Desarrollo rural

Tragsa, una historia de abrir caminos

La empresa pública cumple 30 años de trabajo en el medio rural

En las ciudades, muy poca gente sabe quiénes son los de Tragsa. Como mucho, se acuerdan de los hombres con mono blanco que poblaron las costas gallegas en 2002, para limpiar el chapapote que provocó el hundimiento del Prestige. Sin embargo, en los pueblos es corriente ver los vehículos de Tragsa circular por los caminos. Carlos Aranda, director general, asegura que es una empresa 'muy pegada al terreno'. 'La vocación de Tragsa siempre ha estado en el medio rural ', afirma el presidente, Rafael Jaén.

La empresa, que pertenece en un 51% a la SEPI, lleva desde 1977 dedicada a actuaciones relacionadas con el desarrollo rural, la agricultura y el medio ambiente. Su cliente es la Administración Pública. Sus actividades incluyen construcción de infraestructuras en los pueblos, captación de aguas, regadíos, control de plagas y sanidad animal o lucha contra incendios forestales y emergencias. 'El volumen medio de nuestras actuaciones no es elevado aunque a veces nos toca atender lo grande', asegura Jaén.

'Contamos con una red importante de colaboración en el medio local', asegura Aranda. Tragsa tiene implantación en todas las provincias y cuenta con un gran entramado de encargados en los pueblos, 'gente conocida en la zona', afirma Aranda. La empresa pública se apoya, para la realización de sus obras, en empresas locales. 'Los alcaldes cuentan con nosotros porque contribuimos a generar empleo y fijar a la gente en el medio rural', agrega el director general.

La pública tiene además dos filiales: Tragsatec, de tecnologías de la información, que desarrolló el programa Sigpac, para la visualización geográfica de fincas vía satélite, y Tragsega, para la mejora y saneamiento del sector ganadero y alimentario, que surgió en 2001 a raíz de la crisis de las 'vacas locas'.

Para manejar todas las necesidades, Tragsa emplea una media de 16.000 personas en sus 17 delegaciones autonómicas, 'que aumentan en verano, por los incendios', asegura Jaén. El presidente explica que más de un 30% son contratos fijos y unos 4.300 son titulados universitarios. En las filiales, más del 50% de los empleados son mujeres.

La empresa realiza un esfuerzo importante en formación a los trabajadores. El año pasado, organizó 1.434 cursos en los que participaron más de 14.400 personas.

El presidente dice sin embargo con orgullo que, aunque sean una empresa pública, 'no le costamos ni cinco al Estado'. Obtiene beneficios todos los ejercicios. Tragsa no recibe ayudas ni subvenciones y facturó 966 millones de euros en 2006, un 30% más que en 2005. Para 2007, prevén unos ingresos de 1.131 millones de euros.

'Si sabemos hacer caminos en España, sabemos hacerlos en cualquier sitio'. Jaén utiliza esta frase para ilustrar la colaboración de Tragsa con el Estado en sus misiones de cooperación internacional. La compañía ha trabajado en China, Vietnam, Colombia, Marruecos o Afganistán. Acaban de abrir oficina en Senegal para atender a 'la zona de los cayucos', explica Aranda. Además, mantienen, una filial en Paraguay.

Tragsa también gestiona y participa en la conservación de los Parques Nacionales. Sus empleados cuidan los espacios naturales y trabajan en la información que se presta desde los centros de interpretación a los visitantes que visitan estas zonas.

Junto a ellos, desde 2002 han trabajado 6.894 voluntarios en los 20 espacios protegidos que existen en España en temas forestales, medioambientales o colaborando en la atención a los visitantes. La compañía pública es el medio elegido ahora por la Dirección General del Agua para desarrollar un programa de voluntariado ambiental en ríos, que se desarrollará entre este año y el próximo.

El diseño de los contenidos se está realizando en colaboración con WWF/Adena.