Francia

El centro está en alza entre el electorado francés

Bayrou cuenta con una intención de voto del 17%

Una de las singularidades de la campaña electoral para decidir quién será el futuro presidente de la república de Francia es precisamente la ausencia de un tema estrella. A menos de un mes de la primera vuelta, el 22 de abril, las propuestas de los dos principales candidatos se multiplican y se diluyen, en función de los sondeos de opinión.

A este esquema se ha sumado el 'efecto Bayrou'. La irrupción del candidato centrista en la carrera por el Elíseo se ha visto propulsada en las últimas semanas por la ausencia de credibilidad y de visibilidad del proyecto del conservador Nicolas Sarkozy y de la socialista Ségolène Royal, según los analistas. El 61% de los franceses no confían ni en la derecha ni en la izquierda para presidir el país, según los sondeos realizados por el instituto Ifop en el mes de marzo. La tesis centrista de Bayrou empezó absorbiendo votos de los desilusionados de Royal, hasta que los votantes de derecha también se alejaron del discurso de ruptura, un tanto asustadizo, de Sarkozy.

Aunque su potencial ha bajado desde un más que confortable 22% de intención de voto a un 17%, se trata de una ascensión sorprendente para quien nunca había superado el 8%. Y la reflexión que va y viene sin cese en el círculo de intelectuales y observadores es la fragilidad manifiesta de la 'vieja' oposición izquierda-derecha.

Bayrou es de alguna forma el rostro del proceso de individualización y de distancia de los proyectos colectivos tradicionales que atraviesa Francia, y en general Europa. 'Aunque la mayoría de ciudadanos reconoce ser de izquierda o de derecha, no quiere decir que estas categorías les parezcan pertinentes para comprender las tomas de posición de los partidos y de los hombres políticos ante los grandes retos', escribe Pascal Perrineau, director del centro de estudios políticos de la Universidad Sciences Po.

Es significativo que sólo el 48% de los jóvenes 18-35 años considere de actualidad la diferenciación izquierda-derecha.

En este hueco se ha colado Bayrou y su 'tercera vía', de eslogan 'por una social-economía'. De llegar al Elíseo, la primera medida que Bayrou tomaría -nada evidente debido al complejo sistema de alianzas políticas en el país galo-, sería devolver el equilibrio a las finanzas públicas. Para combatir el paro, principal preocupación de los franceses desde hace 25 años, Bayrou es vago, aunque ya ha explicado su preferencia por la creación de un nuevo impuesto.

De la confusión del triángulo formado por Sarkozy-Royal-Bayrou se desprende la 'política-marketing' de los dos principales candidatos, que dirigen sus promesas políticas por segmentos de población, estima Rolland Cayrol, director de estudios políticos en Sciences Po.

Promesas propias de la campaña

Hasta la aparición de Bayrou como sólido 'presidenciable', los dos principales candidatos, Sarkozy y Royal, se han esforzado en sembrar la confusión sobre la orientación política de sus propuestas. El impetuoso Sarkozy no dudó recientemente en invocar a León Blum o a Jean Jaurès como fuentes de inspiración de su proyecto presidencial.

Por su parte, Royal, atrapada entre la doctrina de los barones socialistas y su interés por la renovación, quiso no hace mucho 'romper los tabúes' del PS, haciendo suyo el discurso de la seguridad, tan arraigado en la derecha. Su heroína es Juana de Arco, un símbolo que se negaba a 'dejar a la extrema derecha'.

Con Bayrou instalado cómodamente en los sondeos, ambos candidatos se alejan de su pretendido centro y marcan de nuevo la oposición en su discurso. Sarkozy no ha dudado en lanzar la idea de crear un Ministerio de Inmigración y de Identidad Nacional, un guiño a los electores de la derecha más dura, que le llevó días después a defender ante miles de jóvenes la 'fraternidad' y un 'plan Marshall de la formación para todos los jóvenes de nuestros barrios'. Ayer la confusión reinaba en las filas socialistas por la iniciativa de Royal de querer regularizar a los padres y abuelos de los niños extranjeros escolarizados.

El secretario general del PS, François Hollande, corrigió inmediatamente a su compañera y defendió la regularización según los criterios actuales, y no de forma masiva, como dijo Royal.