Lealtad, 1

Trastorno bipolar en los mercados

El trastorno bipolar es un trastorno del estado de ánimo generado por un desequilibrio en el nivel de neurotransmisores en el cerebro, que lleva a quien lo padece a alternar de forma periódica episodios de euforia extrema con fases de depresión profunda. Episodios que son comunes a casi todos los mortales, pero que en estos casos se manifiestan de tal forma que necesita tratamiento psiquiátrico y farmacológico. Las personas que sufren trastorno bipolar experimentan, por lo general, periodos de normalidad en su estado de ánimo entre la fase de euforia y la de depresión.

Es este trastorno el que parece acarrear la Bolsa de estos días, con la salvedad de que los periodos de normalidad no duran más de una sesión. Desde el martes pasado, el Ibex ha alternado ganancias de grueso calibre con pérdidas de similar magnitud. En las 15 sesiones transcurridas desde que la Bolsa se desplomó el 27 de febrero, el Ibex 35 ha oscilado más del 1% en 10 de ellas, y en seis se ha movido más del 1,5%. Incluso, lo que es más relevante, la Bolsa de Estados Unidos ha experimentado altibajos que parecían reservados a los mercados emergentes.

Así, aunque el balance en términos de precios sea positivo, la volatilidad sigue por sus fueros y complica la labor de los gestores de inversiones. ¿Comprar o vender? Normalmente se dice que la volatilidad alta es una señal de cambio de tendencia. Pero, ¿cuál es la tendencia del mercado?

Depende del día que toque. Ayer era el de comprar, por las operaciones societarias en proceso o en perspectiva. Unas operaciones que podrán pasar al olvido con la facilidad con la que cambia el color de las pantallas. Entonces será el momento de pensar en la espada de Damocles que pende sobre el consumo familiar en Estados Unidos, el contagio de la crisis hipotecaria o el momento del mercado inmobiliario.

Unos aspectos que preocupaban al mercado hace menos de una semana y que provocaron una caída del 2,72% en el Ibex 35. Más que la propia caída, resulta sorprendente la facilidad con la que el mercado se ha acostumbrado a este entorno bipolar. Un trastorno que, con el paso de los días, terminará por reducir la preferencia por el riesgo de los inversores que era, últimamente, excesiva.