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La diplomacia abre sus puertas
La diplomacia abre sus puertas

La diplomacia abre sus puertas

El ministro Miguel Ángel Moratinos quiere democratizar el cuerpo diplomático. Exteriores oferta más plazas y da mayores facilidades para acceder a la profesión

Para ser diplomático se necesita ser español, estar en posesión de un título universitario, saber perfectamente dos idiomas y aprobar un examen que consta de cuatro (severísimas) pruebas teóricas y prácticas. Superada esta oposición, los futuros embajadores, licenciados en Derecho y en Económicas, la mayoría, amplían su formación durante nueve meses en la Escuela Diplomática de Madrid, sortean una nueva prueba de capacitación y dedican un año de su vida a trabajar en el ministerio de Asuntos Exteriores. 'El salto al extranjero viene después y es obligatorio. Comienza entonces la carrera diplomática', explica Cristina Ruenes, abogada y ex alumna de la Escuela. Hoy trabaja en el gabinete del secretario de Estado de Asuntos Exteriores y echa de menos esa formación práctica que apenas tuvo. A Cristina le hubiese gustado hacer prácticas en el ministerio o en una embajada antes de terminar su periodo de aprendizaje.

La escasez de plazas, 34 en los últimos años, y la dureza del examen de acceso convierten la carrera diplomática en una de las más duras de cuantas disputan las élites técnicas de la Administración. Se necesita inteligencia, paciencia y dinero, y estas son a veces posesiones en manos de unos pocos privilegiados. Tal vez por esto, el cuerpo diplomático ha sido durante décadas un coto privado, en manos de unas pocas familias.

Los tiempos, sin embargo, están cambiando. El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, está empeñado en reclutar nuevos talentos 'aplicando el principio de igualdad de oportunidades', en palabras de Andrés Collado, embajador director de la Escuela Diplomática. Pero no sólo eso, las transformaciones de vértigo que se han sucedido en los últimos años le han obligado a replantarse la dimensión del Servicio Exterior. La inmigración y la cooperación al desarrollo son asuntos internacionales que cada día exigen más medios para poder ser resueltos con éxito. Exteriores, dicen las fuentes consultadas, necesita personal.

La nueva política de reclutamiento comenzará el próximo curso. Exteriores ofertará 50 plazas al año, 16 más que ahora

Sobre estos dos pilares, la democratización del cuerpo y la ampliación de medios materiales y humanos, pivotan las novedades que el Gobierno de Rodríguez Zapatero está incorporando a la carrera diplomática, y que incluyen también mejoras en el sistema retributivo de los funcionarios y en las ayudas de carácter social que reciben, la apertura de nuevas embajadas y consulados en el extranjero y mayor formación práctica para los aspirantes.

La nueva política de reclutamiento comenzará el próximo curso. En primer lugar, esas 34 plazas anuales que oferta Exteriores se convertirán en 50, y así durante los próximos cuatro años. Los actuales 876 diplomáticos serán 1.076 en 2010.

La apertura a nuevos talentos también está siendo progresiva. Andrés Collado lleva meses viajando a las capitales de provincias para dar a conocer en sus Universidades las oportunidades laborales de esta profesión.

Pero superar el examen de ingreso de la Escuela Diplomática no es asunto baladí. A veces, incluso, es un sueño al alcance de muy pocas familias. Muchos aspirantes, diez por plaza, se ven obligados a postergar su ingreso en la vida laboral, dedicar dos o tres años a preparar el temario y pagar el asesoramiento de un preparador personal sin estar seguros de lograr el éxito.

El Gobierno también se ha propuesto cambiar esto. Una pica por la democratización del cuerpo la ha puesto el ministerio de Asuntos Exteriores tras tomar la decisión de impartir un máster (gratuito) en Relaciones Internacionales: 75 plazas para españoles y 75 plazas para extranjeros. Abierto a cualquier profesional ávido de formación, su objetivo último no es otro que el de ayudar a preparar el examen de ingreso en la Escuela. Al máster, que ha reforzado los conocimientos económicos y los temas dedicados a la UE y a la cooperación al desarrollo, se suman este año 40 becas para que los estudiantes puedan completar su formación en el extranjero, en una embajada o consulado.

La formación práctica es el talón de Aquiles de la Escuela. Ainhoa Fábrega, abogada por Deusto y jefa de servicio de la Agencia Española de Cooperación Internacionales uno de los ex alumnos que se quejan de los excesos teóricos 'cuando todos llevamos a nuestras espaldas varios años de estudios y una oposición'. Por eso, puestos a recordar clases interesantes repara en los cursos de negociación, impartidos por británicos, para aprender a desenvolverse en la ONU o en la Comisión Europea.

Una carrera difícil para muchas mujeres

España tiene en el extranjero 113 cancillerías, 106 consulados y 11 representaciones permanentes. En unas y otros, los puestos claves están desempeñados por diplomáticos. Lo son los cónsules adjuntos y los generales y lo son también el secretario de embajada, su inmediato superior, el consejero de embajada, el ministro consejero y el embajador. Todos gozan de un estatus especial, cuyas prebendas varían según el país de destino, y todos suben en el escalafón teniendo en cuenta su paso por la Escuela Diplomática, su antigüedad y los méritos que hayan realizado durante su andadura profesional. El más joven de nuestros embajadores es Miguel Ángel Fernández Palacios, de 41 años, destinado en Kinshasa (Congo).

Todavía hay en España más hombres que mujeres dispuestos a emprender esta apasionante aventura. Las limitaciones laborales que la legislación internacional impone a los cónyuges tal vez tenga mucho que ver con este asunto.

La Convención de Viena prohíbe trabajar a la pareja de un diplomático si esta quiere mantener el status especial de que gozan estos funcionarios, y los tiempos ya no son los que eran. A veces, los hombres están dispuestos a cambiar los papeles y quedarse en casa, pero no siempre es así. El asunto se resuelve con acuerdo bilaterales de tolerancia, pero no todos los países aceptan este tipo de pactos. Son minoría los que acceden a abrir la mano, una quincena.

Actualmente hay 10 embajadoras representando a España en el mundo. Las mujeres están en instituciones como la Unesco y la OCDE, pero también en la República Dominicana, Etiopía, Vietnam, Namibia, Mali y Camerún, entre otros países.

Plan de mejoras

El Gobierno, con Miguel Ángel Moratinos como ministro de Asuntos Exteriores y el embajador Melitón Cardona como coordinador de los trabajos, aprobó en noviembre de 2005 el Plan de Reforma del Servicio Exterior Español. Un conjunto de iniciativas que tienen por objeto, entre otras cosas, la ampliación del número de embajadas españolas y la mejora de los recursos humanos puestos a disposición del Servicio Exterior. También está previsto revisar las retribuciones y las ayudas sociales del colectivo.