Fondos

Con el petróleo en máximos

Los fondos que invierten en compañías petroleras se benefician del alza del barril

La crisis hipotecaria subprime, la depreciación del dólar y ahora el petróleo, otra de esas grandes temáticas del mundo de la inversión que van y vuelven periódicamente y que ahora se ha vuelto a poner de plena actualidad. Las tensiones geopolíticas, con la potencial incursión de tropas turcas en el norte de Iraq a la cabeza, han sido aducidas estos días para justificar la aceleración del precio del crudo, que amenaza de nuevo la estabilidad económica. Pero el mercado parece que en estos momentos puede con todo y saluda el coqueteo del precio del petróleo con los 90 dólares con aparente tranquilidad.

Algunos podrían aducir de qué nos sorprendemos sin un gurú del calibre de Jim Rogers, mítico inversor norteamericano y socio del legendario financiero George Soros en el fondo Quantum, lo venía diciendo desde hace tiempo. El crudo rebasará en algún momento la barrera de los 100 dólares por barril, decía Rogers muchos meses atrás sin inmutarse. Todavía le queda camino que andar para llegar a ese nivel pero ya nadie piensa que es descabellado.

Una de las preguntas del millón que se plantean es si realmente las economías desarrolladas y grandes consumidoras del oro negro pueden digerir precios de ese calibre sin por lo menos mostrar ya algún temblor a través de sus mercados bursátiles. Sorprendentemente, hasta ahora y en estos últimos días y semanas las Bolsas apenas se han inmutado. Parece que vivimos uno de esos periodos en los que cualquier noticia por mala que sea es aparcada para que los mercados sigan en su senda de desafiar la lógica.

Sin embargo, la realidad es que la economía global ha sorteado con inusitada fortaleza precios del crudo por encima de los 50 dólares en los últimos años cuando sólo poco antes muchos analistas hubieran vaticinado graves consecuencias, fundamentalmente de origen inflacionario, para la marcha económica de las principales potencias mundiales. Así, el debate sigue entre los más optimistas y los más pesimistas pero pocos negarán que todo tiene un límite y habrá un nivel de precios a partir del cuál el crudo pasará factura.

Una de las cuestiones claves para discernir si mayores subidas son posibles y, lo que es más importante, si estarían aquí para permanecer largo tiempo, es identificar el origen de las mismas. Fuera del socorrido argumento de las tensiones geopolíticas, las opiniones sobre los factores que están influyendo en los precios son variadas y la de que hay un componente de especulación importante es compartida por muchos. No obstante, los expertos en esta área también vienen a coincidir en que el problema de las restricciones en la oferta subsiste, por lo que las presiones en los precios tienen base sólida y continuarán durante tiempo.

En este escenario se preguntan muchos inversores cómo se pueden beneficiar de todo ello. En el ámbito de los fondos de inversión la opción más clara es la de aquellos fondos que invierten fundamentalmente en compañías petroleras. Lipper contabiliza en su base de datos más de 30 fondos principales (es decir sin incluir todas las clases) que se encuentran dentro de la categoría de Renta Variable Sector Recursos Naturales. Estos fondos no invierten sólo en compañías petroleras sino también en otras que operan dentro del sector energético más amplio pero son claros beneficiarios de este escenario. Su rentabilidad media en euros en 12 meses supera ligeramente el 33%, pero es que sólo desde principios de septiembre acumulan ganancias superiores al 8%.

Otra forma de beneficiarse es mediante la compra de un producto de plena moda, como son los fondos que invierten en compañías que operan dentro del sector de las nuevas energías o energías alternativas. Estos fondos acumulan en los últimos tiempos revalorizaciones espectaculares y si somos de la partida que existe un problema estructural de demanda-oferta es probable que sigan estando en el candelero. Más aún, el problema del calentamiento global y las generosas ayudas por parte de los gobiernos de los países desarrollados se alían con estas compañías, lo que ha llevado las valoraciones de determinadas acciones de empresas de energía solar por ejemplo, a niveles poco menos que ridículos. A la vista de ello algunos se preguntarán si estamos ante un clásico caso de burbuja, por lo que la inversión en estos productos se antoja arriesgada.

La respuesta más razonable es que sí, pero también es verdad es que es probable que a la burbuja le quede amplio recorrido. Una de las máximas de las burbujas financieras es que persisten durante mucho más tiempo que los analistas estiman y desean.

Análisis. En torno a las petroleras

Las compañías energéticas salen beneficiadas del rally del crudo.

Sin embargo, bastantes gestores y analistas apuntan a que, dado que estaríamos ante un problema estructural, la inversión en la exploración y explotación de crudo y gas disfrutará de un fuerte crecimiento.

Compañías que suministran los productos y servicios necesarios pueden ser incluso mejores opciones de inversión.

Tubacex, por ejemplo, que fabrica tubos de acero sin soldadura para este sector, puede ser una de las beneficiadas.