Secretos de despacho

Elegancia natural en LOLA

Cristina Abril trabaja en un espacio sencillo dentro de un palacete madrileño

Es una ejecutiva natural, elegante y sobria. Cristina Abril, jienense de 37 años, trabaja en un señorial palacete próximo al Congreso de los Diputados de Madrid, donde a comienzos de año se instaló la agencia de publicidad LOLA. La oficina dispone de 900 metros cuadrados, que se reparten en diversas plantas los 20 miembros de la plantilla. La planta superior, de amplios despachos, decorados con frescos antiguos, está destinada a la reflexión y a las reuniones con clientes. En el primer piso está ubicado el despacho de Abril, al lado de los creativos, del personal de estrategia y de administración de la compañía. Es un espacio diáfano, que comparte con su asistente. 'Soy muy práctica, me gusta tenerlo todo cerca para no perder el tiempo'. La mesa de trabajo es blanca, como el resto, el mobiliario sencillo y la nota de color la pone una silla de color verde así como el suelo pintado en naranja, un tono que ella califica de 'revitalizador'.

Reconoce que delega bastante, aunque como la agencia se encuentra en sus comienzos ha de ocuparse todavía de un sinfín de detalles cotidianos, de los que espera desentenderse en breve. Lo que si tiene bien estructurado es la forma de trabajo. 'Cada proyecto tiene un responsable, que son los que tienen que hacer que salga adelante de acuerdo con los otros departamentos de la compañía'. Afirma que la forma de trabajar en LOLA se asemeja a la de una comunidad. 'Hay profesionales senior y no hay una estructura que marque el trabajo. Elegimos a una persona para cada proyecto y trabajamos a nivel global y local'. El presidente de LOLA es uno de los principales gurús de la publicidad en América Latina, el argentino Fernando Vega Olmos, y mantiene una estrecha relación con como director creativo mundial con Unilever. A su vez, LOLA intenta abrirse camino desde comienzo de año dentro del mercado local con clientes como Unilever, Jonhson & Jonhson, Electrolux y V&S. 'Estamos volcándonos en este nuevo negocio, y no es fácil porque el mercado local no es rápido, si se compara con el argentino que es mucho más ágil aunque probablemente será mucho más infiel que el español'.

Cristina Abril asegura que necesita orden para trabajar. 'Y eso depende de mí, tengo que estar enterada de todo lo que sucede en la agencia. Sólo se consigue si eres ordenada'. Para ella es prioritario que toda la información fluya y que sobre todo haya buen ambiente de trabajo. Para que no se le escape nada tiene al lado de su mesa una colección de libretas de todos los tamaños con anotaciones de todo tipo. Al finalizar la semana pasa toda esa información a otra libreta de mayor tamaño. 'Me gusta hacer recuento de todo lo que ocurre. Necesito anotar todo'. Otro detalle que demuestra el orden de esta ejecutiva lo refleja un blog grande de pintura, donde organiza el trabajo de la semana.

Suele dedicarle a la agencia unas 12 horas al día. 'No todo el mundo está tantas horas, pero mi forma de trabajo hace que tenga que dedicar el final de la jornada a organizar la siguiente'. Y añade que al ser una agencia que está en sus inicios tiene que volcarse en una serie de tareas funcionales y operativas necesarias para su buen funcionamiento. 'De todas formas, estoy entusiasmada con el trabajo. No tengo la sensación de que echo más horas de las que se necesitan'. También reconoce que, de momento, el ritmo en LOLA no es tan loco y ajetreado como en otras agencias. 'El jaleo entra a medida que lleguen más clientes. Ahora todo es manejable'.

Cristina Abril estudió Periodismo, pero nunca ejerció. Comenzó su carrera en el sector de la publicidad, por indicación de un conocido que le vaticinó un gran éxito, y arrancó en al The Circus MC como ejecutiva de cuentas. Hace diez años entró a formar parte de BDDP, y en 1998 fue contratada para el lanzamiento de la agencia SCPF en Madrid. En 2001 trabajó como directora de servicios al cliente en Cathedral. Más tarde fue cazatalentos publicitaria, hasta que le encomendaron la tarea de dirigir LOLA.

A solas con el ordenador

Le gusta arrancar la jornada en una amplia sala de la oficina, sobre un sofá de color naranja. Allí medita y trabaja en silencio con el ordenador. 'Eso lo hago mientras se toma el primer café de la mañana, después empieza la vorágine del día a día', señala.

Cristina Abril señala que los años que les está tocando vivir en publicidad no son precisamente los más fáciles. 'Hay que volver a recobrar la ilusión desde los puestos de arriba. Los responsables de las agencias parecen estar más preocupados por la cuenta de resultados que por la creatividad'. Asegura que le gustaría volver a imprimir esa ilusión en los profesionales más jóvenes. 'Conviene analizar qué ha podido pasar para que nos hayamos olvidado de que la base del negocio es la creatividad. Si la gente no está ilusionada difícilmente se va a poder contagiar al anunciante'.

Le gusta leer, el flamenco y coleccionar objetos imposibles.