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Organización

La flexibilidad, sólo para quienes la necesiten

Flexibilidad en la organización sí, pero con un fin determinado. Esta es una de las principales ideas que se desgranaron en la jornada El reto de la flexibilidad: cómo se adaptan las organizaciones a su entorno, organizada por la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD) y la consultora de recursos humanos Hay Group.

'La flexibilidad no es un absoluto. Cada organización debe definir el grado que necesita, ya que tan malo puede ser quedarse corto como pasarse', asegura el presidente de Hay Group José Ignacio Arraiz. Además, el experto señaló que algunas empresas están abandonando los paradigmas de flexibilidad por no necesitarlos.

Arraiz distingue varias estructuras de empresa, cada una con un grado de necesidad de flexibilidad diferente. Según comentó, una empresa que trabaja por procesos, requiere solidez y fiabilidad, y no tanto la flexibilidad. Por su parte, la estructura por proyectos, que debe armar equipos para cada uno de ellos, necesitará una flexibilidad mayor. Pero se lleva la palma la estructura que denomina en red, una combinación de especialistas que se juntan para llevar a cabo un proyecto concreto que se disuelve una vez finalizado, como ocurre en la producción de un filme. La necesidad de flexibilidad en este caso, es total.

Los expertos coinciden en que este tipo de libertad no es gratis, y aunque no se refleje en un coste económico, crece el nivel de gestión que se precisa.

Antonio Linares, socio de Evocalia, destaca que se trata de una cuestión volátil. 'Ya sea el grupo o de forma individual, hay momentos en los que nos mostramos más flexibles que otros. Por tanto, exigir cómo debe ser la flexibilidad en una compañía puede suponer un síntoma de rigidez', afirma. Linares asegura también que la flexibilidad es generadora de confianza, interdependencia y visión compartida, aspectos positivos en una organización.

Que el entorno es cambiante resulta evidente, según el director general de Meta 4, Antonio Hernández. Sin embargo, la velocidad con la que se suceden los cambios es cada vez mayor y las empresas deben adaptarse continuamente a situaciones nuevas. Y la gestión del tiempo en el desarrollo del trabajo debe ser diferente.

'Para ser flexibles, el papel de las personas y la cultura de la organización son fundamentales. Las personas suelen jugar dos papeles en este aspecto: de ventaja competitiva o de rechazo al cambio, y el segundo suele ser el más habitual, afirma Hernández, quien hace hincapié en que el gran problema de la flexibilidad es en muchas ocasiones el freno en la propia empresa.

'Este factor debe entenderse siempre como una respuesta a las necesidades del mercado y a la lucha contra la competencia. No tiene sentido si no aporta una ventaja competitiva'.

Para el director de Meta 4, la clave de la flexibilidad está en que ésta sea percibida por los distintos grupos de interés que rodean la compañía. 'Para ello la empresa debe hablar con compromiso y cumplirlo, tener una actitud de evolución continua y actuar con transparencia ante las dificultades laborales', concluye.

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