Daños

General Motors hunde aún más las cuentas trimestrales de Delphi

Las bajas ventas de General Motors en el mercado estadounidense y la consiguiente caída de la producción dañan aún más las cuentas del fabricante de componentes Delphi. Una caída lógica, toda vez que si GM necesita hacer menos coches porque vende menos, también necesitará menos piezas para fabricarlos.

La compañía, en proceso de concurso desde octubre de 2005, anunció que ha sufrido unas pérdidas de 63 millones de dólares (44,1 millones de euros) en el mes de marzo, lo que contrasta con los números rojos de 56 millones (39,2 millones de euros) de un año antes. En el primer trimestre, la merma del gigante de los recambios (antigua filial de GM) ascendió a 381 millones de dólares (266,7 millones de euros). La comparación con el mismo periodo de 2006 no es posible, dado que en 2006 la empresa comunicó a la SEC, el regulador estadounidense, las pérdidas acumuladas desde finales de octubre hasta finales de marzo, que ascendieron a 1.566 millones de dólares, o unos 1.096 millones de euros.

Las pérdidas operativas (ingresos por ventas menos gastos) sumaron 11 millones en el mes (7,7 millones de euros), que se convierten en 373 millones de dólares (261,1 millones de euros) en el trimestre.

A principios de año, la compañía estadounidense anunció el cierre de su planta en Puerto Real, Cádiz, instalaciones en las que trabajan 1.600 personas. En España, la compañía posee otras cuatro instalaciones industriales: en Barcelona (Sant Cugat del Vallés y Sant Vicent dels Horts), una en Pamplona y otra en Tarazona (Zaragoza). En el continente, Delphi dispone de una red de 57 plantas y 47.590 empleados.

Cádiz no es la primera de las plantas que Delphi cierra en el país. En 2000, el fabricante norteamericano desvió producción hacia el norte de África y los países del Este en su actividad de cableado, lo que significó el cierre de su factoría de Olvega (Soria) y la integración de la producción de Belchite en Tarazona, ambas en Zaragoza.

Delphi ha cifrado en alrededor de 70 millones de dólares (52,6 millones de euros) el coste de las indemnizaciones que tendrá que abonar a los empleados de la planta de Puerto Real (Cádiz) tras cerrar estas instalaciones.

Sin embargo, la empresa se ha encontrado con la oposición frontal no sólo de los representantes sindicales de la compañía, sino de los gobiernos central y autonómico, que tienen previsto recurrir el cierre.