Telepizza

Adiós a un icono de la burbuja

Telepizza ya ha puesto fecha de caducidad a su presencia en Bolsa. Dentro de un mes aproximadamente los inversores ya no podrán comprar acciones, aunque sí tienen la opción de seguir disfrutando de sus productos. La compañía, inmersa en el negocio de comida rápida, está en pleno proceso de opa de exclusión. La operación va dirigida al 9,87% del capital que no acudió a la oferta de compra de los hermanos Ballvé y el fondo de capital riesgo Permira, que se hicieron en septiembre de 2006 con el control.

Han sido 10 años y tres meses de historia bursátil para una empresa que supo descubrir y explotar 'el secreto de la masa', tal y como rezaba el eslogan publicitario al principio de su actividad.

Telepizza comenzó a cotizar en Bolsa el 13 de noviembre de 1996 a 2.300 pesetas, hoy 13,82 euros. El fulgurante éxito obligó a hacer meses después un desdoblamiento de acciones para dotar de mayor liquidez al valor. La proporción fue de 20 acciones nuevas por cada una antigua; cada título pasó de costar de 168,28 euros a 8,41 euros. Su éxito en Bolsa se prolonga hasta 2000. En este tiempo llegó a alzar un máximo de 10,55 euros, que suponía una rentabilidad del 1.428% con respecto al precio de colocación (0,69 euros con el ajuste del split). Se convirtió así en uno de los iconos más adorados por los inversores y analistas en la historia junto con Terra.

La compañía consiguió una revalorización del 1.428% con respecto al precio de la OPV

'La creación de valor inicial de Telepizza se explica fundamentalmente por el gran crecimiento de las ventas y por las expectativas de crecimiento de los flujos futuros derivadas de los negocios del momento, de posibles adquisiciones y de la entrada en nuevos negocios. La posterior destrucción del valor obedece a una revisión a la baja de las exageradas expectativas de crecimiento de los flujos futuros', comenta en un informe Pablo Fernández, profesor del IESE Business School, en la Universidad de Navarra.

Efectivamente, el deterioro de la acción de Telepizza, que se ha mantenido hasta la opa de los Ballvé y del fondo Permira, vino por un desencanto continuado del negocio. 'A partir de 1998 la empresa empezó a encontrar dificultades para mantener el elevado ritmo de crecimiento anunciado, ya que el mercado doméstico empezó a estar saturado y la competencia aumentó', subraya Fernández. El 15 de noviembre de 2000, Telepizza cae en una sola sesión el 13,5% tras presentar unos resultados muy por debajo de lo esperado. La empresa tuvo que abandonar proyectos que en su día apoyaron la valoración de las acciones. Entre ellos estaba su deseo de salir a cotizar en la Bolsa de Nueva York, realizó los trámites previos, la intención de abrir restaurantes propios, los negocios de México y Francia o el revolucionario negocio de vender pizzas a través de máquinas expendedoras.

'El principal fallo de Telepizza ha sido no saber explotar bien la marca y no aprovechar el boom inmobiliario. Hay muchas empresas que han utilizado la generación de cash flow para comprar activos, y Telepizza no lo ha hecho. Cuando valorábamos la compañía nos encontrábamos con que no tenía ninguno. Si hubiera comprado los locales, sería distinto', comenta Alberto Alonso, gestor de renta variable de Inversis.

La antesala del desgaste de Telepizza fue la salida de la compañía de Leopoldo Fernández Pujals, su fundador; hoy convertido en el presidente de Jazztel. El 2 de junio de 1999 Pujals vende el 5% del capital a un precio inferior al del mercado. Cuatro meses después, se desprende de todos los títulos. 'Su modelo de negocio fue bastante rompedor', asegura Alberto Alonso.

Pujals fue considerado en su momento por la comunidad inversora como el Rey Midas. Su poder se mantiene, ya que Jazztel lleva ganado un 174% desde la entrada de Leopoldo Fernández Pujals en 2004; el Ibex ha subido el 86%.

Telepizza pone punto y final a la negociación en Bolsa después de que haya sido comprada por la familia Ballvé y el fondo Permira. El rumor de una posible operación corporativa ha sido repetitivo durante años, y ha servido, en parte, de salvavidas a la acción. Los títulos bajaron a un mínimo de 0,73 euros el 5 de febrero de 2003; precio un 5,80% superior al de la OPV, pero que está un 93% por debajo del máximo.

Telepizza, como otros muchas compañías que ya no cotizan en Bolsa, ha sido rentable para aquellos que supieron invertir en el momento adecuado o sacar partido de cada situación. Para los que apostaron a largo plazo, los más pacientes, también tienen su recompensa. La acción cerró el viernes a 3,19 euros, precio que coincide con la opa, y que supone una revalorización del 362% desde la OPV.

La cadena de alimentación dirá adiós a la Bolsa con una capitalización que no alcanza 1.000 millones (llegó a ser de 2.264,65 millones). 'La principal baza de Telepizza está en la marca, pero hay que trabajársela. Hay que tener en cuenta que el capital riesgo va buscando siempre empresas que no estén en valor', concluye Alberto Alonso.

Un estreno de los que hacen historia

La compañía eligió un momento idóneo para salir a Bolsa. Muchas de las grandes empresas españolas estaban en proceso de privatización, y el apetito inversor era creciente. Telepizza se estrenó el 13 de noviembre de 1996 con la garantía de que el día iba a ser recordado en el tiempo. La demanda superó 46 veces la oferta. El precio de la colocación fue de 0,69 euros y concluyó en 0,93, un 35% por encima.

En la memoria de muchos bolsistas también está presente la puesta en escena. Pujals, fundador de Telepizza y entonces presidente, decidió agasajar a los asistentes del parqué madrileño con suculentas pizzas. æpermil;l mismo y Antonio Zoido, presidente de BME, inmortalizaron el momento con una de las fotos más distribuidas en prensa. Su idea fue tenida en cuenta para otros debut en Bolsa. El más llamativo, el de Parques Reunidos, que optó por llevar una elefanta, de nombre Clarisa, a las puertas de la Bolsa de Madrid.