CincoSentidos

Los nuevos filántropos llegan desde el capital riesgo

Solidarios, pero eficientes. La filantropía de riesgo enseña a las organizaciones sociales a ser autónomas

Los nuevos filántropos llegan desde el capital riesgo
Los nuevos filántropos llegan desde el capital riesgo

El concepto de filantropía ha dado un paso más. Los recursos económicos y humanos destinados a las labores sociales ya no proceden solamente de las grandes empresas privadas que aportan enormes sumas de dinero a la acción social, ahora la ayuda viene del sector del capital riesgo y va más allá de la donación: es la filantropía de riesgo. 'Se trata de un modelo de filantropía que combina el capital con técnicas de negocio, como por ejemplo planes estratégicos o desarrollo de la capacidad de crecimiento. Su objetivo es incrementar el impacto social de los esfuerzos que hacen conjuntamente las empresas de capital riesgo y las organizaciones sociales', señala Douglas Miller, presidente de la European Venture Philanthropy Association (EVPA)

El origen de este concepto se sitúa en EE UU hace una década, mientras que en Europa empezó a tomar cuerpo en 2003, aunque ya ha tenido una repercusión importante. Precisamente ayer tuvo lugar en el campus del IESE de Madrid la conferencia anual que realiza la EVPA desde hace dos años con el objetivo de fortalecer y expandir la práctica de la filantropía de riesgo en Europa. El evento logró reunir a más de 300 participantes de 30 países de todo el mundo.

Carlo Bonomi, presidente de la fundación italiana y española Invest for Children y coordinador del acto en España, apunta que 'en Europa, la industria de las finanzas y del capital riesgo es una fuerza brutal y estamos obligados a compensar este éxito con el desarrollo de acciones sociales que permitan a las ONG ser más eficientes'. Según los expertos, una de las principales diferencias de este modelo con la filantropía tradicional es el grado de implicación existente. 'No se trata solamente de dar un cheque, sino de añadir valor a la organización, por ejemplo ayudándola a buscar modelos de financiación alternativos, como pueden ser los microcréditos. El objetivo es que la entidad llegue a ser autosuficiente', apunta Rien van Gendt, de la fundación holandesa Van Leer Group.

La relación de las entidades de capital riesgo con las organizaciones sociales es similar a la que mantienen con las empresas privadas. Se trata de un vínculo temporal en la que se aporta, además del capital, la propia experiencia del mundo de los negocios. 'En este modelo de filantropía, la gente se centra en la organización más que en los proyectos. Consiste en que la organización social pueda lograr los objetivos por sí misma y cuando esto es así, la dejan', añade Rien van Gendt.

A juicio de Douglas Miller, 'en Europa aún queda mucho camino por recorrer, pero lo importante es que poco a poco se van despertando conciencias y prueba de ello es el crecimiento que está experimentando nuestra asociación'.

Paul Bernstein, de la organización Absolute Return for Kids, formada por los líderes del sector de los fondos de capital riesgo de Reino Unido, señaló que la inversión destinada a proyectos sociales por la entidad en 2006 fue de más de 30 millones de euros. Los expertos aseguran que se tata de un sector que, dado el éxito de su actividad, puede alcanzar resultados verdaderamente positivos en el área social. 'De la misma forma que cuando una compañía de capital riesgo entra en una empresa busca un beneficio, aquí es igual, aunque los beneficios que se obtienen son de otra índole', comentó Bernstein. 'Hablamos el lenguaje de la inversión', concluyó.

En el caso español, destaca la participación de la Asociación Española de Entidades de Capital Riesgo (Ascri) como primera asociación del sector que se integra en el proyecto europeo. Ascri cuenta con 93 socios de pleno derecho que representan más del 90% del sector del capital riesgo en España. Invest for Children, con numerosos proyectos sociales, IESE y el Centre d'Innovació i Desenvolupament Empresarial (Cidem) son otros de los miembros españoles de la asociación europea EVPA.

Algunas claves

Un espónsor con vocación. Para que se pueda llevar a cabo la filantropía de riesgo, los expertos aseguran que lo importante es que entre las altas esferas haya una persona a la que verdaderamente le interese la actividad. Si el consejero delegado o algún alto ejecutivo no encabeza estas acciones, resulta muy difícil que se produzcan los cambios.

El deber de una generación. Carlo Bonomi, presidente de Invest for Children, dice que esta es la primera generación que tiene en su mano la posibilidad de cambiar las cosas. 'Hemos vivido 15 años de bonanza económica y esto ha hecho que para nosotros el dinero no sea lo único importante, tenemos otros valores y por ello, la responsabilidad de hacer algo', afirma.

Resultados con beneficios. Las ventajas para una compañía que realiza la filantropía de riesgo son múltiples. Además de las ventajas fiscales, que según Bonomi constituye una parte muy pequeña, beneficios como la mejora del ambiente laboral pueden percibirse rápidamente en una compañía de la cual sus propios trabajadores se sienten orgullosos.