Laboral

Déficit de trabajadores para los oficios tradicionales

Panaderos, pasteleros, empleadas de hogar, camareros o pastores tienen algo en común. Todos son oficios tradicionales que no encuentran profesionales. El Inem los considera oficios 'de difícil cobertura', pero lejos de entenderse como moribundos, los empresarios se afanan en encontrar trabajadores que los cubran. Según dicen, los españoles no quieren realizarlos.

'Hemos impartido cursos gratuitos de panadería y cuesta encontrar 15 personas', lamentan en la Asociación de Industriales de Panadería de Cantabria. Su caso no es único: hasta 21 provincias demandan profesionales del pan que no encuentran. Desde la asociación reconocen las duras condiciones de este trabajo: 'el horario nocturno y, desde luego, la necesidad de trabajar de lunes a domingo, librando un día entre semana y sin descanso en festivos'. Las condiciones salariales del convenio, unos 13,50 euros por hora para un ayudante, no son suficientes para muchos jóvenes españoles que no quieren trabajar de noche. 'Pero es que', añaden los empresarios, 'nos cuesta, incluso, encontrar dependientes y repartidores, que no trabajan de noche y cobran 11,50 euros por hora'.

En la confitería, también de Cantabria, los bajos sueldos sí son el mayor inconveniente para encontrar pasteleros. 'Una persona que empieza cobra unos 800 euros al mes y, para un trabajo manual como éste, en el que se trabaja de lunes a domingo, librando un lunes o un martes, está claro que el sueldo no es suficiente', apuntan en la patronal. Mientras, señalan que 'la pastelería la mantienen los que llevan 40 años trabajando y que no ganan ese dinero, pero con la gente joven estamos teniendo un problema muy importante. Además, a los jóvenes que acceden luego es muy difícil retenerlos'.

Una fuga que también se percibe en el mundo rural, 'donde la mano de obra se busca entre los inmigrantes', explica Álvaro Muñoz, técnico de ganadería de COAG. Pero el problema, según apunta Muñoz, es que 'suelen desempeñar oficios como éstos cuando llegan y después se emplean en otros sectores como la construcción, donde por los mismos 1.000 euros al mes sólo trabajan cinco días a la semana'. 'Si los precios que le llegan al ganadero fueran mejores', denuncian desde COAG, 'podría haber más de un trabajador en la explotación y tener más tiempo libre. Pero con la situación actual, es imposible'.

Empleadas del hogar, camareros, lavacoches a mano, cristaleros de edificios o profesiones vinculadas a la marina mercante completan el grueso de los oficios tradicionales que rechazan los españoles. Algo curioso de este catálogo de difícil cobertura es que una de las profesiones más demandadas es la de deportistas profesionales y entrenadores deportivos. Lejos de ser una necesidad real, responde a un acuerdo con el Consejo Superior de Deportes para que los clubes de fútbol puedan contratar jugadores y entrenadores extranjeros sin tener que presentar una oferta en el Inem. Precisamente porque la inclusión en el catálogo exime también de la necesidad de comprobar que haya españoles, comunitarios o inmigrantes regularizados que requieran ese puesto.

Tres escuelas de pastores luchan por la profesión

El relevo generacional es el principal problema que recae sobre ocupaciones como la de pastor, catalogada como 'de difícil cobertura' en hasta 16 provincias españolas (Almería, Granada, Jaén, Huesca, Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Toledo, Palencia, Salamanca, Segovia, Soria, Valladolid, Zamora, Orense y Álava). La profesión ve cómo sus trabajadores asalariados tienen que ser contratados en Marruecos, en Bulgaria o en Rumanía.

Fernando García Dory, coordinador de la asociación Red Pastor, dirige una escuela de pastores en el Parque Nacional de Picos de Europa. En ella se afana en conseguir que el prejuicio que hoy sigue pensando sobre esta figura no acabe con una profesión de 6.500 años. Fundamentalmente 'por los valores que el pastoreo conlleva, tanto medioambientales, como sociales, culturales y económicos', pero también porque 'el principal indicador de que un pueblo está vivo es, realmente, que en él haya un pastor'. Su escuela, lejos de ser un caso único, cuenta con otros dos ejemplos en Fortanete (Teruel) y en Idiazábal (Guipúzcoa). Según afirma Ekain Murua, coordinador de ésta última, además de las labores propias de la profesión, 'también se les enseñan las técnicas para la elaboración del queso y otros derivados'.