Lealtad, 1

Las fusiones al rescate

Mientras el consenso de los expertos comenta que las condiciones de fondo para la renta variable siguen intactas o, en caso de variar, lo han hecho a mejor, otros analistas detectan demasiada complacencia en el mercado. Ven a un inversor demasiado cómodo con la situación actual y demasiado proclive a asumir riesgos, lo que significa que probablemente terminen asumiendo demasiado y pagando las consecuencias... Al fin y al cabo, la discrepancia es la esencia misma de los mercados y la mejor vacuna contra las crisis.

En todo caso, las dos visiones son perfectamente compatibles. El mercado puede reunir unas excelentes condiciones para la renta variable pero estar también abocado a una corrección, a una purga de algún que otro exceso. Es, de hecho, lo que pasó el año pasado allá por mayo, y el motivo está prácticamente olvidado. Se habló de unas declaraciones de Bernanke y se movió mucho el mercado de bonos, más se trataba de excusas. Tocaba corregir.

Ahora puede suceder algo similar. Los resultados empresariales tienen un amplio margen de decepción, sencillamente porque el listó está cada día un centímetro más alto. Pero el mercado tiene un aliado que difícilmente emprenderá la huida. Son las operaciones corporativas. Las condiciones son históricamente positivas tanto desde el punto de vista de la oferta como de la demanda.

Por el lado del comprador, hay dinero barato y hay fondos de capital riesgo. Los tipos de interés a largo plazo, referencia para las emisiones privadas, están casi tan bajos como a corto plazo. Mientras tanto, por el lado del comprado, el rendimiento de flujos de caja de las compañías está por encima del tipo de interés de la deuda de empresa y el porcentaje de efectivo en los balances está en máximos. Si hay tormenta, la actividad corporativa vendrá al rescate.