Lealtad, 1

El dudoso barómetro bursátil

Una de las frases que se repite como un mantra en el mundillo financiero es que los mercados se adelantan seis meses a la realidad económica, y son por lo tanto el mejor termómetro. Dice la teoría que el mercado contiene las expectativas de todos los agentes y por eso es más eficaz que cualquiera de ellos por separado. No dice la teoría que en el mercado se gana dinero no anticipando la realidad sino anticipando las expectativas o percepciones de otros sobre la propia realidad, confusión que genera hipótesis aventuradas, como la que abre este artículo, que si se toman como premisas conducen a conclusiones erróneas.

Los analistas de Serenity Markets citan un comentario de la firma Factset al respecto. Las Bolsas estadounidenses sólo han anticipado una de las seis recesiones registradas en el país desde el año 1960. Fue en 2001 cuando el mercado cayó significativamente antes de la crisis; en el resto de recesiones la Bolsa cayó, de media, un 2% con anterioridad al ciclo bajista de la economía, en este estudio realizado hace un par de años. Una vez que la economía entra en periodo recesivo, la magnitud de las caídas es dispar -un 7,2% de media-, pero el tiempo que el mercado tarda en recuperarse es prolongado.

Ahora, que la Bolsa falle al predecir las recesiones no indica gran cosa. Estados Unidos podría estar ya en recesión, como sugieren los datos de empleo de diciembre y como apunta David Rosenberg, de Merrill Lynch. En este caso el mercado debería despedirse de los niveles alcanzados a finales del año pasado. El escenario cuadraría: la complacencia previa a la crisis -el Ibex marcó máximo histórico hace poco más de un mes- y el duro choque con la realidad. Ya se sabe que no hay mejor receta para la decepción que tener altas expectativas. Claro está que la incapacidad del mercado para anticipar la crisis tiene la vertiente inversa: lo que parece recesión puede ser un simple enfriamiento. Lo malo es que es casi imposible saberlo hasta que sea demasiado tarde.