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La Terraza del Casino se viste de gris y azul

Un espacio moderno con la firma del interiorista Jaime Hayón

Todo el mundo coincidía en que a la Terraza del Casino le hacía falta un cambio estético, no sólo porque mantenía un cierto aire decadente que apuntaba signos de decrepitud, sino porque no se correspondía en absoluto con su estilo de cocina. 800.000 euros, dos meses de obras y el empeño personal de Paco Roncero -gerente y jefe de cocina- han llevado a la cadena NH, que gestiona la restauración del emblemático edificio de la calle de Alcalá, a acometer una reforma recién estrenada.

Ha sido una auténtica transformación en la que han pasado a mejor vida los pesados cortinones, la moqueta, los frisos. Un precioso suelo de damero en blanco y negro, espectaculares arañas, una pared decorada con piezas de espejo biseladas que multiplican el espacio, sillas, todas distintas, en gris-azulado, columnas rediseñadas en idéntico color, revelan el antiguo comedor como un lugar que destila modernidad y diseño a partes iguales.

Quizás la zona más elegante sea el privado, al fondo del salón, en el que ha optado por la tarima de madera, los tonos azules en las cortinas -que permiten contemplar las magníficas vistas sobre los edificios colindantes-, un gran espejo en blanco apoyado sobre el suelo, originales platos pintados a mano pegados literalmente al techo y detalles negros en algún mueble auxiliar y la impresionante lámpara.

Del interiorismo se ha encargado el madrileño Jaime Hayón, uno de los diseñadores más reconocidos internacionalmente. La idea de contar con él partió de Ferran Adrià, asesor de NH, que conocía al diseñador por sus trabajos en la tienda Camper de Barcelona. Según explica Roncero, 'Jaime Hayón se ha implicado al máximo en el proyecto. Se metió en la cocina para ver los ritmos de trabajo, la funcionalidad. Comió varias veces en el restaurante para conocer bien el tipo de cocina, hasta llegar a la idea final'.

En la decoración de La Terraza aparecen algunas de las creaciones más conocidas de Hayón, desde la porcelanas en blanco y dorado creadas ex profeso para Lladró que ocupan las vitrinas (quizás rompen la armonía y espectacularidad del conjunto) a la esculturas de payasos o los famosos y originales lavabos de los cuartos de baño.

'Pensamos que había que crear un ambiente de lujo y delicadeza moderna, con calidades exquisitas y una nueva estética, capaz de reflejar la cocina que aquí se saborea, pensando en los detalles -cuenta Hayón-. E incide en que 'todo el espacio está tratado como una enorme pieza única que transmite mi pasión por entrelazar disciplinas, creando nuevas sensaciones'.

El cambio en el restaurante pasa también por una nueva vajilla, aún en proyecto, que diseñará el equipo de Roncero y el propio Hayón, y nuevos uniformes para el personal de sala y cocina, de los que se está encargando Miguel Palacio, conocido creador de moda.

Unión entre el ambiente y la cocina de Paco Roncero

Los 120 euros (sin vinos e IVA) del menú degustación permiten conocer una cocina muy influida por técnicas y creaciones de Ferran Adrià. De El Bulli llegan los originales y divertidos snacks, que dan paso a los tapiplatos, pequeñas raciones para probar las novedades de Paco Roncero. Platos de concepción muy moderna que se apuntan a los sabores contrastados (con un cierto guiño a lo oriental en la carta vigente) en versiones de la cocina clásica e incluso tradicional (fideuá de seta china shimensi, judías -esferificadas- con almejas, lubina en meunière deconstruida) que cuidan el producto. Entre lo mejor, una sabrosa anguila con tomate confitado.