuesta en Bolsa a rumores, a continuos vaivenes accionariales y especialmente sensible a la volatilidad de los mercados, CAF paso a contar con unos propietarios que, con su solvencia y su compromiso de futuro, le permitió salir de la vía muerta y encontrar el carril adecuado para engordar su cartera de pedidos, aumentar su capacidad, dar un salto internacional y entrar en nuevos negocios. Este esfuerzo de los accionistas se ha visto recompensado a lo largo de los años. BBK, que hace tres semanas vendió sus últimas acciones, ha conseguido jugosas plusvalías después de colocar a CAF en su situación 'inmejorable', según anunció entonces la entidad de ahorro presidida por Xabier de Irala.

La tutela financiera, la dirige ahora Kutxa. La caja dirigida por Carlos Etxepare es uno de los fieles socios de CAF y se ha subido con la firma guipuzcoana a una compañía que se dedica al alquiler de trenes, mediante el sistema de leasing. Esta fórmula ya ha sido utilizada para, por ejemplo, hacerse con un contrato del Metro de Barcelona.

Pero, quizás, uno de los valores que dan solvencia a CAF es el compromiso de sus trabajadores de participar en el capital. En épocas de tormentas bursátiles, Cartera Social se encarga de capear el temporal. En su estructura accionarial participa la práctica totalidad de la plantilla, con sus directivos a la cabeza. Más de 2.564 personas con títulos que suman más del 24,5%.

En el plano industrial, CAF se ha demostrado como una empresa sólida. Cuenta con plantas productivas repartidas por varios países, entre ellos Brasil y Estados Unidos, y su cartera de pedidos superaba a finales de septiembre de 2007 los 3.300 millones de euros. En casi todas los concursos nacionales e internacionales para el suministro de trenes, metros o vagones de carga, está presentando ofertas y se codea con los primeros fabricantes del sector.

Sólido balance, beneficios crecientes y nuevos contratos

Sus ventas a final de 2007 rondaron los 830 millones de euros. El tercer trimestre los cerró con una facturación de 625,4 millones, sensiblemente superior a la conseguida en el mismo periodo de 2006.

El beneficio antes de impuestos conseguido superará los 90 millones de euros, según las estimaciones del mercado comparando la evolución de la compañía en los nuevos primeros meses.

La capitalización bursátil tras la tormenta de en los mercados durante la semana pasada supera los 864 millones. Su base accionarial es sólida, con vocación de permanencia y ha acompañado a los ejecutivos en el desarrollo del grupo internacional.

l En los últimos meses de 2007 engordó su cartera de pedidos, hasta abril evaluada en 3.300 millones, con nuevos contratos para el metro de Santiago de Chile (160 millones), Renfe Cercanías (233 millones) y Metro de México (100 millones).

El colchón de los otros negocios

La compañía con sede en Beasain ha dado un paso más en su plan de crecimiento. Por primera vez en la historia de CAF no sólo suministrará trenes sino que, además, los explotará.

Así, se ha adjudicado, por un periodo de 30 años, la concesión de los trenes suburbanos de la Ciudad de México con una red de 27 kilómetros que se puede extender a 80 kilómetros. Está previsto que estas líneas transporten diariamente unos 300.000 pasajeros.

En Turquía se ha aliado en consorcio con el grupo local Alarco para la explotación de varias líneas. Alarco se encargará de realizar la obra civil y CAF del suministro de los vehículos, su mantenimiento y la gerencia.

Recientemente, la compañía acordó con el grupo extremeño Gallardo la fabricación conjunta de trenes de carga. Con Santana Motor monta trenes ligeros en Linares (Jaén).