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El Museo del Prado exhibe sus retratos en Bilbao

El Museo del Prado conserva una rica colección de retratos, que atestiguan la importancia del género. Obras maestras que desde hace un año se pueden admirar en distintas comunidades autónomas gracias a la exposición El retrato español en el Prado, dentro del programa de exposiciones temporales Prado itinerante. Desde hace un año, más de 225.000 personas han visto la primera de las exposiciones, El retrato español en el Prado. De El Greco a Goya, en su recorrido por Santiago de Compostela, Salamanca, Toledo y Alicante. El conjunto, de 62 pinturas, recala a partir de hoy en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, ciudad que tendrá el privilegio de acoger simultáneamente la segunda parte de la muestra, De Goya a Sorolla, dedicada a la evolución del género en la pintura española del siglo XIX (Aula de Cultura BBK -la entidad financiera patrocina la muestra-).

Goya es el nexo de unión entre una muestra y otra. La modernidad de sus retratos es objeto de la primera de las secciones de la exposición, que abarca el primer tercio de siglo y en la que se muestran obras de Agustín Esteve, José Ribelles, González Velázquez, Vicente López o José de Madrazo.

El neoclásico da paso en la muestra al romanticismo, que tuvo importancia en Sevilla y donde la influencia de Murillo fue determinante en Gutiérrez de la Vega, José Roldán, José María Romero y Antonio María Esquivel. En Madrid, la herencia de Goya se percibe en los retratos de Alenza. Otro artista que ejerció gran influencia fue Federico de Madrazo.

Eduardo Rosales fue el artista más renovador en el último tercio de siglo. Su amigo Vicente Palmaroli reinterpretó el retrato real. La pintura francesa de la época influyó en artistas que pasaron largas estancias en París, entre ellos, Raimundo de Madrazo. En este periodo sobresalieron Francisco Domingo y Joaquín Sorolla, el gran retratista del naturalismo. El comisario, Javier Barón, jefe del Departamento de Pintura y Escultura del siglo XIX del Museo del Prado, ha incluido en la selección cuatro óleos del artista valenciano, ejemplos de su herencia velazqueña en los que consiguió prodigiosos efectos de luz y color.

Tras su paso por Bilbao, El retrato en el Prado. De Goya a Sorolla continuará en Valencia, Salamanca, Toledo y Santiago de Compostela.