Bolsa

Persiste la desconfianza y el Ibex se aleja de los 14.500

A pesar de la subida de la semana pasada -el Ibex ganó un 4,25%-, la desconfianza sigue instalada entre los inversores, que ayer optaron por las ventas. El índice perdió un 1,26% y se alejó de los 14.500 puntos que casi había alcanzado el pasado lunes.

Si el lunes fueron Ferrovial y Sacyr Vallehermoso las que cerraron la sesión con mayores pérdidas, ayer también le tocó a otras dos constructoras, Acciona, que cayó un 3,70% y ACS, un 3,60%. El inversor desconfía de un sector que debido a su alto endeudamiento y a la desaceleración del mercado inmobiliario tiene todas las papeletas para salir escaldado de la crisis de crédito y de confianza que habita en Europa y Estados Unidos.

Desde primera hora de la mañana, el índice tomó una senda bajista que no abandonó. A las cuatro de la tarde caía un 1,86% aunque al final remontó y, tras subir en las dos últimas sesiones, cerró con unas pérdidas del 1,26%. 'Constructoras y bancos siguen sin gustar. Y creo que los inversores extranjeros están infraponderando el mercado español', opina el gestor de Renta 4, Miguel Jiménez. De hecho, todos los bancos del selectivo, el otro gran perjudicado de la crisis, cayeron y siguen en pérdidas anuales.

Sin embargo, ayer fue un día rojo para todos los sectores. Sólo dos compañías inmersas en sendas opas, Endesa y Altadis, lograron subir ligeramente. La energética ganó un 0,18% y la tabacalera, un 0,08%.

Miguel Jiménez espera que la alternancia de subidas y bajadas sea la nota predominante en las próximas semanas. Quizá los resultados del tercer trimestre que empezarán a salir a mediados de octubre incline la balanza hacia uno u otro lado. Aunque los buenos resultados del primer semestre no evitaron las acusadas caídas del verano.

En contraposición al sector de la construcción y bancario, los expertos hablan de las empresas de telecomunicaciones. La mayor empresa de Ibex, Telefónica, está sorteando con éxito la crisis pero ayer se sumó a las caídas. Junto al BBVA, Iberdrola y ACS, fueron las compañías que en mayor porcentaje contribuyeron a la caída del selectivo.

Las dudas generalizadas del inversor se agudizaron tras conocerse que la confianza del empresariado alemán había caído hasta su nivel más bajo en año y medio. El pesimismo de la primera potencia económica europea lastró todas las Bolsas del continente. 'La crisis de crédito probablemente ha acarreado un deterioro significativo, aunque no precipitado, de las condiciones de negocio en Alemania, acentuando, según nuestro punto de vista, una desaceleración subyacente ya existente', afirma en una nota el Royal Bank of Scotland.

Sin embargo, el parqué alemán fue uno de los que mejor se comportaron. Cayó un 0,24%, un porcentaje bajo si se compara con las pérdidas del 1,07% del Footsie inglés. El CAC 40, principal índice francés, cayó un 0,89%.

Las noticias desde el otro lado del Atlántico tampoco sirvieron de bálsamo. Ayer se conoció que la confianza del consumidor estadounidense bajó más de lo esperado en septiembre y se situó en su nivel más bajo en casi dos año. No obstante, estos datos y los precios de las viviendas no hicieron demasiada mella en el inversor de Wall Street que se mantuvo tranquilo en el mercado. El Standard & Poor's cayó un 0,03%, el Dow Jones subió un 0,14% y el Nasdaq, un 0,58%.

La posible bajada de tipos en EE UU tira del euro

La pérdida de confianza del consumidor estadounidenses y el prolongado descenso del mercado inmobiliario han aumentado las expectativas sobre otra probable bajada de tipos de la Reserva Federal de EE UU. Todo ello no hace sino fortalecer aún más el euro frente a la moneda estadounidense. Ayer alcanzó un nuevo máximo, sobre 1,41 dólares. La moneda europea se ha revalorizado un 9,7% desde que marcó su mínimo en el año el pasado.

En agosto, las ventas de vivienda de segunda mano cayeron un 4,3% y el precio de la vivienda en diez áreas metropolitanas de EE UU bajó un 4,5%, la mayor caída desde julio de 1991. 'Estos números animarán a la Fed a bajar los tipos nuevamente' afirma James O'Sullivan, economista de UBS Securities, en declaraciones a Bloomberg.