Volatilidad

Subastas incapaces de calmar al mercado

Un estudio advierte que los cortes de negociación no reducen la volatilidad ni la información asimétrica

Las últimas jornadas bursátiles han sido auténticas pruebas de fuego para las subastas de volatilidad. En medio de los erráticos movimientos y las dudas de los inversores, los precios de algunas empresas han experimentado bruscas oscilaciones entre su máximo y su mínimo. Y esto ha ocurrido no sólo con los valores más pequeños, o chicharros, que tienen acostumbrados a los ahorradores a abultadas variaciones, sino que las compañías del Ibex 35 también han sido víctimas de elevadas dosis de volatilidad.

La Bolsa española puso en marcha hace ya varios años, concretamente el 14 de mayo de 2001, las subastas de volatilidad. Con ellas se interrumpe la negociación continua, dando oportunidad a los operadores de informarse sobre lo que ocurre en el mercado y poniendo tiempo de por medio para tratar de aplacar las ansias compradoras o vendedoras.

Sin embargo, un estudio publicado por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) advierte que las subastas no logran dos de sus principales objetivos. Ni reducen los riesgos de operar con información asimétrica ni calman al mercado. Más bien al contrario. Justo antes de que comience la subasta puede apreciarse un 'significativo' incremento del peligro de comprar o vender con discrepancia en los niveles de información.

'Los operadores conocen de antemano cuándo un valor va a ser interrumpido por subasta de volatilidad, lo que da pie a que se realicen operaciones con el objetivo de sacar partido de la situación', explica Luis Benguerel, operador de Interbrokers. La investigación, en la misma línea, afirma que 'los resultados sugieren que los traders informados podrían anticipar sus planes cuando la subasta llega a ser inminente'.

Pero la situación tampoco mejora tras este mecanismo. El riesgo de operar con información asimétrica permanece inusualmente alto una vez concluida la subasta, si bien hay algunas excepciones: las compañías con menor volumen de negociación, normalmente las más pequeñas. Solo con estas empresas el sistema logra reducir, de forma inmediata, el peligro hasta los niveles habituales.

Lo que tampoco consiguen las subastas es 'calmar al mercado'. 'Es sorprendente que la volatilidad se mantenga en rangos tan elevados hasta dos horas después de que concluyan', señala Roberto Pascual, profesor de la Universidad de Baleares y coautor del estudio junto con David Abad, vicedecano de Estudios de Administración de Empresa de la Universidad de Alicante. 'Persisten niveles inusualmente altos de volatilidad, actividad de trading e iliquidez', asevera el texto.

Con todo, el informe señala que, durante las subastas, suele producirse un cambio en la tendencia del precio de la acción. Si sube, se modera el nivel de avance, y viceversa. Esto sería compatible con uno de sus objetivos: prevenir 'sobrerreacciones'. Por su parte, fuentes de Bolsas y Mercados Españoles (BME) aseguran que las subastas cumplen su objetivo, que es 'ordenar los movimientos de los precios y evitar su aceleración'.

¿El menos malo de los sistemas?

'No es que sean la panacea, pero la actuales subastas de volatilidad son más efectivas que el anterior sistema basado en rangos. Desde mi punto de vista, al menos son el remedio menos malo', señala Mariano Sancho, director de Renta Variable de Riva y García. Antes, la oscilación límite, tanto al alza como a la baja, se situaba en el 15% para las empresas del mercado continuo y en el 25% para las del Nuevo Mercado. Al alcanzar esos porcentajes, se detenía la negociación del valor afectado hasta el día siguiente.

Ahora, el modus operandi otorga mayor libertad al mercado, al dar la posibilidad de que un valor llegue a avanzar o retroceder un porcentaje no fijado de antemano. Además de las subastas de apertura (desde las 8.30 hasta las 9.00 horas) y cierre (desde las 17.30 hasta 17.35 horas), los valores están sometidos a los denominados rangos estáticos y dinámicos, que marcan los límites a partir de los que se producen las subastas. La Comisión de Contratación y Supervisión de Sociedad de Bolsas fija estas horquillas en función de la volatilidad histórica de las compañías. El rango dinámico representa la variación máxima permitida respecto al último precio fijado mientras que el estático es la oscilación respecto al precio de la subasta de volatilidad más reciente.

'Son un filtro adicional para evitar errores', señala Luis Benguerel, operador de Interbrokers. 'Una orden grande y muy alejada del precio de cotización suele dar lugar a una subasta, con lo que hay tiempo para reflexionar y comprobar que no se ha cometido algún equívoco al introducirla', agrega.

El mismo sistema se utiliza en Euronext, mientras que en Nueva York se diferencian en que las subastas no son automáticas sino que las dictan los creadores de mercado.