Resultados

Televisores y portátiles salvan a Sony de las pérdidas de la PlayStation 3

El gigante electrónico japonés Sony ha obtenido un beneficio de 451 millones de euros en el segundo trimestre del año gracias a la venta de televisores, portátiles y cámaras digitales. La consola PlayStation 3, apuesta de la compañía para compatir con la rival Wii de Nintendo, sigue en pérdidas a pesar de que los ingresos de la división subieron un 42%.

La cifra de negocio de Sony alcanzó los 12.767 millones de euros, un 12,3% más que en el mismo periodo del ejercicio anterior, cuando facturó 11.033 millones.

Este fuerte impulso en los resultados se debe a la división electrónica, concretamente de los televisores Bravia, los ordenadores portátiles Vaio y las cámaras digitales Cyber-shot.

En el segmento de los videojuegos, los ingresos subieron 42,9% con respecto al mismo periodo del ejercicio anterior gracias a las ventas de la consola de tercera generación Playstation 3, aunque la división sigue registrando pérdidas.

Sony anunció que ha vendido 1,3 millones de PS3 durante el trimestre, aumentando la cifra de ventas globales desde el lanzamiento a 5,6 millones de aparatos. Las cifras fueron muy inferiores a las ventas de la consola rival de Nintendo, la Wii, ya que la compañía japonesa vendió 3,9 millones de unidades alrededor de todo el mundo en el último trimestre, lo que eleva a 13,2 millones el número de Wii distribuidas.

Un año complicado

Sony lleva años inmersa en una reestructuración para recuperar la rentabilidad en sus operaciones principales y en el segmento de electrónica.

Estos resultados trimestrales suponen una recuperación del gigante nipón, que se vio perjudicado en los últimos trimestres por la retirada masiva de baterías fabricadas por la marca para ordenadores portátiles de Dell, Lenovo y Fujitsu, entre otras marcas.

Además, la compañía japonesa tuvo que afrontar los ingentes costes de la sofisticada consola Playstation 3, que contiene el nuevo formato de lectura Blue-ray. Tras problemas de fábrica, tuvo que retrasar el lanzamiento de la PS3 en Europa, lo que, junto con el elevado precio, facilitó el camino a sus dos inmediatas competidoras, Nintendo (Wii) y Microsoft (Xbox 360).