A fondo

España busca el informe perfecto sobre ADSL

Debería ser un pulso entre las compañías de telecomunicaciones y los usuarios; unos en su lucha por maximizar el beneficio sin desfidelizar a quienes llenan sus arcas y otros en busca del mejor servicio al menor precio, pero en España es una lucha institucional. Gobierno y regulador de las telecomunicaciones, CMT, mantienen un conflicto abierto frente a la Comisión Europea con los precios de la banda ancha como fondo.

El cruce de acusaciones entre la comisaria Neelie Kroes y el secretario de Estado de Telecomunicaciones, Francisco Ros, llegó a su máxima tensión la semana pasada. La primera cifró en el 20% el sobreprecio que pagan los españoles por la banda ancha y el segundo la acusó de desconocimiento: 'No hay ningún estudio que lo demuestre'.

Los precios no dejan de ser el escalón más visible del motivo que realmente enfrenta los intereses entre los organismos español y comunitario. El detonante es la multa de 152 millones impuesta en julio a Telefónica por cerrar el acceso a sus rivales en ADSL, que el Gobierno ha asumido como un ataque a su capacidad para desarrollar el sector.

El informe de la CMT sobre la tarifa del ADSL en España se unirá a los de la OCDE y la CE

La línea argumental es sencilla. Si ha habido abuso del ex monopolio, la primera consecuencia sería el subdesarrollo del mercado y la falta de competencia y ambas dan lugar a tarifas más altas que en los países donde se dan circunstancias más idóneas para la rivalidad. En sentido contrario, unos precios en línea con la media europea ayudarían a demostrar que Bruselas se equivocó y que Telefónica siempre estuvo bien controlada por las autoridades españolas para que no pusiera trabas a sus rivales.

Por eso fue tan rotundo el secretario de Estado de Telecomunicaciones al afirmar que no existe ningún estudio que demuestre que los españoles pagan un sobreprecio por su ADSL. Pero la realidad dice otra cosa. Más bien, los informes, estudios y análisis que hay sobre este particular se cuentan por decenas. Lo que no existe, y tal vez a eso se refería el alto cargo, es el estudio perfecto.

Y ahí radica el problema. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la Comisión Europea, la consultora de cabecera de Bruselas -Teligen-, incluso la CMT han dicho y escrito que la banda ancha nacional es cara en comparación con los países de su entorno. Pero todos estos documentos han sido cuestionados por fallos en la metodología, y ahí coinciden instancias gubernamentales y operadoras.

El estudio con más renombre es el de la OCDE. La última versión es de octubre de 2007 y la conclusión es que España es el quinto país más caro de los 30 analizados en banda ancha. Sólo en la República Checa, Eslovaquia, Turquía y México los usuarios pagan una tarifa más cara cada mes, según las cifras traducidas a dólares en paridad de poder de compra para igualar las diferencias.

Conclusiones parecidas arroja un informe en teoría independiente. Es el que el regulador irlandés encargó a la consultora Teligen para resolver la misma duda que existe en España: ¿Son los precios irlandeses más altos o más bajos que la media?

La consultora se centró en la oferta más barata de ADSL del operador con más cuota de mercado en los quince principales países de la UE. El informe es de finales de 2006 con datos recogidos en 2004 -algo antiguos, por tanto-, pero el resultado es muy contundente. España era el país más caro de los quince, con un precio mensual un 85% más alto que la media.

En territorio nacional, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) también realizó en su día un informe con similares resultados. La CMT tampoco ha sido ajena a esta situación. 'La escalada de ofertas ha reducido bastante el precio medio de la banda ancha, aunque situándose todavía lejos de los estándares europeos', decía su informe anual de 2004. Al año siguiente nada le hizo cambiar de opinión: 'Los precios se mantienen en la banda alta de los existentes en los países de nuestro entorno'.

En 2006, el presidente del regulador puso números a esta distancia. 'La banda ancha en España es un 25% más cara que la media europea', afirmó Reinaldo Rodríguez. Menos de 365 días después, hace apenas cuatro meses y medio, se reafirmó: 'No se han visto grandes modificaciones de precios desde 2005'.

Ese reconocimiento, sin embargo, fue más matizado que los anteriores. La CMT había profundizado ya en las metodologías de los distintos informes y había comenzado a detectar puntos débiles.

En el sector tienen bastante claras cuáles son las lagunas del informe más reputado, el de la OCDE. En su versión de 2006, aseguran fuentes que lo han estudiado, la organización tomó el precio de cuatro ofertas de Telefónica a distinta velocidad, tres de Jazztel y una de Ono. Las sumó y dividió el resultado entre ocho, sin ponderar por capacidades más extendidas.

Otro de los cuestionamientos más extendidos para todos los informes es la oscuridad del origen de los datos, que para España significa no dejar claro si se toman precios de paquetes u ofertas sencillas. Dada la proliferación de dúos y tríos en territorio nacional y de la tendencia de las operadoras a primar la contratación conjunta, hay muchas posibilidades de distorsión del resultado.

Consciente de estos más que matices, la CMT arrancó hace dos meses su propio informe sobre el precio de la banda ancha en Europa, uno que no incluya los defectos que se han detectado. Habrá que esperar para conocerlo; se pretende una exhaustividad y un rigor que tomarán tiempo.

Fuentes del sector no esperan muchas sorpresas de este análisis, pero lo consideran vital. 'Parece evidente que el precio de la banda ancha es algo, pero no tantísimo, más caro en España que en la UE, aunque también lo es que no hay ningún estudio contundente que lo avale sin tacha', aseguran. Lo que no está tan claro es que haya un informe, venga de donde venga, que reciba el respaldo de todos los frentes, así que parte de la polémica seguirá en manos de la percepción. Y con los usuarios esa batalla está casi perdida.