La economía se impone en la carrera hacia el Elíseo
La campaña electoral, de la que saldrá este domingo un nuevo presidente de la República de Francia, termina como empezó. Antes de que los aspirantes al Elíseo, el conservador Nicolas Sarkozy y la socialista Ségolène Royal, discutieran sobre la redundante seguridad, la bandera y la inmigración, el debate ha estado centrado en los problemas socioeconómicos que Francia debe afrontar.
Con Sarkozy favorito en los últimos sondeos antes de la jornada de reflexión (los más pesimistas le dan cinco puntos de ventaja respecto a Royal), el país galo debe elegir este domingo entre dos visiones opuestas del futuro del país. Si elige a Nicolas Sarkozy, Francia optaría por un sistema de corte liberal, con una reducción del papel del Estado. Uno de cada dos funcionarios (el país cuenta cinco millones) no será reemplazado tras su jubilación y el dinero que se ahorre servirá para alimentar las arcas del Estado, que acumulan una deuda de 63.000 millones de euros. Royal no quiere ni oír hablar de reducir los efectivos públicos, que, a su juicio, aseguran el sistema social francés. El pago de la deuda se afrontará con un nuevo impuesto sobre los beneficios bursátiles.
En materia de empleo, Sarkozy mantendrá la duración legal de 35 horas, aunque propone flexibilizarlo y pagar hasta un 25% el pago de las horas extraordinarias. Por su parte, Royal giró a última hora de estrategia y aseguró que la generalización de las 35 horas se hará por negociación de los actores sociales. Sarkozy quiere hacer de Francia 'un país de propietarios', ya que 'el objetivo de una vida no puede ser vivir en una vivienda social', mientras que Royal quiere aumentar el porcentaje de viviendas de protección oficial.
Mentir a los sondeos
Según tres de los cuatro institutos de sondeos nacionales, Nicolas Sarkozy será presidente de la República por 54% de los votos frente a Royal, que obtendría el 46%. En sus últimas declaraciones, Royal aseguró que 'hará mentir a los sondeos'.