Transporte

Las aerolíneas podrán invocar averías para no indemnizar

Las aerolíneas podrán invocar las averías técnicas de sus aviones para denegar una compensación a los pasajeros cuyo vuelo haya sido anulado, según un dictamen preliminar del Tribunal europeo anunciado ayer. Por primera vez, los jueces comunitarios interpretan la norma que exonera a las compañías de abonar esa compensación cuando concurren circunstancias excepcionales.

Un desconocido ruido en la cabina del avión llevó a un piloto de la aerolínea SAS a pedir una inspección extraordinaria del aparato. Los técnicos no consiguieron identificar la procedencia del inquietante runrún y la compañía decidió finalmente suspender el vuelo entre París y Copenhague previsto para las 20:45 horas del 27 de febrero de 2005. En tierra se quedó Eivind F. Kramme, quien intentó en vano que SAS le indemnizase por tener que pasar la noche en París. La compañía sólo aceptó abonarle los gastos derivados de esa pernocta.

La posterior reclamación de Kramme contra SAS, en su nombre y en el de otros tres pasajeros, ha permitido al Tribunal de Justicia europeo pronunciarse por primera vez sobre la interpretación del reglamento comunitario que obliga a las compañías a indemnizar a los pasajeros cuyo vuelo es anulado salvo 'si puede probar que la cancelación se debe a circunstancias extraordinarias que no podrían haberse evitado incluso si se hubieran tomado todas las medidas razonables'.

Hasta ahora, ese eximente se solía reservarse para imponderables como las condiciones meteorológicas, las turbulencias políticas en un país o los riesgos para la seguridad del vuelo. Pero la Abogado General del Tribunal europeo Eleanor Sharpston abrió ayer la vía para que los problemas técnicos de los aparatos, en ciertas condiciones, puedan invocarse como justificación para denegar una indemnización a los pasajeros.

Sharpston, en un dictamen que servirá de base a la sentencia sobre la consulta de un tribunal danés respecto a la reclamación contra SAS, considera que los problemas técnicos pueden calificarse también como circunstancias excepcionales, aunque no en todos los casos pertenecen a esa categoría.

La excepcionalidad de la avería, según la letrado comunitaria, sólo se reconocerá cuando no se trate de fallos recurrentes en un tipo de aparato determinado o en los aviones, en general. La Comisión Europea, que se ha personado en el caso, cree que la validez de un fallo de un técnico para denegar una indemnización debe medirse en función de 'su naturaleza, importancia y frecuencia'.

'Los vuelos cancelados por razones técnicas no llegan al 1 por 1.000', señaló durante el juicio la defensa de SAS, según recoge la agencia Bloomberg. Con ese porcentaje, añadieron los abogados de la compañía, 'no pueden dejar de considerarse circunstancias excepcionales'.

Repuesto

La inclusión de las averías como circunstancia excepcional, sin embargo, abre una segunda incógnita sobre la obligación de las aerolíneas de mantener una flotilla de reserva suficiente para atender cualquier contratiempo. SAS aseguró durante el juicio que dispone de tres aviones de reserva para una flota de 52 aparatos. El dictamen del Tribunal señala que el número de aviones de repuesto no debe estar en función de la flota sino del historial de averías de cada compañía.

Unos derechos conflictivos

La queja contra SAS por la cancelación de un vuelo atribuida a una avería del aparato no es el único quebradero de cabeza administrativo que ha provocado el reglamento europeo sobre derechos de los pasajeros. La Comisión Europea, a petición del Defensor del pueblo europeo, se vio obligada este año a retirar los cientos de carteles y miles de folletos que había colocado y distribuido por todos los aeropuertos del continente anunciando la obligación de las aerolíneas a indemnizar a los pasajeros dejados en tierra. El Ombudsman atendía así una petición de la Asociación Internacional de Aerolíneas y la Asociación de aerolíneas regionales europea que acusaban a la propaganda de la CE de provocar malentendidos con los viajeros por culpa de su vaguedad. La CE aceptó a regañadientes la costosa petición del Ombudsman y se negó a disculparse ante las compañías perjudicadas. Pero a principios de verano renovó sus pósteres.