Automoción

Ford estudia cambiarle el nombre al Fiesta

Ford lanzará el próximo marzo en el Salón de Ginebra el sustituto del histórico Fiesta. El nombre de este coche, ligado a la historia de la industrialización automovilística en España, puede desaparecer

Las opiniones están divididas al 50%', explica una portavoz de Ford España. Y es que el departamento de marketing de la marca del óvalo tiene un pequeño debate interno: ¿Debería llamarse Fiesta el nuevo modelo que sustituirá al actual? ¿O tras más de 30 años y cinco generaciones ha llegado ya el momento de cambiar? La decisión, a tres meses de la presentación oficial en el Salón de Ginebra, seguramente ya está tomada en las altas esferas de la compañía en Europa, pero, de momento, no ha trascendido.

El Ford Fiesta está directamente vinculado a la historia de la industria del automóvil en España. Su nacimiento tiene mucho que ver con la primera crisis del petróleo, ya que cuando se construyó la planta de Almussafes (Valencia) la intención era fabricar el modelo Taunus. El encarecimiento de la gasolina hizo que la multinacional se llegase a replantear toda la inversión, pero una decisión personal de Henry Ford II, contra el criterio del resto de la empresa, hizo que se diseñara un coche pequeño, algo inédito en la firma del óvalo.

El nombre sería Fiesta, y también lo impuso Henry Ford II. Cuenta la leyenda que el magnate del automóvil tenía una cierta relación con Ernst Hemingway, y de ahí su apuesta tanto por España para la nueva planta como por el nombre.

El coche pronto se convirtió en un éxito, especialmente en España. 30 años después, y tras cinco generaciones y numerosas evoluciones, el Fiesta está listo para dar un cambio radical que, seguramente, llevará aparejado el cambio de nombre. Ya en la última versión, presentada en 2002, se alzaron algunas voces en los departamentos de marketing de Ford que consideraban que mantener el nombre era una losa para vender, y que consideraban que el cambio de líneas del nuevo modelo era suficiente para bautizarlo de otra forma. ¿Ha llegado ahora el momento?

Gabor Scheier, director creativo en España de Saffron, agencia especializada en nominar empresas y productos, reconoce que 'una marca que lleva tantos años en el mercado y que ha tenido tanto éxito tiene cierto valor, pero el cambio que se propone en el diseño del coche hace necesario cambiarle también el nombre'.

Para Scheier, el Ford Fiesta se ha convertido en algo 'normalito'. 'Pese a las evoluciones, no ha conseguido mantener una esencia como la del Golf, por poner un ejemplo. Nadie en Volkswagen se plantearía cambiarle el nombre a ese modelo. En el caso del Fiesta, ya no tiene el gancho que tuvo en sus inicios', explica.

El creativo recuerda, además, que Ford ya ha tomado decisiones similares hace tiempo, como en el caso del Escort. 'El Focus era el coche que tenía que sustituir al Escort, que llevaba muchos años en el mercado con distintas evoluciones. Cuando se hizo el cambio y se diseñó un coche completamente nuevo nadie pensó en mantener el nombre de Escort', explica, 'y eso es lo que debería suceder ahora'.

Scheier, que ha participado en el proceso de nominar empresas como Vueling o Yoigo, por citar dos ejemplos recientes, es consciente, en todo caso de que la marca Fiesta puede ser un valor de cara al futuro. 'Puede abandonarse ahora pero dejarla en un cajón y esperar el momento de recuperarla con un modelo exclusivo como han hecho Fiat con el 500, Volkswagen con el New Beatle o BMW con el Mini. Es una tendencia del sector que puede ser interesante para una marca como Fiesta', señala.

El dilema, en todo caso, se desvelará en pocos meses. En junio de 2008 saldrá el último Ford Fiesta de Almussafes, y la planta valenciana se preparará para su sustituto. ¿Será el fin de Fiesta?