Banca

La fundación del BBVA supera a la del Santander en filantropía

Los dos líderes de la banca española, Santander y BBVA, cuentan con sendas fundaciones. La institución que encabeza Francisco González es mucho más rica e invierte seis veces más que la fundación del banco capitaneado por Emilio Botín.

Corría el año 1988 cuando el Banco Bilbao Vizcaya, recién fusionado, creó la fundación del mismo nombre, con una dotación inicial de 14.000 millones de pesetas (84,1 millones de euros), que entonces era un capital. Esta aportación se materializó en títulos del banco, lo que ha permitido que actualmente la fundación cuente con 34,4 millones de acciones, que es el 0,96% del capital, valorado hoy en día en cerca de 600 millones de euros. En definitiva, el legado fundacional ha multiplicado su valor por siete en menos de 20 años.

En marzo de 2001, adoptó su actual denominación, al producirse la fusión del BBV y Argentaria. Cuatro años después de que los vascos unieran fuerzas, se produjo la fusión de los bancos Central e Hispano. Ambos contaban con fundaciones, constituidas en 1991 y 1989 respectivamente. Nacía así la Fundación Central Hispano, que se convertirá en la Santander Central Hispano, cuando Emilio Botín, presidente del Santander, y José María Amusátegui apuestan por unir fuerzas en 1999 y constituir el SCH.

En el caso de la institución benéfico-social, controlada por el mayor banco de España, se la dotó con un fondo social de 6.312 millones de pesetas (37,94 millones de euros) en acciones de los extintos bancos Central e Hispanoamericano. Esta aportación inicial a la fundación que preside José María Amusátegui, alcanza ahora un saldo de 10,328millones de acciones, el 0,17% del capital del banco resultante de la fusión de tres entidades.

BBVA 5,78 0,00%
SANTANDER 3,14 -0,52%

A día de hoy, este patrimonio tiene un valor de 150 millones de euros. En definitiva, se puede decir que las dos grandes fundaciones de bancos españoles de España han tenido un desarrollo muy parejo en el tiempo, pero no en cuanto a patrimonio y tampoco en inversión social.

Otro elemento diferenciador es que los presidentes de los bancos no encabezan en ambos casos las fundaciones. Emilio Botín cedió ese privilegio a José María Amusátegui cuando éste le dio el testigo en la presidencia del primer banco nacional. En cuanto a riqueza, la del BBVA es cuatro veces mayor que la del Santander, aunque en legado fundacional la diferencia con la que partieron era de algo más del doble.

El dividendo de las acciones del BBVA permitió a la fundación de origen vasco disponer de unos ingresos de 21,48 millones de euros, casi cinco veces los conseguidos, 4,7 millones, por la fundación de Amusátegui. Estas diferencias explican en gran medida la enorme desigualdad de apreciación social de ambas instituciones, sin entrar a valorar en términos de gestión.

No obstante, la Fundación BBVA cierra habitualmente sus ejercicios gastando prácticamente el 100% de sus ingresos, cuando la ley sólo marca un mínimo del 70%, es decir, opera con gran generosidad, mientras que la del Santander no cubre el presupuesto y su gasto representa el 80%.

Ambas instituciones comparten los fines fundacionales: promoción de las actividades científicas, publicaciones y exposiciones y actos culturales. La fundación BBVA cuenta con una amplia plantilla de 27 personas, con dos directores, para desarrollar una febril actividad, con partidas presupuestarias muy repartidas.

Por su parte, la del Santander, con una estructura de diez personas, prima entre sus actividades el apoyo a la fundación Isaac Albéniz, con una aportación de 295.000 euros.

Emilio Botín marca su impronta en Universia

Emilio Botín ha decidido dar, como presidente de Santander, sus propios pasos filantrópicos. Dado que no ha tenido apenas que ver en la fundación del banco, puesto que en origen proviene de dos entidades que le son ajenas, Central e Hispanoamericano, creó en el año 2000 el Proyecto Universia con el mecenazgo del grupo Santander (en el que se incluye Banesto) y el apoyo de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE), el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la mayor parte de las universidades españolas. Emilio Botín, artífice e impulsor del proyecto, cuyo lema lo define: ¢Universia, red de universidades, red de oportunidades¢, fue formado universitariamente con los jesuitas en la Universidad de Deusto.

En muy pocos años ha creado la red universitaria mayor del mundo, con un poderoso canal en internet, a la que están adscritas más de un millar de universidades de once países y diez millones de estudiantes. El Santander afirma que ha destinado 400 millones en diez años al apoyo ¢estratégico¢ a los universitarios.