Unión Europea

Chipre y Malta ingresan en la zona euro

Las próximas incorporaciones al área supondrán un cambio de representación en el Banco Central Europeo

Chipre y Malta son, de desde ayer, miembros de la Unión Monetaria Europea. Con ello se eleva a 15 el número de países que comparten la moneda única. La libra chipriota (que se cambia oficialmente por 1,71 euros) y la lira maltesa (por 2,33 euros) han comenzado ya su retirada, aunque las dos convivirán con el euro hasta el próximo 31 de enero. Los dos países superaron en julio del año pasado el examen de los ministros de Economía y Finanzas de la UE en cuanto a inflación, déficit fiscal, tipo de cambio, intereses a largo plazo e independencia del banco central.

El tamaño de los dos países (800.000 y 400.000 habitantes respectivamente) permite augurar que su incorporación no tendrá ningún impacto en la cotización del euro, que en las últimas semanas se ha mostrado muy fuerte frente al dólar, llegando a rozar los 1,50 dólares por euro.

Sin embargo, la adhesión de dos nuevas monedas marca un hito geográfico, porque lleva la divisa europea hasta los confines orientales del Mediterráneo, a sólo unos kilómetros de Siria y Líbano. También supone un hito político, dado que llevan al límite el sistema actual de gobernanza del Banco Central Europeo (BCE). Tan pronto como ingrese un nuevo socio más, los países perderán el derecho a contar permanentemente con un miembro en el Consejo de Gobierno del BCE, el órgano que decide las variaciones en los tipos de interés. Con 16 países, el BCE introducirá una rotación entre los gobernadores, aunque los países más poblados, como España, se sentarán con más frecuencia que el resto.

Los euros chipriotas tienen tres caras nacionales. Las de uno, dos y cinco céntimos, representan una cabra montesa típica de la isla. Un barco, símbolo de la vocación comercial y marítima de los chipriotas, aparece en las de 10, 20 y 50 céntimos. Y las dos de mayor denominación, la de uno y dos euros, llevan un ídolo representativo del periodo prehistórico de Chipre.

Las monedas maltesas llevan en su lado nacional la Cruz de Malta, el escudo de armas de la isla y el Altar de los templos de Mnajdra.

El ingreso de las dos islas supone la tercera ampliación de la zona euro desde su creación con 11 países (entre ellos, España) en 1999. Grecia se incorporó en 2001 y Eslovenia el pasado año.

Hasta ahora, sólo Lituania ha visto rechazada su solicitud de adhesión, por incumplir el criterio de inflación. Eslovaquia espera ingresar en 2009 y Rumanía, en 2014. El resto de países de la Unión Europea aún no disponen de una fecha prevista para su incorporación.

El jefe del Gobierno danés, país que no tiene obligación de adoptar el euro, ha mostrado su intención de celebrar próximamente un referéndum para sustituir la corona danesa por la divisa europea. Dinamarca ya votó una vez en contra y lo mismo ocurrió en Suecia. En Reino Unido, el Gobierno votó una vez en contra y lo mismo ocurrió en Suecia. El Ejecutivo laborista británico aún no se ha atrevido a someterlo a referéndum.

A pesar de las dudas de algunos miembros de la UE, el euro ha demostrado en los últimos años una fortaleza inusitada, no sólo en su cotización frente a otras monedas, sino como divisa refugio en asuntos tan dispares como la compra de deuda pública o de materias primas. Algo del que esperan beneficiarse también chipriotas y malteses.

Las cifras

492,8 millones de habitantes alcanzó la Unión Europea con el ingreso en 2007 de Rumanía y Bulgaria, un 66% más que EE UU (296 millones), pero menos de la mitad que China (1.307 millones).

23 lenguas oficiales tiene la UE, incluida el maltés. Irlanda añadió en 2007 la oficialidad del gaélico.

1,2 millones de habitantes, correspondientes a la población de Chipre y Malta, se han unido desde ayer a la zona euro.

2,7% fue el aumento que registró la economía de la zona euro el tercer trimestre de 2007, según las últimas cifras publicadas por Eurostat.

7,3% es la tasa de paro que tiene Malta. Mientras, Chipre registra un porcentaje de desempleados del 4,5% de su población activa.

2009 es la fecha prevista para la incorporación de Eslovaquia a la zona euro. En 2014 lo hará Rumanía.

Eslovenia toma la batuta de la Unión Europea

Un país del este preside por primera vez la UE. El país cuya independencia en 1991 desencadenó la desaparición de Yugoslavia tendrá como principal tarea la resolución del conflicto internacional sobre el estatuto de Kosovo, región que desea independizarse de Serbia este mismo año.

Para Eslovenia, con dos millones de habitantes y sin apenas experiencia diplomática, la presidencia de un club de 27 Estados supone también un reto logístico y político. Liubliana, sin embargo, ha coordinado su programa de trabajo con Alemania y Portugal, los dos países que presidieron la UE durante 2007. El semestre esloveno aparece, por tanto, como final de un triunvirato que pasará el testigo a la imprevisible presidencia de Sarkozy, en junio. Pero hasta entonces Eslovenia deberá hacer frente a expedientes de profundo calado político y económico.

Este mismo mes de enero se espera el conflictivo reparto de la carga entre los socios comunitarios para alcanzar el objetivo del 20% de energía renovable en 2020. Y también en el terreno energético, la presidencia eslovena deberá dar seguimiento a los trabajos sobre el tercer paquete legislativo de liberalización, en el que aparece incluida la explosiva propuesta que obligaría a las grandes compañías del sector, como Eon, RWE o EDF, a renunciar a la propiedad de sus redes de transporte de electricidad.

Por otro lado, y siempre que no estalle el expediente de Kosovo, Eslovenia se propone impulsar las negociaciones para que otra antigua república yugoslava, Croacia, pueda ingresar en el club cuanto antes.