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Orfebrería de lujo

A lo grande. Así ven los mejores maestros de la joyería mundial la nueva edad de oro -y nunca mejor dicho- de la orfebrería. Más allá del tamaño y del exceso, las nuevas colecciones vienen femeninas e inspiradas en el mestizaje: con oro, piedras preciosas de todas las tonalidades y profusión de detalles que recuerdan a piezas del Barroco y el Neoclásico. Así se ha puesto de manifiesto en la última Baselword, la feria de la joyería que cada año reúne en Basilea (Suiza) a los grandes de la industria.

Casas como Harry Winston, Chopard, H. Stern, Mikimoto, Bulgari, Pasquale Bruni y la española Carrera & Carrera apuestan por piezas que se noten, exóticas y divertidas. Es una tendencia que se impone frente al pasado minimalista y que también se manifiesta en el hecho de que las joyas empiezan a verse en prendedores, broches, bolsos, zapatos e incluso vestidos. Como ya es habitual, sobre toda nueva colección pende la espada de la copia. Un miedo que ha llevado a la Baselword a poner en marcha un tribunal de arbitraje durante la feria para dirimir sobre las disputas de patentes.

Las 'celebrities' lucen alta joyería

Una de las mejores pasarelas que las firmas de joyería tienen a su disposición es la alfombra roja de los Oscar. Y es que si a las celebrities les gusta lucir lo mejor en esa ocasión, a las firmas aún más porque es la manera más glamurosa de mostrarse al mundo.

Este año, una de las más envidiadas fue Kate Winslet, quien pudo acariciar una cartera de mano en oro de 18 quilates de la colección privada de la familia Bulgari y de paso desveló una tendencia clave: las joyas vintage.

Pero si de gustos se trata, entre las piezas fetiche de las actrices figuran los pendientes largos de H. Stern que han lucido, entre otras, Sienna Miller o la 'desesperada' Teri Hatcher. Giselle Bundchen, por su parte, ha declarado chiflarse por los maxianillos de Carrera y Carrera, en tanto que Jennifer López prefiere los solitarios. En España, aunque con más vínculos mercantiles, esta buena alianza se ha visto en Isabel Preysler de la mano de Suárez o en Genoveva Casanova como imagen de Vasari.

Harry Winston, rey de diamantes

La evocadora 5ª Avenida de Nueva York, en concreto el edificio Winston, sigue albergando el taller donde el imperio Harry Winston corta diamantes, pule y diseña sus joyas desde el siglo pasado.

Esta firma, una de las más grandes de la industria de la joyería, nació en 1932 de la mano de un hombre, Harry Winston, conocido como el rey de los diamantes. Uno de sus talentos, al margen de una gran visión para los negocios, era la intuición y la imaginación. Cuenta la compañía que en el origen de su negocio está el día de Navidad en que viendo una guirnalda de acebo, a Winston se le ocurrió lograr el mismo efecto con joyas. Ahí nació la pieza emblema de la casa (en la fotografía) y una revolución en la industria, al empezar a utilizar engarces de platino ligero y flexible. Ahora es su hijo, Ronald Winston, quien preside la compañía.

Entre las tradiciones de la casa figuran las exposiciones públicas y privadas de joyas raras. Empezaron en 1949 con La Corte de las Joyas, que incluyó el famoso Hope Diamond, y la última fue en el Metropolitano de Nueva York en 1982. Además, Harry Winston ha poseído hasta 60 de los 303 diamantes más grandes del mundo, algunos ya vendidos.