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Bangkok, la puerta de Asia

El vértigo de una ciudad de diez millones de habitantes se combate con la oferta relajante de alguno de los mejores 'spas' del continente, auténticos templos del masaje

Bangkok no se lo pone fácil al visitante. Con sus templos dorados, palacios reales, mercadillos fijos y flotantes, río y canales, la capital de Tailandia es un baño de sensaciones en una de las culturas más ricas de Asia. Sin embargo, para descubrir esos tesoros el viajero tiene que hacer frente a todas las incomodidades de una urbe de más de 10 millones de habitantes. El bochorno tropical se mezcla con la contaminación, y el tráfico asombraría hasta al más ajetreado usuario de la M-30 madrileña.

Bangkok es la puerta inevitable para visitar Tailandia y el sureste de Asia. La gran mayoría de turistas dedica unos días a la capital del antiguo reino de Siam antes o después de disfrutar de las paradisiacas playas del sur o de la selva tropical del norte. Y los hoteleros de la capital se han decidido a apostar por el relax para extender la estancia media de los visitantes. En los últimos años se ha producido una proliferación de spas urbanos que combinan los tradicionales métodos del masaje tailandés con un diseño a la última.

No hay nada comparado con el efecto revitalizador que tiene un spa tras una intensa jornada por Bangkok, en la que uno se enfrenta al tráfico en un triciclo motorizado, tuk-tuk, cuyo conductor tiene como principal referencia de España a Fernando Alonso.

'Hoy es imprescindible tener un spa', dice Sirinate Meenakul, del hotel Peninsula, un establecimiento que figura desde hace años en las listas de los mejores alojamientos del mundo. En la recepción de estilo asiático-minimalista uno deja todo el agobio acumulado de una mañana turística junto con la ropa sudada antes de ser guiado por una pasarela de madera que atraviesa el jardín tropical. El spa del Peninsula, inaugurado a principios de año, ocupa un edificio de estilo colonial, donde especialistas formados por la consultora Espa se encargan del tratamiento individual. Aquellos que no logran relajarse con los suaves compases orientales, pueden enchufar su iPod a la megafonía para acompañar el masaje con ritmos más familiares. Los tratamientos duran entre 80 minutos y cuatro horas.

Una vez renovados cuerpo y espíritu hay que lanzarse a las compras. Como otras metrópolis de Asia, Bangkok es un centro del consumismo que pone a prueba hasta al más curtido shopaholic europeo. Una auténtica catedral de las compras es el MBK, un gigantesco centro comercial con unas 2.000 tiendas repartidas en ocho plantas. Por un puñado de euros se pueden encontrar verdaderas gangas en electrónica y moda. Y no todo son falsificaciones.

Más grande aún que el MBK -y sin aire acondicionado- es el famoso mercadillo de fin de semana Chatuchak. Un laberinto infinito de unos 15.000 puestos dónde se vende desde la artesanía más sofisticada, muebles, ropa de todo tipo y calidad, hasta las últimas camisetas de los grandes equipos de fútbol.

Para recomponerse del frenesí comprador, nada mejor que probar otro spa. El Millenium Hilton, que abrió el año pasado. Se trata del último y más moderno de los grandes hoteles en la orilla del río Chao Praya, al lado del Peninsula y del famoso Mandarin Oriental. Desde la piscina abierta en la cuarta planta se disfruta de unas amplias vistas sobre la metrópolis y el incesante tráfico de los barcos. Tras un baño de flores, leche de coco o minerales marítimos, además del obligatorio masaje, toca descansar en una hamaca debajo del majestuoso follaje de un centenario árbol bayán.

Otra manera imprescindible de poner a prueba la resistencia física es sumergirse en la legendaria vida nocturna de Bangkok. Junto al ambiente hedonista del Pat Pong, con sus decenas de bares y clubes de espectáculo, está desarrollándose otra vida nocturna muy sofisticada y cool que pone a la capital tailandesa a la altura de urbes como Shanghai y Hong Kong. Para empezar la noche nada mejor que el Siroco, situado en la planta 64 del State Tower. Desde la terraza al aire libre se pierde la vista en la noche iluminada de la gran ciudad mientras un suave viento se lleva las notas de la banda de jazz. Más tarde, en el Bed Supperclub, una gran nave futurista, se reúne la beautiful people de Bangkok.

Para superar la resaca del día siguiente se recomienda una visita al S Medical Spa. Además de los típicos tratamientos de relajación, este centro ofrece terapias para dolencias concretas o sobrepeso, todo bajo la supervisión de médicos especializados. El coste de la experiencia en un spa parte de unos 40 euros para un masaje de una hora.

En la tradicional escuela de masajes del templo de Wat Pho la hora de tratamiento sale por unos cinco euros. Tumbado en el colchón, en medio del gran pabellón, se divisan los techos dorados de los templos y el chirrido de la fauna tropical se mezcla con las voces bajas de los aprendices de la escuela. Es quizás la manera más auténtica de recuperarse del bullicio de la gran ciudad.

Guía para el viajero

Dormir y comer:

Mandarin Oriental. 48 Oriental Avenue. Teléfono: +66 (2) 659 9000 www.mandarinoriental.com Habitación doble a partir de 190 euros.

The Peninsula. 333 Charoennakorn Road. Teléfono: +66 (2) 861 2888 www.peninsula.com Habitación doble desde 180 euros.

Millenium Hilton. 123 Charoennakorn Road. Teléfono: +66 (2) 442 2000 www.bangkok.hilton.com El precio de la habitación doble parte de 75 euros.

Dusit Thani. 946 Rama IV Road. Teléfono: +66 (2) 200 9000 www.dusit.com Habitación doble desde 110 euros.

Dónde relajarse:

S Medical Spa. 2/2 Phakdi Building, Wireless Rd. Teléfono: +66 (2) 253 1010 www.smedspa.com

Watpho Thai Traditional Medical School. 2 Sanamchai Road. Teléfono: +66 (2) 221 2974 www.watpho.com

Más información:

www.bangkoktourist.com

www.tourismthailand.org

www.bangkok-city.com

www.bangkok-maps.com

www.thailandhotels.net