Inversiones

Las inmobiliarias más pequeñas se disparan

Quiere invertir en alguna de las inmobiliarias que cotizan en Bolsa? La mayoría de los expertos no se cansa de desaconsejarlo, aunque esto no ha evitado que vivan una febril escalada. Lo que no conocen todos los inversores es que hay vida bursátil en el sector más allá de nombres como Metrovacesa, Inmocaral, Urbis, Parquesol...

Y es que no sólo las grandes se disparan en Bolsa. Las más pequeñas también han conseguido hacerse un hueco en el ranking de las que más suben. Son los casos de Inbesòs (avanza un 133,82% en el año), dedicada a la promoción inmobiliaria y a la gestión de campos de golf, Montebalito (53,98%) y Cleop, que suma un 31,9% y que llegó a achacar el alza que vivió el lunes a 'procesos de simpatía' con otras compañías. Todas han sido premiadas por subir en la escala respecto a su categoría de negociación. La primera dio el paso del fixing (el sistema para los valores menos líquidos en el que sólo se fijan dos precios diarios: a las 12.00 y a las 16.00 horas) al mercado abierto en julio de 2005. Cleop hizo lo mismo a comienzos de año y la segunda pasó de los corros al continuo en febrero de 2006.

Inmosur (Inmobiliaria del Sur), que puede adquirirse en los corros de las Bolsas de Madrid y Barcelona, tiene el mismo objetivo. El pistoletazo de salida para solicitar el inicio de su nueva trayectoria bursátil en la modalidad de fixing ha sido la admisión a cotización de las acciones de la ampliación de capital liberada de una acción por cada 10 antiguas. Un hecho que tuvo lugar el pasado 8 de febrero. Previamente, había llevado a cabo un split o desdoblamiento del capital de cinco acciones por una. Ya ha escalado un 64% desde el 1 de enero y vale 1.307 millones de euros.

Su tamaño en Bolsa oscila entre los 7,2 millones de la de menor tamaño y los 1.307 de la mayor

Esta empresa, que cuenta con más de 65.000 metros cuadrados de oficinas y 34.000 de locales comerciales en Sevilla, ha ido ampliando su actividad a las principales capitales andaluzas. Sus accionistas de referencia son José Manuel Pumar Mariño, que controla el 19,640% del capital, y Juan Fernández Carbonell, que atesora el 2,489%.

Más famosa todavía es Aisa (Agrupación de Actividades e Inversiones Inmobiliarias), a la que Nozar le ha echado el ojo. El grupo empresarial de la familia Nozaleda, aún presente en Astroc (8,5%) e Inmocaral (10,231%), se ha comprometido a adquirir el 6% a un precio de 23,8 euros por acción. Aisa ya vale 1.085 millones, sube un 95,1% desde comienzos de año y su volumen de negociación, que asciende de media a 166.507 títulos diarios en los últimos tres meses, es récord en los corros de las Bolsas españolas. Aunque ahora cotiza en el segundo mercado del parqué barcelonés, comunicó a la CNMV su intención de pasar a los corros de Madrid para después debutar en la modalidad de fixing.

Inmobiliaria del Sur y Aisa tienen tamaños respetables, pero hay otras compañías más pequeñas, auténticos chicharros, con capitalizaciones diminutas y que ni siquiera llegan a cotizar todos los días. Sin embargo, esto no es obstáculo para cosechar abultadas revalorizaciones. Inmolevante tiene un valor de 89,3 millones, cotiza en los corros de la Bolsa de Madrid y lleva acumulada una subida del 103,2% en los últimos 12 meses. Eso sí, su liquidez es muy reducida, lo que hace extremadamente complicado comprar o vender sus títulos.

Amci, en plena ampliación de capital por valor de 9,7 millones de euros, es otro ejemplo. Se apunta nada menos que un 271% desde enero, gracias a la brusca escalada de los últimos días. Su mayor accionista es el grupo catalán Agrupació Mútua, cuyo buque insignia es la mutua de seguros médicos del mismo nombre. Controla el 93,999% del capital y además es uno de los accionistas significativos de uno de sus principales rivales, Aisa, donde atesora el 7,709%.

Diminutas, pero en el ojo del huracán

Las fusiones y adquisiciones entre las inmobiliarias fueron el pan nuestro de cada día el año pasado. Parquesol, Inmocaral, Colonial, Urbis, Fadesa... Todas fueron protagonistas de operaciones corporativas el año pasado. Una situación que ha tenido su reflejo, aunque a menor escala, en sus hermanas menores. Ayco, una pequeña inmobiliaria valorada en 66,7 millones y controlada por Caixa de Balears, que tiene el 41% del capital, y Caja España, con el 23,786%, está bajo los efectos de una opa -que todavía no ha recibido luz verde por la CNMV- lanzada por el grupo valenciano Onofre Miguel. Ofrece 15 euros por título, exactamente el precio de su última cotización.

Otra de las protagonistas fue la también valenciana Libertas 7, famosa por sus participaciones en Adolfo Domínguez, donde tiene el 10,032%, y Bodegas Riojanas, en la que controla el 20,21%. El 5 de diciembre de 2006 se consumó su fusión con Playa de Alboraya, una inmobiliaria que también cotizaba en corros. Los accionistas de la última recibieron ocho títulos de Libertas 7 por cada cinco que poseyeran.