Fiscalidad

La presión fiscal repunta este año pese a la rebaja tributaria

Los ingresos tributarios alcanzarán el 36,8% del PIB este año, lo que representará un avance de la presión fiscal de tres décimas en relación al ejercicio anterior, según cálculos recientes del Gobierno. Este crecimiento, menor al de 2006, refleja la buena marcha de la recaudación pese a las rebajas fiscales.

El volumen de ingresos fiscales en este año que termina alcanzará, según las últimas estimaciones del Gobierno, el 36,8% del PIB. Esto supone un avance de la presión fiscal global de 0,3 puntos porcentuales. Detrás de este crecimiento está la buena marcha de los impuestos directos. Pese a que 2007 ha sido el año en que se ha puesto en marcha la rebaja fiscal abordada por el Ejecutivo, la recaudación prevista sigue su senda ascendente gracias a la incorporación de más contribuyentes al IRPF y al impuesto de sociedades.

Los ingresos que mejor se comportarán, según las previsiones oficiales son los relacionados con la imposición directa. Si este grupo representaba en 2006 el 11,7% del PIB, en 2007 llegará al 12,2%. La positiva evolución de estos impuestos se ha producido, según el Programa de Estabilidad 2007 a 2010, enviado hace unos días a Bruselas, en un contexto de elevado crecimiento del empleo, de las rentas del capital y de las plusvalías, así como de los beneficios empresariales.

Este ascenso compensa el menor peso que este año se prevé que tenga el IVA, que de equivaler a un 12,4% del PIB en 2006, caerá hasta el 12,2% en el ejercicio que ahora termina. Según las cifras del Ejecutivo, el moderado crecimiento del IVA, que ha avanzado por debajo del crecimiento del PIB, hay que atribuirlo al fuerte aumento de las devoluciones en este ejercicio, aunque refleja la contención en el gasto, sobre todo en vivienda.

El hecho de que la presión fiscal global aumente sin que se haya producido un aumento de los tipos de gravamen individuales indica, que hay margen para nuevas rebajas tributarias sin que, por ello, se vea afectada en demasía la recaudación. En todo caso, este crecimiento de la presión fiscal que se registrará de media en 2007 será menor al de años anteriores. Los recursos fiscales en 2006 fueron del 36,52% del PIB, lo que supuso un aumento de la presión fiscal de 0,93 puntos porcentuales en relación a 2005, bastante más que las tres décimas de subida de 2007.

El avance del pasado año obedeció, según el Ministerio de Economía y Hacienda, al aumento en un 10,6% de los recursos fiscales, superior en 2,8 puntos al crecimiento del PIB. No obstante, la idea varias veces transmitida por el actual Gobierno es la de mantener la presión fiscal. Así se refleja en las proyecciones que hace hasta 2010, en las que ésta se sitúa en el entorno del 36,7% del PIB.

Echando la vista atrás, en el periodo 2001 a 2006, la presión fiscal registró un avance de 3,04 puntos, esto es, un crecimiento medio anual de 6 décimas. El año 2005 fue en el que la presión fiscal subió más al avanzar 1,06 puntos. Desde entonces, los crecimientos son más moderados.

El buen comportamiento de impuestos como el IRPF está detrás de estos datos ya que ha contribuido en un 56% al aumento de la presión fiscal global en el periodo de 2001 a 2006. Por su parte, los impuestos sobre la producción y las importaciones fueron responsables de un 38% de la subida de la presión fiscal, gracias al buen comportamiento de la demanda y a la subida de los precios.

La distribución institucional de la presión fiscal muestra que la Administración Central (Estado y organismos autónomos) aumenta su presión respecto a 2005 en 0,57 puntos. En tanto que el crecimiento en más de un 10% de los recursos fiscales de las comunidades autónomas les sitúa en el 8,13% del PIB (0,29 décimas más que en 2005).

Proyecciones

En 2008 la presión fiscal prevista bajará una décima. Se espera que los ingresos fiscales representen el 36,7% del PIB.

Al contrario que en 2007, la segunda parte de la reforma fiscal de 2008 afectará más al impuesto de sociedades, a través de la cuota y de la reducción de los pagos fraccionados.

Los ingresos públicos tras la reforma fiscal crecerán en el entorno del PIB, manteniéndose en el 40,4%.

España, por debajo de la media de la Unión Europea

En el año 2006, la presión fiscal media dentro de la Unión Europea fue del 40,2%. Con un 35,6% de presión fiscal, España se sitúa en el puesto decimotercero en orden decreciente, por detrás de países como Italia (42,5% del PIB), Finlandia (43,6%) o Francia (44,2%).

En la cabeza de la lista están los países cuyos ingresos fiscales acarician el 50% del PIB. Es el caso de Suecia (50,2%) que lidera la comparativa, Dinamarca (40%) y Bélgica (45%).

A la cola, se colocan Eslovaquia (29%), Lituania (29,6%) y letonia (30%). Territorios próximos a ese 40% que arroja la media comunitaria son Eslovenia, Alemania, Holanda y Reino Unido.

Si la comparación europea se restringe a la Europa de los 15 (zona euro), la presión fiscal media se eleva unas décimas y se sitúa en el 40,8%, por lo que la diferencia con España es de 4,3 puntos, un diferencial que se situaría en el 4,4% si la referencia sólo afecta a la Europa de los Doce.