Inflación

Fernández Ordóñez prevé que el IPC siga subiendo hasta abril

El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, aseguró el viernes que la inflación española, situada en el 3,6%, seguirá experimentado repuntes en los próximos meses. Sin embargo, indicó que, a partir del abril, el IPC comenzará a reducir su incremento, siempre y cuando no se produzcan efectos de segunda ronda. Fernández Ordóñez, que compareció ante la Comisión de Presupuestos del Senado, apuntó que, en esas condiciones, la inflación podría situarse entre el 2% y el 3% a finales de 2008.

El gobernador señaló que el aumento 'espectacular' de los precios del petróleo y de los alimentos ha sido 'realmente inesperado'. Aunque en su opinión la subida de la inflación es 'transitoria', el problema es que se perciba por la población 'como no transitoria' y se traslade a otros precios y salarios, lo que provocaría los citados efectos de segunda ronda, que 'sí que son peligrosos'. Por ello, recordó el mensaje del presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, en el sentido de que estará 'alerta', sin excluir nuevas subidas de tipos de interés.

Crecimiento cercano al 3%

Fernández Ordóñez mantuvo 'en el entorno del 3%' la previsión de crecimiento de la economía española en 2008, pero condicionó este incremento al 'supuesto razonable de que las turbulencias financieras tengan una duración limitada'.

Por un lado, señaló que la desaceleración de la economía estadounidense 'puede ser más profunda' de lo previsto. Tras insistir en que aún es pronto para calibrar las consecuencias de las turbulencias financieras en el plano internacional, Fernández Ordóñez sí precisó que el análisis de las perspectivas económicas está rodeado de un grado de incertidumbre 'mayor de la habitual'. El Gobierno había reducido el jueves de facto su previsión de crecimiento hasta el mencionado 3%, desde el anterior 3,3%.

Fernández Ordóñez eludió comentar la reforma fiscal anunciada por el PP, pero afirmó que las rebajas no deben poner en peligro el superávit. El gobernador indicó que puede 'caber' una reforma 'si hay aumentos estructurales de los ingresos'. 'Mi preocupación sería que pensáramos que los aumentos cíclicos van a ser permanentes, y que las reformas fiscales, en lugar de ser moderadas, como hasta ahora, fueran más allá y se comieran el incremento cíclico de los ingresos', subrayó. La reforma del PP costaría 25.000 millones, según Economía.