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Automoción

La industria del motor se replantea su estrategia de crecimiento

Algo cambia en los grandes nombres de las cuatro ruedas. En los últimos 20 años, la compra de marcas era la estrategia elegida por los principales fabricantes de coches occidentales. Ahora, casi todas deshacen posiciones. La última podría ser Ford: el fabricante, que en marzo se desprendió de Aston Martin, ha contratado a tres bancos para vender Jaguar y Land Rover.

El mercado apuesta cada vez con más convicción porque la tercera mayor compañía del sector de las cuatro ruedas por número de coches producidos se concentre en su marca principal y abandone otras que no han aportado más que pérdidas. Ford, la compañía que inventó la fabricación en serie de automóviles, ha contratado a los bancos estadounidenses Morgan Stanley y Goldman Sachs y al británico HSBC con el objetivo de que encuentren un comprador para Jaguar y Aston Martin, las dos marcas que junto con la sueca Volvo forman Premier Automotive Group (PAG), la unidad de lujo de Ford.

La multinacional estadounidense perdió 12.700 millones de dólares (unos 8.890 millones de euros) el pasado ejercicio y está en medio de un duro proceso de reajuste en el mercado estadounidense. PAG, por su parte, registró unas pérdidas brutas de 228,9 millones de euros, frente a los números rojos de 62,3 millones del ejercicio anterior. Para limitar pérdidas, Ford cerró la histórica planta de Jaguar en 2004 y eliminó 1.150 empleos de un total de 6.000.

La compañía ya se deshizo de Aston Martin en marzo pasado por 705 millones. El comprador entonces fue un consorcio kuwatí en el que participaba el directivo inglés David Richards. Todo parece indicar que la venta de Jaguar y Land Rover se hará de forma conjunta, ya que buena parte de sus operaciones se solapan. æpermil;sa, al menos, es la opinión del diario Financial Times.

Nuevos tiempos

Lo cierto es que la iniciativa forma parte del signo de los tiempos que atraviesa la industria del motor. Durante las últimas décadas, cuando los principales mercados tradicionales estaban en expansión, las grandes compañías comenzaron a adquirir marcas. Así, GM emprendió a partir de los veinte las compras de Buick, Oldsmobile, Cadillac... Chrysler se haría con Dodge y Jeep; Ford, con Land Rover, Aston Martin o Volvo... Volkswagen haría lo propio con Seat, Audi, Skoda, Bugatti, Lamborghini; Fiat, con Alfa Romeo, Lancia, Maserati y Ferrari, todas ellas buscaban crear una S.A. mundial presente en todas las áreas de negocio.

Pero, invariablemente, cada una de estas compañías ha ido experimentando sucesivas crisis financieras. Frente a ellos, contrasta la buena situación de las empresas que en el pasado decidieron crecer con una sola marca. Toyota y Honda, ninguneadas durante décadas por los gigantes de Detroit, no han sufrido los problemas de solapamientos de gama, de imagen corporativa, de operaciones, etc., que han afectado a sus rivales. De hecho, la consultora estadounidense Accenture afirmó hace dos años que las automovilísticas no han rentabilizado las grandes fusiones que han llevado a cabo en los últimos años y que los 'triunfadores' han sido las firmas que se han concentrado en explotar su marca y crecer de forma orgánica. El último ejemplo ha sido DaimlerChrysler. La fusión entre Daimler y Chrysler, producida en 1998, y que estaba destinada a revolucionar toda la industria, ha devenido en un fracaso y la parte alemana ha tenido que invertir 1.200 millones para librarse de Chrysler el mes pasado.

Ford no parece que pueda contar con sus rivales para vender Jaguar o Land Rover. Ayer, Fiat y Renault recalcaron públicamente su nula intención de quedarse con estas dos marcas, tras considerar que vista la experiencia, más adquisiciones poco pueden aportar a su rentabilidad. Por eso, el capital riesgo parece erigirse en la solución, al igual que sucediera hace un mes escaso con Chrysler y su nuevo dueño, el fondo estadounidense Cerberus. Quien tampoco se quedará con las dos compañías británicas de Ford será Alchemy. En otro desmentido, el socio director de la entidad, que en 2000 perdió la batalla por comprarle a BMW MG Rover, negó que el fondo esté planeando ofrecer 4.200 millones por las compañías, tal y como publicaba ayer un diario londinense.

GM, Ford y Chrysler negocian crear un fondo con UAW

La solución para la factura sanitaria de los tres grandes fabricantes estadounidenses de coches podría pasar por la creación de un fondo sanitario gestionado por el sindicato United Automotive Workers y que elimine de sus balances buena parte de los compromisos, que en total ascienden a 114.000 millones de dólares y que costaron 12.000 millones en 2006, según informa Bloomberg. Estas negociaciones entre las empresas y el sindicato que representa a sus trabajadores están en una fase inicial, según la agencia.Los analistas consultados por la agencia neoyorquina aseguraron que de salir adelante el proyecto, supondría un 'paso increíblemente importante a la hora de limitar los costes', a la vez que resaltan que 'UAW ganaría en seguridad' para sus afiliados.

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