Valores a examen

Nubarrones en el horizonte

Hace años se acuñó la expresión Goldilocks scenario a partir del cuento de Ricitos de Oro (Goldilocks), en el que la protagonista mostraba su preferencia por no tomar la leche ni demasiado caliente, ni demasiado fría, para referirse a ese estado de la economía, ideal para la Bolsa, en el que el crecimiento económico es suficiente para que los beneficios empresariales puedan crecer a un ritmo razonable, pero no demasiado, como para generar tensiones en los precios. Crecimiento moderado sin inflación, el mejor de los mundos.

En los últimos tiempos, sin embargo, este doble paradigma para las Bolsas está siendo atacado en sus dos frentes. Por el norte, la crisis en el mercado de crédito, el frenazo en el sector inmobiliario, el euro y el petróleo en máximos pueden ser suficientes para descarrilar el crecimiento. Por el sur, el encarecimiento de las materias primas y, en especial, de los alimentos y la energía, están haciendo mella en la inflación y, por ende, limitando la capacidad de los Bancos Centrales de recurrir a la aviación bajando los tipos.

En octubre las Bolsas marcan máximos y, por tanto, descuentan que el freno en el crecimiento se va a ver compensado por el tirón de Asia y los países emergentes, y que si la cosa se pone muy fea por el deterioro del mercado de crédito, los Bancos Centrales acudirán al rescate.

En los días que llevamos de noviembre, con recortes entre el 5% y 8% en Europa y Estados Unidos, y sustancialmente superiores en Asia y emergentes, parece que las Bolsas empiezan a tomar consciencia de los vientos que soplan en contra y de que, si bien lo razonable es que se acaben superando las dificultades, ya que si no el recorte sería mayor, tantos nubarrones en el horizonte no son compatibles con los índices en máximos.

Mientras, un anticiclón se asienta en la península y la Bolsa española, ajena a las tempestades, en estos dos meses ha superado en más de un 10% el comportamiento del resto de las Bolsas europeas. Parece que no nos preocupa la tormenta, pero ¿y la sequía?...

Joaquín Casasús

Socio director general de Abante Asesores