Pequeños gigantes. Imecal

Imecal evoluciona de la soldadura al bioetanol

Los coches tendrán que contaminar menos en 2012. Imecal ha conseguido la tecnología pionera en el mundo para producir etanol, sustituto del petróleo, con residuos.

Imecal es una empresa metalúrgica. Desde sus inicios en 1979, su modelo de negocio gira en torno a los soldadores que, con el tiempo, han ido uniendo piezas cada vez más complejas. ¿Por qué entonces una empresa puramente del metal cuenta con la planta experimental más avanzada del mundo para la producción de etanol de segunda generación? La explicación viene por dos partes. La primera, quizá, es la formal, la que se deduce de la experiencia que esta compañía ha ido adquiriendo trabajando para las principales petroleras del mundo, para las que han fabricado toda clase de válvulas, conducciones o torres para sus instalaciones.

La segunda, es la visión de Vicente Signes, el responsable del proyecto bautizado como Perseo y que ha permitido a Imecal lanzarse a un mundo inicialmente desconocido y, tras cuatro años de investigación, contar con la planta experimental de producción de etanol que ha despertado el interés de grandes multinacionales.

Esa más que curiosidad está justificada. 'El etanol de segunda generación es el futuro de los biocombustibles, ya que los que se están produciendo y usando ahora se elaboran con los excedentes de los cereales', explica Signes. 'Esa materia prima provoca un problema, consistente en que con todos los excedentes mundiales sólo se podría producir bioetanol para sustituir el 1% del petróleo que se usa en la actualidad. Pero es que, además, se podría entrar en una cadena de desequilibrios alimentarios, ya que se necesitaría cada vez más este tipo de alimento básico para producir bioetanol, y eso no es sostenible', argumenta.

Ante esta situación, organismos como la Unión Europea o el Fondo Monetario Internacional están promoviendo el desarrollo de tecnología para producir etanol de segunda generación, es decir, aquel que se extrae, por decirlo de una manera poco científica, de lo que no sirve. Un ejemplo, la fracción orgánica de la basura. Esa es la materia prima que, de hecho, está utilizando la planta experimental de Imecal con éxito.

'Con 500 toneladas diarias de fracción orgánica de los residuos urbanos podemos obtener 18 millones de litros de etanol al año', afirma Signes. De momento, la planta que la empresa tiene montada, tras las naves en que realiza su actividad tradicional, es 125 veces más pequeña de lo que sería una instalación de este tipo funcionando a plena capacidad. Aun así impresiona.

La empresa sigue realizando ajustes técnicos al proceso, aunque ya produce etanol con un alto grado de pureza. 'Las previsiones eran que el etanol de segunda generación tardaría entre 12 y 15 años en ser viable, pero nosotros lo tenemos. En un par de meses estaremos listos para salir al mercado'. Signes quiere ser prudente en este sentido, ya que la empresa prefiere no dejar sin atar ningún cabo. Todo funciona a pequeña escala y los ensayos demuestran que lo hará a tamaño real.

¿Dónde podrían construirse este tipo de instalaciones? 'Lo lógico es que estuvieran junto a las plantas de tratamiento de residuos urbanos, ya que esa es la materia prima', explica Signes, que recuerda que, además del etanol, del proceso se obtiene una especie de carbón, lignina, que es un combustible sólido capaz de producir energía. Las empresas que gestionan este tipo de instalaciones serían, por tanto, las primeras, aunque no las únicas, interesadas en la tecnología desarrollada por Imecal. De hecho, ya han recibido ofertas por ella.

Sin embargo, la intención de esta pequeña compañía es ir paso a paso. Al fin y al cabo sigue siendo una pyme. El esfuerzo que han realizado en este proyecto es muy elevado para su tamaño. Con unas ventas de 10,9 millones de euros y un beneficio anual que supera ligeramente el millón y medio de euros, invertir seis millones en este proyecto es más que una apuesta. El año pasado, por ejemplo, invirtieron el 81% de los beneficios. 'Contamos con algunas ayudas de organismos públicos, especialmente del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI). Nos han dado acceso a un crédito preferencial de tres millones de euros sin interés. Pero no es suficiente, porque al fin y al cabo es un préstamo. Lo que se necesitan son ayudas directas para poder desarrollar este tipo de proyectos', lamenta Signes.

