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El parisino barrio Le Marais bulle de curiosos en verano

El extranjero que llega a París traspasa siempre con cierta cautela, y una pizca de excitación, las puertas del famoso y exclusivo barrio de Le Marais. Sucede en cualquier época del año, pero más ahora, en verano, cuando la ciudad eterna es un hervidero de turistas.

La Avenue Montaigne, la calle más selecta de la capital gala y la calle Faubourg Saint Honoré, donde se pueden admirar los escaparates de Tods, Chloe o Dior, suelen atraer a los curiosos, que no siempre se limitan a admirar los escaparates y los precios. Los japoneses, fervientes admiradores de Hermes -no en vano Japón representa el 30% de los beneficios de la firma gala- siempre pasean por esta zona cargados de elegantes paquetes naranjas.

Le Marais, uno de los barrios más antiguos de la ciudad, no tiene nada que envidiar a las suntuosas avenidas próximas a la Plaza de la Concordia. Sus estrechas callejuelas, llenas de historia y elegantes viviendas, son embajadoras de las últimas tendencias en moda y de la más rabiosa exclusividad. El visitante no tendrá que caminar mucho para dejarse seducir por la magia y la originalidad de sus escaparates.

En la rue Turenne, una de las calles que dan acceso al barrio, la creadora de zapatos Ambroise atrae con sus soberbias bailarinas. Sólo tiene tres o cuatro tallas de cada par, y se las quitan de las manos. En la misma calle, Numanu, abanderada del comercio justo, seduce con sus bolsos y su ropa femenina. Adentrarse en la rue Ormesson, a sólo unos pasos de Turenne, es caminar hacia los exquisitos olores naturales de la tienda de jabones Le savon nous?, y una excusa para hacer un alto en la plaza de Sainte Catherine, desde donde se accede a la rue Sevigné. En ella comienza a sentirse el hormigueo de las compras, sobre todo los domingos.

Mientras el resto de París dormita, le Marais bulle de gente en las calles y de clientes en las tiendas. Loft, de ropa masculina y femenina, los jerséis de exquisito cachemire de Eric Bompard y los zapatos hechos a mano por Heschung jalonan Sevigné.

Los amantes de la ropa de tendencia entrarán, por fin, en la rue des Francs Bourgois. La estrella de la calle es Zadig et Voltaire. Hace sólo unos meses, Habiba, la pastelería más conocida del barrio, dejó sus metros cuadrados a esta marca puntera que comparte acera con Barbara Bui y Gerard Darel. En K. Jacques, en la rue Pavée, se encuentra la última moda en calzado. Las sandalias están recién llegadas de Saint Tropez.

El broche a una jornada de compras en esta zona de París lo ponen L'Eclereur y Billtornad y los perfumes de Anick Goutal, en rue des Rosiers, la calle más célebre del barrio, hoy peatonal, pese a las protestas de los vecinos que no desean vivir en un museo.