Inversiones

La escalada del oro no le resta interés como valor refugio para 2008

Las incertidumbres financieras, monetarias e internacionales pueden dar un nuevo impulso a la cotización del oro, pese a que acumule una revalorización del más del 200% desde 2001. Algunos analistas estiman que llegará a la frontera de los 1.000 dólares la onza en los próximos meses.

Las previsiones de los expertos para el año que comienza no se dejan impresionar por el buen comportamiento del oro en 2007, que se ha cerrado con una subida del 31%, ni por los avances registrados en ejercicios anteriores. La idea más compartida es que la subida podría no ser tan cuantiosa como las obtenidas desde 2005, pero que a ese activo aún le queda recorrido. Detrás de estas opiniones habitan la desconfianza sobre la evolución del dólar, el temor a la inflación, la debilidad de otras inversiones y las incertidumbres geopolíticas. La influencia de este último factor volvió a plasmarse la pasada semana; tras el asesinato de la líder paquistaní Benazir Bhutto, el oro marcó un nuevo récord al cotizar a más de 839 dólares la onza.

En este contexto, los analistas de Credit Suisse consideran que existe la posibilidad de que el rally del metal amarillo se prolongue en 2008. Basan su posición en su papel como activo de diversificación en etapas en las que los inversores buscan protección frente a la crisis. Estiman, asimismo, que los países de la OPEP apostarán por refugiarse en él para reducir el riesgo de algunas divisas. No obstante añaden que, pese a la similar evolución con el oro, la mejor apuesta dentro del área de los metales preciosos es el platino. El déficit entre oferta y demanda juega a su favor. Y Michael Lewis, de Deutsche Bank, destaca que los principales beneficiarios del complejo entorno monetario mundial son los metales preciosos. 'No sólo porque se benefician de la moderación en las tasas de tipos de interés de Estados Unidos, sino también por el continuo riesgo al que se enfrenta el dólar', concluye. Desde esa entidad financiera se añade que es previsible una caída de los precios de las materias primas por la recesión económica de EE UU, excepto el del oro. Y le fijan un horizonte para 2008 en el que la cotización supere los 900 dólares la onza.

Los expertos de Citigroup estiman igualmente que los metales preciosos están bien posicionados para enfrentarse al previsible marco macroeconómico del nuevo año, aunque no dan una elevada capacidad de revalorización al oro, que se movería alrededor de los 800 dólares la onza. Sin embargo, su recomendación para los inversores que tengan posiciones en ese valor es la de mantener. Y Goldman Sachs afirma que está sobreponderado en materias primas cara a 2008.

Graham Birch, de Black Rock -gestora participada por Merrill Lynch-, indica que los precios se orientarán más hacia los 1.000 dólares la onza, ya que en la cotización de los 800 dólares no se tiene en cuenta la gradual caída de la producción. Otras entidades más especializadas como GoldMoney, fundada por el financiero James Turk, apuestan, asimismo, por una mayor escalada y que se supere los 1.000 dólares la onza, según recoge Bloomberg.

La falta de capacidad de las empresas mineras -algunas enfrentadas a opas y procesos de concentración- para hacer frente al aumento de la demanda, especialmente de China e India, es otro factor que se tiene en cuenta en estos análisis. Y se pone de relieve la tendencia de los bancos centrales -los grandes tenedores de oro- a restringir las ventas de este metal. Con una subida de más del 31%, el año que acaba de concluir es el de mejor comportamiento del oro desde 1979, en el que tuvo lugar la revolución iraní liderada por Jomeini y que concluyó con un alza del metal amarillo del 126%. El platino ha seguido una evolución paralela, con una mejora del 35% en 2007. Cuenta con seis ejercicios correlativos de mejoras.

Volatilidad y correlación con el dólar

Pero todos no son aspectos positivos. El inversor que opte por el oro debe tener en cuenta su elevada volatilidad, incluso dentro de años alcistas o bajistas. Además si se trata de un inversor no cualificado difícilmente puede tener acceso a la compra directa del metal por los volúmenes requeridos, aunque algunas entidades financieras -especialmente helvéticas- pongan lingotes a disposición de sus clientes. La entrada en fondos en mineras es la vía más recomendada. Y dada la fuerte ligazón entre la cotización del oro y del dólar es más aconsejable invertir a través de productos con alguna protección o estar muy atentos a los cambios.