A pesar de todo, Imecal ve con optimismo el futuro de la nueva línea de negocio que ha iniciado. De hecho ya trabaja en futuros desarrollos de la tecnología que ha creado. El etanol de segunda generación también puede ayudar a resolver problemas concretos. Un ejemplo, muy vinculado a la zona donde está instalada la empresa, son los cítricos. Al año se producen más de 600.000 toneladas de restos de naranjas de los procesos de transformación en zumo o conservas. Además, se tiran dos millones de toneladas de naranjas que no llegan al mercado. 'Estamos analizando ya cómo aprovechar esos excedentes para obtener etanol y de paso que sirva para mejorar los ingresos de los agricultores', explica Signes, que añade la paja de trigo como otro campo de futuro.

Un negocio que toma forma en un entorno en el que las medidas medioambientales cada vez son más estrictas. No en vano, en 2012 los automóviles deberán ser flexibles en el uso de biocombustible, según la norma europea. Y hace falta esa nueva gasolina.

'Crearemos una filial para licenciar la tecnología'

Francisco López inició su aventura empresarial muy joven, aunque menos que su socio, Eleuterio Baeza, que no era mayor de edad cuando alquilaron una planta baja en su pueblo natal, L'Alcúdia, para realizar trabajos de soldadura. Era 1979 y en esta localidad, a unos 30 kilómetros de Valencia, la actividad industrial tenía dos puntos de referencia: Istobal, empresa del sector metalúrgico especializada en la construcción de puentes de lavado para automóviles, y Frudesa, compañía de alimentos congelados. No pocos habitantes trabajaban para una u otra en aquellos tiempos. Precisamente, con la segunda, llegó el primer gran contrato de Imecal. 'Nosotros empezamos a trabajar para subcontratas hasta que llegó el día en que la compañía que trabajaba en el mantenimiento de Frudesa lo dejó y lo tomamos directamente', explica López.

Con el tiempo se fueron incorporando otras líneas de negocio. Acuerdos con empresas estadounidenses del sector petroquímico para desarrollar en Europa su tecnología, la entrada en Ford, el acuerdo con Vossloh... Sin embargo, el salto que ha dado ahora la compañía es hacia un terreno que desconocían. 'Vicente Signes nos convenció de que era un proyecto que podíamos asumir y nos lanzamos, pese a que la inversión es alta para una compañía tan pequeña como nosotros', explica López.

Ahora que los frutos empiezan a verse y que la posibilidad de que esa planta experimental sea una referencia mundial para la producción de etanol de segunda generación, López se muestra satisfecho de la decisión que tomaron los socios. Cómo gestionar esa nueva actividad es el primer punto del futuro de la compañía. 'Lo que vamos a hacer es separar el negocio típico de la empresa, Imecal, de la división de biocarburantes. La intención es crear una compañía, que abriremos a socios nuevos, que sea la que comercialice la tecnología que hemos creado mediante licencias', explica López.

El presidente de Imecal reconoce que en los últimos meses se han visto abrumados por visitas, e incluso ofertas, de multinacionales interesadas en el proyecto. 'Pero de momento no escuchamos a nadie. Hay que tener el producto perfecto antes de salir al mercado. No podemos decepcionar', dice.

Datos básicos

Una empresa de metal. Imecal nació y se mantiene en L'Alcúdia (Valencia). Allí tiene unas instalaciones de 20.000 metros cuadrados en los que se desarrolla la principal actividad de la empresa, la relacionada con la fabricación y ensamblaje de piezas metálicas. æpermil;se fue su origen y sigue siendo su principal línea de negocio. La compañía ocupa a 149 personas. Las ventas alcanzaron en el último ejercicio los 10,95 millones de euros, con un beneficio neto de 1,51 millones.

Proveedor de Ford. La compañía tiene una filial en el parque de proveedores de Ford, donde atiende a la multinacional del automóvil, especialmente en la fabricación y mantenimiento de los túneles que sirven para que los proveedores entreguen material directamente a las líneas de montaje de coches.

De válvulas a trenes. La industria petroquímica es otra de las líneas de negocio de Imecal, con la fabricación de todas las piezas necesarias para las plantas de las grandes petroleras de todo el mundo. En este sector mantiene acuerdos con las principales ingenierías del sector para la explotación de la tecnología. Imecal también monta partes de los trenes que fabrica Vossloh en su planta de Albuixech (Valencia).